Identidad cultural y conciencia nacional

23 febrero 2009

IDENTIDAD E INTERESES NACIONALES

Por Comité Editor «Realidad Nacional»

De un lado tenemos, el Estado que respeta la identidad pluricultural del país, esto es, el conjunto de identidades culturales de la comunidad nacional, por tanto se distingue la identidad nacional como un proceso de interculturalidad que reconoce la interrelación de diversas culturas en la formación de una cultura nacional. Las identidades culturales son formas colectivas de identidad porque se refieren a algunas características culturalmente definidas de la identidad nacional, compartidas y retroalimentadas por las personas individuales y colectivas, como es el caso de las comunidades campesinas y nativas del país. Por otro lado, el deber constitucional de todos los peruanos –que comprende el Estado y la sociedad en su conjunto de proteger los intereses nacionales-.

Los intereses nacionales son la expresión del deseo colectivo nacional, definido por el pensamiento estratégico aplicado a la realidad nacional como la relación de tensión entre una necesidad material o espiritual de la comunidad nacional y el bien requerido para satisfacerla. Hay bienes propios de fortuna nacional como los recursos naturales y la diversidad cultural que generan la necesidad de protegerlos, así como bienes potenciales ajenos por obtener. Los intereses nacionales contenidos en la realidad nacional orientan los esfuerzos del Estado y la sociedad, le brindan cohesión y hacen coherente su accionar como país marítimo, andino, amazónico, antártico y aeroespacial.

La comunidad nacional vive hoy un intenso proceso de globalización que tiene su mayor expresión en el aspecto económico, con particular incidencia en el mercado de servicios culturales. La globalización económica es más una amenaza que una oportunidad para las culturas nacionales, porque pone en grave riesgo sus autonomías, sus identidades y sus sustentos. Frente a este fenómeno global potencias mundiales lideradas por Francia oponen la llamada excepción cultural, porque se resisten a la liberalización del comercio cultural que erosiona los cimientos de sus identidades nacionales y por tanto afecta la propia institucionalidad del Estado-Nación.

La crisis de identidad nacional que sufren los estados-naciones no es originada por la globalización, tiene raíces al interior de las propias comunidades nacionales que se manifiestan en rasgos culturales propios como son: la ausencia de valores éticos y morales, la carencia de signos y símbolos para expresar pensamientos e ideas, y en especial por no tener en cuenta las experiencias sociales que son fuente de la costumbre como norma social de convivencia comunitaria. La amenaza de la globalización a la diversidad cultural sumada a la crisis de identidad nacional pone en riesgo de estado fallido al Estado-Nación, y desafía nuestra capacidad individual y colectiva para superar debilidades e incrementar fortalezas.

Nuestra responsabilidad social individual y colectiva, por una educación y una cultura comprometida con la conciencia e identidad nacional es consecuente ineludible de la obligación que tiene todo ciudadano en particular, y el Estado y la Sociedad en general.

Así por un lado, es norma fundamental del Estado preservar las diversas manifestaciones culturales y garantizar la educación pública y la educación privada, a fin de promover la conciencia y construir la identidad nacional; y por otro lado, es deber constitucional de toda persona individual y colectiva honrar a la patria y proteger los intereses nacionales.

Dado que la educación y la cultura son pilares fundamentales de la conciencia e identidad nacional del país, así como que es deber constitucional de todos los peruanos proteger los intereses nacionales, nos corresponde como grupo preparado en realidad nacional, defensa y desarrollo contribuir a orientar el esfuerzo de la comunidad nacional en sus áreas de responsabilidad respecto de la identidad cultural y los intereses nacionales como país marítimo, andino, amazónico, antártico y aeroespacial.

Lima, 23 de febrero de 2009.

Cambios en la Profesión Militar: riesgos y desafíos en seguridad y defensa nacional

31 julio 2015

El Militar Postmoderno en América Latina

Jaime Garcia*

Introducción

El tema de la profesión militar no ha sido convenientemente tratado en las últimas décadas ya que se ha postergado en beneficio de las relaciones civiles-militares o más propiamente ‘político-militares’ y en los últimos años por el tema de la organización militar debido al cambio en las misiones tradicionales de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, he leído recientemente un interesante libro editado por Charles Moskos, David Segal y John Alien Williams, tres destacados especialistas en materias de seguridad y defensa y, muy particularmente en temas que tienen que ver con la profesión militar. En el citado libro, titulado ‘The Postmodern Military, se intenta dejar en evidencia los cambios que están afectando a la profesión militar como resultado de la postmodernidad. En sus páginas se encuentran trabajos de distinguidos autores relativos a los casos de Canadá, Israel, Italia, Francia, Reino Unido, Suiza, Dinamarca y Holanda, Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica. No obstante, la obra no contempla el caso de Latinoamérica.

En la última década, el mundo se ha visto enfrentado a una sede de cambios políticos, económicos, sociales e internacionales, los cuales han tenido un fuerte impacto en las diversas realidades. La región de América Latina se constituye en una de las más afectadas, dados sus altos índices de subdesarrollo, marginalidad y falta de posibilidades. En efecto, en muchas oportunidades los problemas mundiales llegan al continente americano con un carácter más agudo, propinándole fuertes golpes al desarrollo social de los países con las consecuentes inestabilidades políticas.

En este entorno, han aparecido nuevas amenazas que representan un peligro cierto para toda la escala jerárquica de organización política y social de los países, esto es desde el Estado hasta el ciudadano individual. En consecuencia, migraciones descontroladas, crimen organizado, narcotráfico, terrorismo y delincuencia común son problemas que por la gravedad que revisten y el tratamiento diverso que requieren, han obligado a discutir qué se entiende por seguridad y cuál es el ámbito de ésta y cuál es el que corresponde a la defensa.

Paralelamente, imperativos de larga data o integraciones muy asimétricas y por lo tanto inciertas, mantienen aún a algunos países con sus antiguas hipótesis de guerra con cierta latencia.

Ahora bien, todo este panorama emergente influye muy directamente en los instrumentos armados y por ende en la profesión militar, inscribiéndose además en procesos de cambio adorados por un decorado mediático que muchas veces obstaculiza el análisis y de paso le resta rigor.

Al intentar develar los acontecimientos que influyen en los cambios a que se ha visto sometida la profesión militar en la región latinoamericana, tendríamos que identificar dos dimensiones diferentes pero que interactúan. la primera dimensión se refiere al proceso natural y evolutivo de hombres y sociedades que a lo largo de su transcurrir a través de los siglos van pasando por diferentes estadios que los encaminan a un destino desconocido, el que por cierto no siempre es determinado por la voluntad de los propios hombres. Así, se han visto y vivido diversas etapas desde los primeros homínidos hasta la fecha, denominándose esta última como postmodernidad. La segunda dimensión de acontecimientos, que denomino ‘la tríada del mundo moderno’ es más coyuntural y tiene directa relación con el caso de América Latina. Esta “tríada’ la conforman la democracia como sistema político, la economía de mercado como opción de desarrollo vigente y la integración como resultado de la globalización. Estas tres variables, interdependientes entre si, tienen un efecto multiplicador y es imposible hoy intentar comprenderlas por separado.

En consecuencia, a continuación desarrollaré el impacto y la influencia que la llamada postmodernidad está teniendo en la profesión militar en América Latina, dejando para un próximo trabajo lo concerniente a la influencia de la democracia, economía de mercado e integración.

La postmodernidad y su influencia en la profesión militar

Antes de referirnos a la postmodernidad es fundamental explicar qué entendemos por modernidad. Sin embargo, reconocemos que es muy difícil separar el proceso de ruptura de un paradigma social y determinar el nacimiento de uno nuevo, debido a que el desarrollo histórico de los pueblos es complejo, permanente y sus etapas o fases no siempre tienen una coherencia entre ellas. Esto es que habrá instituciones, costumbres, valores y técnicas en las distintas realidades del mundo occidental que tendrán su propio dinamismo por lo que la mayoría de las veces no irán al unísono.

Como todo proceso social, es necesario subrayar que el nuevo paradigma no se constituye como una simple actitud de reacción al vacío que se genera frente a una situación de deterioro o de declive cultura¡, político y económico, sino que constituye el nacimiento de una postura filosófica, política, económica y social de la cultura occidental en estrecha síntesis con todo el legado que le proporciona el camino recorrido. Desde esa perspectiva el fenómeno de la postmodernidad es discutible en su condición de nuevo paradigma.

Con el riesgo de pecar de simpleza al dividir procesos sociales extremadamente complejos en períodos compartimentados, creemos que el advenimiento de la modernidad se fundamenta y dinamiza en cuatro hitos principales: Renacimiento, Reforma Religiosa, Revolución Francesa y Revolución Industrial. Cada una de estas revoluciones representó un quiebre respecto de una modalidad básica de la antigüedad. Así, por ejemplo el Renacimiento representó una revolución filosófica con la llegada de] racionalismo. La Reforma Religiosa debilitó la hegemonía de la iglesia católica en el mundo occidental. A partir de la Revolución Industrial se plasmaron las dos grandes categorías económicas de capitalismo y socialismo y la Revolución Francesa termina con la monarquía como forma de gobierno e inicia un camino sin retomo-pese a los retrocesos que culminaron en restauraciones monárquicas-hacia la república o en casos excepcionales hacia las monarquías parlamentarias, Por lo demás, este proceso de consolidación democrática es irreversible, según Fukuyama, en el mundo occidental y esperamos que así sea. (1)

En un intento por aclarar más aún estos conceptos, recalcaremos que existe coincidencia en que ‘sociedad moderna” es el modelo societal propio de los tiempos modernos o edad moderna, y ‘modernidad” corresponde a un conjunto de valores, normas, preceptos, técnicas y adelantos que singularizan a la época donde se inserta la sociedad en cuestión. Ahora bien, el término “modernización” fue introducido como vocablo técnico en los años cincuenta para explicar el enfoque teorético de Max Weber. Se refiere a un proceso acumulativo que se refuerza mutuamente, caracterizado por la formación del capital, movilización de recursos, desarrollo de nuevas fuerzas productivas, cambios de las estructuras políticas, desarrollo de identidades nacionales, difusión de derechos de participación política, secularización de valores, urbanización, cambios educacionales y otros. (2)

Del estudio de estos conceptos en Habermas se deduce que para éste “modernización” es un proceso de evolución social y de cambio de las estructuras que debería culminar en un estadio conocido como ‘modernidad, con un mayor relieve cultura’. En mi opinión, podrán haber percepciones absolutamente opuestas respecto a esta vinculación. Por ejemplo, desde una perspectiva marxista los cambios materiales producirán posteriormente los cambios filosóficos, valóricos y de mentalidades, de ahí la praxis marxista de iniciar primero las transformaciones de la infraestructura, En cambio, la otra visión-a la que adhiero-se inclina a que son precisamente las ideas las que producen finalmente los cambios materiales. Hay por cierto una complejidad conceptual adicional, cual es el surgimiento del concepto de ‘postmodernidad’, el que nace a raíz de la investigación de los procesos que sobre la modernización hacen los científicos sociales en los años sesenta. Se colige que modernización social y modernidad cultura se han desprendido de su raíz común, transformándose la primera en una instancia que actúa independientemente de la segunda y que su función, básicamente, consiste en ejecutar las leyes de la economía, de la ciencia y de la técnica y por supuesto del Estado. Esta idea se ha sintetizado en una frase muy tajante: las premisas de la ilustración están muertas, sólo sus consecuencias continúan en marcha. Aquí cabe, entonces, la llamada postmodernidad. (3)

  • Francis Fukuyama plantea en su libro El fin de la historia que la democracia y la economía libre serán las últimas etapas políticas y económicas de la sociedad occidental.
  • Habermas, Jurgen, El discurso filosófico de la modernidad, Editorial Taurus, Madrid, 1° “Edición, 1991, Pág. 12

Hoy, con la perspectiva que nos ofrece el transcurrir de los siglos, podemos observar que los tiempos modernos y su predicado de modernidad, han constituido un proceso histórico de un culto a la racionalidad donde los conocimientos y avances tecnológicos han significado un progreso de mucha vertiginosidad, desarrollando avances y cambios de gran notoriedad y de mayor relevancia que todos los producidos en los tiempos precedentes. Desde nuestro particular modo de ver este problema, estimamos que mientras no se genere un nuevo paradigma, todo lo que suceda en términos sociológicos en el mundo occidental sólo será un estadio más dentro de la modernidad, la que adquiere ese carácter justamente por encarnar un paradigma diferente al estadio que la precedió. Creemos, en suma, que la muerte y nacimiento de los paradigmas son los que van determinando los “tempos” o ‘ciclos” culturales y sociológicos.

Hecha esta definición conceptual, entraremos a explicar los conceptos que Moskos, Segal y Allen han asumido para identificar a la postmodernidad. Los autores la reconocen como un movimiento iniciado en los años sesenta y que transita por diferentes áreas del saber hasta culminar en las ciencias sociales en los años ochenta.

El postmodemismo será el movimiento que produce un cambio en los valores e incorpora un profundo relativismo (4). Para los autores en términos operativos la postmodemidad es pluralismo, fragmentación, heterogeneidad, permeabilidad y ambigüedad.

En Latinoamérica, este proceso no tiene el avance que ha alcanzado en los países del primer mundo, pero indudablemente ya se observa la tendencia imparable hacia el dibujo de la postmodernidad. Por ejemplo, el pluralismo poco a poco se entroniza en las democracias y las mismas FF.AA. acceden en aceptado convirtiendo el tema de la defensa en ‘opinable’ y en un asunto de manejo público, La fragmentación de la sociedad es cada día más visible toda vez que las personas cumplen hoy vados roles en la sociedad. En el ámbito militar de la región esto ha tenido impacto ya que el militar de hoy, no sólo es militar sino que realiza paralelamente otros roles o incluso trabajos. La heterogeneidad, también es bastante real y las diferencias se aceptan y se respetan mucho más que hace 10 años atrás. Empero, las FF.AA. aún a esta situación la observan con algún recelo y quizás esta conducta tiene alguna explicación en la tendencia a la homogeneidad que poseen las instituciones castrenses. La permeabilidad, producto de la globalización, fronteras abiertas y virtuales asimismo como el énfasis en el mercado trasnacional, hace que los países americanos reciban los efectos y se preocupen por mantener a buen recaudo sus tradiciones ya bastante influidas por otras vecinas o incluso no tan vecinas. (5). Está comprobado que las FF.AA. en oportunidades han demostrado mayor permeabilidad en la región que otras organizaciones y han estado sujetas a una serie de influencias de países que han servido como modelos. Por su parte, la ambigüedad es una tendencia que a nivel FF.AA. no puede manifestarse ya que se tratan de instituciones muy definidas en término de misiones y tareas orgánicas, empero a nivel de sociedad la ambigüedad pasa a ser una conducta rectora que complica la relación de las FF.AA. con el mundo civil.

  • Ibid, págs 12-13
  • Moskos, Williams and Segal, The Postmodem Military. Armed Forces after the Cold War, New York Oxford University Press, 2000, page 4.
  • (5) En la frontera entre Paraguay y Brasil a la población comúnmente les llaman ‘Brasiguayos”,

Queda para la reflexión, las siguientes interrogantes: ¿Es el postmodernismo el proceso de deterioro social de la modernidad o es un estadio nuevo y alternativo a la modernidad dotado de un paradigma o espíritu nuevo? ¿Están los postmodernistas haciendo un diagnóstico o es un movimiento voluntarista que impulsa estos cambios? En todo caso, cualquiera sea el nombre de la situación sociológica, ésta existe y el deterioro de la modernidad está ahí recogiendo el nombre de postmodernidad.

Otro aspecto interesante recogido por los autores desde diferentes fuentes muy autorizadas, se refiere al tránsito que sucede en el mundo hacia la postmodemidad, en términos que el siglo XIX era de la “razón”, el XX del “Estado-nación” y el actual de la “ciencia y tecnología”. (6)

Sin embargo, lo fundamental está en la explicación que dan los autores para identificar a la postmodernidad militar. Para lo anterior, dividen la evolución militar contemporánea en tres etapas, que a su vez se entrecruzan. Estas son:

  • El tipo moderno que va desde el siglo XIX hasta el término de la Segunda Guerra Mundial. (7)
  • El tipo moderno reciente que va desde la mitad del siglo XX hasta el término de la guerra fría. (8)
  • El tipo postmoderno, después del término de la guerra fría.

Muy interesante es el planteamiento de los autores, respecto a que la tesis que desarrollan se refiere a que con el término de la guerra fría viene un periodo en que las formas militares convencionales van encaminándose hacía nuevas formas postmodemas. (9) En tal sentido, identifican los cinco cambios organizacionales producidos en la postmodernidad militar:

  • Interpenetración entre las esferas civil y militar,
  • Disminución de las diferencias organizacionales militares tales como rangos, roles de combate y apoyo, ramas etc.,

(6) Moskos, Segal and Williams, Page 4

(7) Ibid pages 1- 15 Este periodo comienza en 1793 con la “levee en masse” durante la Rev. Francesa

(8)  Aquí hay una acentuación del profesionalismo de los oficiales. Page 2

(9)  Ibid, page 2

  • El cambio de las misiones militares hacia tareas que no son tradicionales,
  • El uso de las FF.AA. en misiones internacionales por organizaciones que trascienden a los Estados y
  • La intemacionalización de las fuerzas militares, Por ejemplo, el Eurocorps y otras organizaciones bajo esta modalidad combinada.

Los Ejércitos en Latinoamérica

Las formas modernas de los ejércitos aparecen, según Huntington, recién en la Prusia a contar del siglo pasado (10) En lo personal, me inclino por la tesis de que su en “g en 1875 en EE.UU. cuando el General Sherman (11) encomienda al General Emory Upton (12) la organización de una fuerza basada en la selección por méritos, especialización en institutos, ascensos y retiros. El Gral. Upton, luego de estudiar otras realidades, especialmente la alemana, diseña un proyecto de fuerza militar. Subrayo, esto no significa que anteriormente no existiesen ejércitos formales, lo que ocurre es que por primera vez se establecen procedimientos claros que burocratizan la carrera, Curiosamente, en América Latina, las institucíonalizaciones comienzan antes ya que entre 1820 y 1840, se comienzan a dictar las primeras reglamentaciones u ordenanzas. Por ejemplo, en Perú fue en 1827, Bolivia en 1829, Chile tuvo reglamentos anteriores pero el más importante fue la Ordenanza General del Ejército en 1829.

Estimo, en una opinión muy personal, que el ejército que nace en EE.UU. está dotado de mayor cualificación moderna que el prusiano, por cuanto este último modelo, pese a que obedecía a cánones modernos, se plasmó en una sociedad dotada de un estamentalismo mayor que en EE.UU. Incluso, hasta bien adentrado el siglo XX, pertenecer al alto estado mayor alemán era un privilegio que exigía algo más que condiciones profesionales. En oposición, la sociedad estadounidense estuvo desde sus inicios marcada por una constante democrática más nítida. Sin embargo, en “salomónica’ solución asumo 1808 para el nacimiento de la forma moderna en Europa y 1875, para su gestación en Norteamérica. Eso sí, concuerdo absolutamente con Huntington en que fue Clausewitz quién concibió toda la formulación teórica de la profesión, a través de su libro De la Guerra.

(10) Para Huntington la fecha precisa de los orígenes de la profesión militar moderna es el 6 de agosto de 1808, cuando el gobierno prusiano emite el decreto de designación de oficiales que planteaban patrones básicos profesionalismo. Entre éstos se consideraban para tiempos de paz, la educación y el conocimiento profesional y para tiempos de guerra el valor distinguido y la percepción. Todos los individuos que tuvieran estos requisitos eran candidatos potenciales para la carrera militar, aboliéndose las preferencias por orígenes. Las reformas de Schamhorst, Gneisenau y otros, están en esa línea. No obstante, el estamentalismo no se quebrará tan rápidamente. Para mayor información ver op cit, Huntington, pág 41

(11) El General William Sherman, fue Cdte Gral del Ejército entre 1069-83 y la principal figura militar hasta 1891. Fue el padre de la formación militar liberal basada en West Point y de las escuelas de armas de artillería, infantería y caballería. Se le define, por sobre todo, como un soldado.

(12) El Gral. Upton se distinguió en la guerra civil y llegó hasta Gral de división. Preparó un nuevo sistema de tácticas y sirvió como Cdte en West Point. Recorrió el mundo conociendo otras realidades y es autor de dos grandes obras: Los Ejércitos de Europa y Asia y la política militar de EE.UU.

América Latina es un conjunto de países que comparten raíces similares y una influencia luso-hispana común, pero con etapas de evolución institucional y de desarrollo diferentes, incluyendo algunos con problemas específicos que no tienen repetición en los otros países del continente. Este escenario obliga a hacer algunas distinciones ya que, por ejemplo, los problemas de Centroamérica no son los mismos que los de los países del cono sur. Es evidente, entonces, que no todos los paises de lberoamérica tienen el mismo grado de modernización y de desarrollo. Más, hay elementos comunes que trataremos de rescatar para que el lector se posesione de los puntos de convergencia en la evolución de nuestros ejércitos.

Referente a la genealogía de los ejércitos en Latinoamérica, hay similitudes y son precisamente las que marcan la convergencia posterior. Efectivamente, en nuestro continente tuvieron una participación activa en el proceso independentista, confundiéndose en su nacimiento republicano con el Estado independiente. Mas aún, los padres de la patria que no eran militares de oficio abrazaron la carrera militar para enfrentar la emancipación.

Empero, esta situación tenía un origen anterior ya que durante la Colonia los ejércitos asumieron un papel que fue mas allá de lo netamente militar, abarcando los roles de defensa, político, educativo y de desarrollo (13). Mas tarde, al llegar la independencia y ante la ausencia de la corona, junto a la iglesia, se transforman en fuentes de valores, normas y pautas de conducta. Es decir que reemplazan, en alguna manera, a la monarquía frente a la sociedad al convertirse en factores de integración social, hecho genuinamente americano ya que en Europa no ocurre. Esta situación peculiar de ejércitos que nacen con las repúblicas y que, además, han tenido tradicionalmente un rol latente (14) en la sociedad, es fundamental tenerla en cuenta para una mejor comprensión del desarrollo de las instituciones militares en nuestro continente.

Referente a la participación histórica, hay un dato que merece atención debido a que, muchas veces, ha andado por largo tiempo a los ejércitos a situaciones del pasado con claro sesgo político. Como lo demuestra la historia de los pueblos del mundo, y en América obviamente también ocurrió, todos los procesos llegan a un punto en que el grupo vencedor se divide en dos facciones: los moderados (persiguen la consolidación) y los exaltados o más revolucionarios que la desean continuar. Los ejércitos de la región, no estuvieron ajenos a esta circunstancia ya que fueron protagonistas activos en la formación de las repúblicas.

(13) Los ejércitos en la Colonia tenían una variedad de roles. La política se ejercía a través de ellos y los gobernadores ostentaban grado militar. Cumplían su rol natural de defensa y aportaban al desarrollo creando pueblos o ciudades a partir de los fortines o cuarteles, localidades que después vivían con bastante dependencia de la instalación militar, lo que se observa hasta hoy. También, cumplieron un rol muy importante como instancias educativas y en varios países tuvieron la responsabilidad de la enseñanza primaria por medio del servicio militar u otras actividades.

(14) En las sociedades coexisten roles latentes y manifiestos. Los primeros son los que las sociedades le conceden a determinadas instituciones pero no están expresados jurídicamente y por lo tanto no son legales pero sí absolutamente reales. Los manifiestos, en cambio, tienen expresión jurídica.

Es necesario advertir, que la historia militar no es exactamente igual en todos los países de nuestro continente ya que si bien es cierto algunos comparten un nacimiento paralelo al Estado, no siempre evolucionaron de la misma forma posteriormente.

Otra gran diferencia entre las democracias europeas y las americanas y por ende entre las realidades militares de uno y otro continente, es que en América la opinión fue casi unánime respecto a asumir desde un principio a la república, como sistema de gobierno. Esta circunstancia, provocó que en la lucha por consolidada comprometiera a los ejércitos en los bandos o facciones que se enfrentaban.

Por su parte, el republicanismo que surge es claramente ‘autoritario’, alcanzando esta peculiaridad tanto a conservadores como liberales. Hubo, por ejemplo, liberales que lucharon con más ahínco que conservadores por instaurar la autoridad. Recordemos a Castilla en Perú, Mosquera en Colombia, el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia en Paraguay y Rocafuerte en Ecuador. Bolívar y Portales, expresan claramente este republicanismo autoritario. El primero en 1815 en la carta de Jamaica y el segundo en una carta que escribe en 1822. Sin embargo, las constituciones americanas salvan la soberanía popular, la división de poderes, las libertades individuales y otras formas republicanas pero mantienen en el poder político la autoridad suficiente para protegerse del peor problema de la época: la anarquía.

En suma, se fortaleció fuertemente el poder presidencial y la consigna fue ‘hacer cosas’ y no dar mucho paso a la negociación política como búsqueda de consenso. El pensamiento del General Porfirio Díaz en México, se inscribe en esta idea: ‘Poca política y mucha administración’, Esto es creer que el bienestar nacional podía justificar la anulación de las prácticas democráticas.

En consecuencia, en el continente nacen sistemas políticos autoritarios que son, en cierto modo, una continuación de la monarquía, cuyo prestigio está en las obras y no necesariamente en la profundización democrática. Las características centrales fueron presidencialismo fuerte, ejércitos cercanos al poder presidencia¡, ciudadanos pasivos y más receptivos que participativos, con grandes diferencias entre elites y pueblo.

Hay historiadores importantes que sostienen que los ejércitos en América se ligaron más cercanamente a las derechas. Por ejemplo, para el historiador argentino José Luis Romero, al ejército ingresaron mestizos que se incorporaron a las clases ricas, acumularon fortunas que reinvirtieran en tierras, asimilándose con los sectores de mayores recursos. Lo precedente, implicó una mayor identificación de la fuerza militar con los más conservadores. Otra causa de esta circunstancia, es que los sectores conservadores, según cita Romero a un periódico de Quito de 1868 sería: “En las repúblicas americanas, lo mismo que las monarquías europeas, es el partido que sostiene el orden, que predica la paz, que defiende los sacrosantos principios de la justicia y el derecho; en una palabra que conserva la sociedad”. (15) Esta afirmación de Romero, puede ser discutible pero claramente los ejércitos en Latinoamérica se han constituido en factores ordenadores y de recuperación de cierto status quo en diversos momentos históricos.

Durante el siglo XX, con motivo de la guerra fría pero también de procesos internos de claro deterioro político, económico y social son recurrentes los gobiernos militares en la región, llegando algunos países al extremo de que los regímenes políticos civiles fueron excepcionales.

No se puede dejar de mencionar las influencias exógenas y endógenas que tienen los ejércitos en la región. En el primer caso, están las de España (durante la Colonia), Alemania, Francia e Inglaterra, éste último particularmente con las fuerzas navales. Posteriormente, influye EE.UU. desde la segunda mitad del siglo XX. Entre las endógenas el caso de Chile, que tiene influencia en los ejércitos de Colombia, Venezuela, Ecuador, El Salvador y Honduras. En estos procesos hubo, sin duda, un traspaso de experiencias, tradiciones y costumbres de un país a otro. Por ejemplo, el caso de Chile sirvió como una especie de ‘correa transmisora’ del prusianismo hacia los países en que mantuvo legaciones militares.

Se desprende de este análisis una tipología militar propia de Latinoamérica que tendrá cuatro características distintivas que los diferencia respecto de otras evoluciones militares en el mundo. En primer lugar, son fundacionales ya que nacen junto al Estado-nación y sus padres de la patria se invisten del uniforme de soldado. En segundo lugar se le reconocen roles latentes, que la sociedad les conceden sin que necesariamente están estipulados en las constituciones o leyes. En tercer lugar, han tenido éxitos militares y cuentan con prestigio y héroes en ese campo, incluso en la derrota y en quinto lugar han ejercido el gobierno por períodos más o menos prolongados, lo que les dotó de un posicionamiento político indiscutible. Todas estas consideraciones dibujan una profesión militar, grabada por estos rasgos muy importantemente y, con una tendencia histórica a desarrollar un sentido de compromiso con el reestablecimiento de un determinado orden. (16)

Obviamente, las organizaciones militares en América Latina no van al mismo ritmo de evolución que sus pares en Europa o en EE.UU. y Canadá, empero el impacto ya las ha influido, Los procesos de modernización institucional se han intensificado para incorporar nuevas tecnologías, aceptar nuevas misiones y disminuir esa diferencia que todavía se observa entre servicios, armas y rangos. (17)

(15) Romero, José Luis, El Pensamiento poítico latinoamericano, AZ Editora, 1998, Buenos Aires. Argentina.

(16) A lo largo de la historia de la región ha habido innumerables intervenciones militares. Todos los países de América latina han tenido gobiernos militares en el siglo XX.

(17) Mientras en América Latina los procesos de reestructuración militar se les llama “modernización” en E E. U U. se ha superado ese concepto y se ha reemplazado por el de ‘transformación’. Más información en ‘The Federal Page’, Washinton Post, September 4, 2001. Gen James Jones, Commnadant of Marine Corps saíd: ‘The military’s currents needs are as much about .modemization’ as they are about “Transformahon’. Modernization involves updating aging weapons systems while transformations require exponential increases in military capability based on new technology, new fighting concepts or boths”.

 

En este mismo contexto están los procesos de profesionalización en ciernes (caso de Argentina) o la mayor integración de los estudios de los militares con las universidades civiles. En el caso de Chile, la Escuela Militar ha firmado un convenio de estudios con la Universidad Diego Portales. En esta misma línea, Paraguay ha formado una comisión para reconocimiento de grados académicos militares en el sector civil. La consolidación de este proceso de convergencia militar, que ya es una realidad en varios países de la región, va a significar que el ‘gap’ entre civiles y militares disminuirá notablemente en un lapso de aproximadamente 10 años. Es importante considerar que el ideal de este proceso es la concurrencia de los cadetes militares a los establecimientos civiles y no que los profesores de las universidades concurran a los centros educacionales militares para efectuar sus clases en un ambiente cerrado. Lo interesante es la interacción resultante y la confrontación de puntos de vista entre los militares y civiles.

Por ello, el militar de la postmodernidad en Latinoamérica tendrá que desarrollar una visión más amplia en su interpretación de los valores militares. Esto significa colocados en la dimensión que les corresponde como fundamentos y justificación de una profesión singular, que requiere de un fuerte componente vocacional, pero que en ningún caso pueden considerarse como la expresión valórica de la sociedad toda. (18)

Hay que comprender que la identidad histórico-cultural de un país es dinámica y no estática y por lo tanto se le van incorporando indefinidamente nuevos elementos que, en definitiva, le dibujan una determinada imagen en el presente. Siempre ha ocurrido este proceso ya que en el fondo la identidad histórico-cultural es un encuentro instantáneo entre el pasado y el futuro. Para ser breve, es una verdadera fotografía de un momento de la evolución de la sociedad.

Probablemente no es fácil para la mentalidad militar tradicional, aceptar la diversidad producto del fenómeno de fronteras abiertas que vive el mundo occidental. En tanto el sentido de pertenencia, propio de la nación, debe ser más amplio y abarcar otros aspectos. Es cierto que toda identidad nacional tiene rasgos propios pero no únicos y no difiere en lo fundamental con el resto de los países hispanoamericanos ya que existe a mi modo de ver una relación sistémica entre los valores.

En lo que se ha avanzado bastante en algunos países es en la incorporación plena de la mujer a las actividades profesionales. En Chile, por ejemplo, tanto las escuelas militares como de aviación han pasado a ser mixtas, aunque las posibilidades en la carrera aérea son superiores por cuánto la mujer puede acceder, si sus condiciones se lo permiten, al escalafón de piloto de combate. En el Ejército, en cambio, sólo puede acceder a ciertos escalafones. No está en la misma línea la Escuela Naval ya que la Armada aún no se convence de la incorporación de la mujer a las tareas marineras. Paraguay, también, está atrasado en este proyecto y no tiene mujeres en el ejército. Argentina y Colombia están adelantadas en algunos aspectos pero con limitaciones en cuanto a funciones operativas. Las otras FF.AA. en la región con diferencias tienen algún grado de incorporación de mujeres, básicamente en tareas de apoyo.

(18) Los valores militares angulares son el patriotismo, valentía y honor. Sin esos valores no se puede ser un militar en plenitud. Como valores correlativos y periféricos tenemos espíritu militar, abnegación, lealtad, compañerismo, obediencia y cumplimiento del deber.

Referente al papel de apoyo que le ha cabido a la mujer o esposa del militar, se ha producido un cambio relevante. Antes, las FF.AA exigían a las esposas una participación en ámbitos sociales o de colaboración a las tareas militares muy cercana al esposo. Hoy, la dinámica de la sociedad y las libertades que ejerce la mujer como ser humano y profesional ya no le permiten dedicar mucho tiempo a estas labores, además no es lógico que la mujer postergue su realización para multiplicar la de su esposo. Por su parte, se ha observado en la región matrimonios de militares con mujeres que son originarias de países vecinos u otros.

Las diferencias entre armas, servicios, especialidades y ramas esta dada por el aumento de la tecnología en los ejércitos y en la importancia que han adquirido los escalafones técnicos. La guerra electrónica, por ejemplo, o la importancia del apoyo logística en las operaciones van contribuyendo a estrechar estas diferencias.

Sin embargo, el tema tiene sus complejidades porque estas identidades suelen ser transversales y son un excelente facilitador para la integración en operaciones combinadas. Por ejemplo, en América Latina cada rama (institución) de las FF.AA. tiene rasgos que son comunes, lo que les permite entenderse e identificarse con sus pares en los distintos países. Los ejércitos se sienten el símbolo de sus naciones y están muy ligados al concepto de Estado. Sus armas y especialidades tienen fuerte identidad, y están dotados de influencia europea inicial y norteamericana posteriormente. Las marinas, son más conservadoras con mayor énfasis en las tradiciones y en la historia. Las especialidades tiene mayor capacidad de integración que las de los ejércitos y su influencia inicial es británica, aunque no se desconoce la posterior influencia norteamericana. Las fuerzas aéreas son menos conservadoras y tradicionalistas. Tienen un concepto de equipo tipo binomio muy marcado (piloto-técnico) y la influencia es importantemente norteamericana. Las marinas, en lo general, han tenido una mayor vinculación con la clase más alta. Ejércitos y fuerzas aéreas (al igual que las policías) son expresión de clases medias o media-baja con aspiraciones ascendentes.

Por otra parte, la evolución de las fuerzas militares a organizarse en fuerzas de tareas delineadas para una determinada misión y no en las clásicas unidades operativas de antaño, acarrea que las diferencias en armas se desperfilen. Pero, en esto no hay que adelantarse mucho porque el cambio es muy lento y es necesario cautelar las diferencias que dotan de espíritu de cuerpo a las unidades. En suma, debe ser un proceso natural y necesario que ocurra al interior de las propias FF.AA. y no dirigido desde afuera. (19)

Todos estos cambios delinearán en un plazo mediano a un profesional militar más tecnologizado, práctico y sin tantas ataduras formales a la hora de ejercer su profesión. Deberá, además, estar capacitado para un mando flexible, dinámico y rápido donde sus referencias se trasladarán desde la clásica visión ‘Clausewitziana’ de destrucción de fuerzas militares y la ocupación de terrenos, por la destrucción de los sistemas de mando y control del adversario. En tal sentido, la tendencia que está presente en todos los proyectos de modernización en la región es la organización de unidades de menor tamaño tipo “fuerzas de despliegue rápido’. Por lo tanto, habrá tal vez un cambio en la forma de apreciar al oponente desde el concepto ‘enemigo’ más odioso y definitivo al de ‘adversario’ con un carácter más transitorio.

El uso de las FF.AA. en misiones internacionales que trascienden los Estados-naciones y la misma internacionalización de los instrumentos militares, esto es el llamado uso ‘combinado’, son factores de particular trascendencia. En efecto, esta situación producirá un impacto en los valores militares tradicionales en Latinoamérica. Por ejemplo, el patriotismo tradicional se visualiza en relación con el territorio y sus símbolos. En cambio, el patriotismo en la actualidad se visualiza respecto a fronteras virtuales y símbolos internacionales. La valentía tradicional corresponde al idealismo tipo heroico que lucha y muere por una causa muy simbólica. Por su lado, la valentía de hoy exige un mayor racionalismo en la acción, que comienza desde el mismo momento en que el soldado, al partir al campo de batalla, se plantea la legitimidad del conflicto y su pertenencia a éste. Otro factor que sufre impacto es el concepto de honor. El honor tradicional es de gran significado y simbolismo trascendiendo lejos al deber. En suma, se actúa ‘por’ y ‘para’ el honor. Mientras ahora, en las nuevas definiciones militares se actúa por un concepto del deber que tiene una connotación más jurídica.

Derivado de lo anterior, se debe formar un oficial muy respetuoso de los acuerdos y tratados internacionales, los que deberá cumplir y hacer cumplir sin ningún tipo de dudas. En el futuro, el oficial que no sea meticuloso en esta materia comprometerá gravemente el honor y prestigio de su ejército y país.

Otro aspecto, que sufrirá cambios es el tipo de mando. Existen muchas normas para orientar un buen liderazgo, tanto en el campo militar como el civil. Meditando sobre el ejercicio del mando, en el futuro, creo que sería conveniente considerar al menos estas siete medidas clave para convertirse en un militar actualizado y apto para la postmodernidad. Éstas, a mi juicio, son:

(19) En América Latina hay ejemplos de armas (se dividen combate y apoyo de combate) que llegaron a tener una c” hegemonía frente a las otras, como el caso de Paraguay, donde la Caballería en el período del mando del Gral Oviedo claramente tenla cierta preponderancia, instalaciones mejor dotadas etc … Se sostiene, incluso, que este proceso venia desde la presidencia del Gral Andrés Rodríguez, quién a su vez también era de Caballería.

  • Observar las tendencias del mundo, interpretadas en forma correcta y asumidas sin temor. La sociedad actual es heterogéneo y pluralista. En síntesis, actualmente lo que ocurre es que las estructuras militares se están adecuando a éstas últimas características.
  • Comprender al ciudadano civil y aceptar a la profesión militar como una forma más de servir a la sociedad. Lo anterior exige contextualizar la profesión en la sociedad en que está inserta.
  • Prepararse continuamente en su profesión, entendiendo y aceptando los cambios tecnológicos. Debe acompañar a este proceso el desarrollo y optimización del inglés, como lengua de empleo en tareas internacionales.
  • Mantenerse abierto a la posibilidad del cambio. Lo que fue bueno antes, no necesariamente será bueno siempre.
  • Estar en condiciones de aplicar permanentemente el conocimiento teórico en una gestión práctica.
  • Conocer en detalle los cambios que ha tenido el fenómeno bélico y las nuevas tareas que emergen para la profesión militar.
  • Estudiar toda la normativa sobre el derecho humanitario y convenciones existentes, y en particular las que haya firmado su propio país.

En este mismo orden de ideas, es importante concordar en que hay indudables cambios en la forma de mandar y dirigir. En efecto, hay factores endósenos y exógenos que afectan a los ejércitos del futuro. Por lo tanto, es fundamental determinar esos factores, y además llevar a cabo cursos de mando y liderazgo que contengan los preceptos modernos. En estos cursos deben estudiarse conceptos sociológicos debido a que es importante que se conozcan los rasgos de la sociedad, para no equivocarse posteriormente en el trato y mando frente a los cadetes y soldados. Se añade que estos estudios permitirán readecuar los aspectos militares a las percepciones que tengan los jóvenes, tanto hombres como mujeres, todos potenciales profesionales.

Otra particularidad del conflicto moderno es su relación con los medios de comunicaciones. Esta tendencia se ha venido observando progresivamente desde la Segunda Guerra Mundial y debido al progreso de la tecnología, hoy es ciertamente gravitante. Todos somos testigos ahora que la guerra se transmite por televisión y los comandantes tienen que fundamentar y estar en condiciones de defender sus decisiones frente a las cámaras. En la guerra de hoy, los militares van acompañados durante las operaciones con los canales de televisión más importantes del mundo, quienes transmiten lo que sucede al instante. los éxitos se aprecian inmediatamente y los errores y desaciertos también. En tiempos de paz la necesaria relación con los medios de comunicación no es un tema menor y hoy, todas las FF.AA. en la región le conceden particular énfasis. En consecuencia, el militar de la postmodernidad deberá estar preparado para enfrentar este particular evento.

Los nuevos tiempos exigen un sistema educativo diferente para las FF.AA., que tienda efectivamente a preparar al profesional militar para enfrentar el desafío que viene (o que está llegando) con habilidad y capacidad para readecuar su institución sin destruiría en sus basamentos. Como sabemos, no podemos resistirnos a las tendencias sociales históricas que son parte de un proceso evolutivo, pero lo importante es intentar manejadas.

El cientista político chileno Ernesto Ottone señala que es necesario una educación nueva para la sociedad global, donde la captación de la información no sea lo central sino que de paso a la discriminación de mensajes. Para ello, es necesario imbuirse de las nuevas ‘destrezas”, las que son: iniciativa personal, disposición al cambio, capacidad de adaptación, manejo de racionalidades múltiples, espíritu critico, capacidad interactiva y de gestión, capacidad para transmitir mensajes a interlocutores diversos y trabajar en grupos. Toda esta educación debiera conseguir ciudadanos capaces de hacer crecer la productividad, 2 de ejercer profundamente su ejercicio ciudadano y lograr una autonomía personal. 0 He aquí la tarea de las FF.AA. en la región, asumir una concepción educativa coherente con los problemas del mundo actual y salir al encuentro de la postmodernidad para estudiarla, aprenderla e idealmente aprovechada en su beneficio.

Conclusiones

La postmodernidad es una realidad del mundo occidental que es necesario conocer en su profundidad. Se caracteriza por un proceso de auge fuerte de la ciencia y tecnología y de cambios en las estructuras sociales, plasmando un mayor pluralismo, fragmentación, heterogeneidad, permeabilidad y ambigüedad. El entorno o escenario de la postmodernnidad es la globalización.

Las FF.AA. han sufrido este impacto con el efecto multiplicador que le imprimió la profundización del proceso democrático, la consolidación de la economía de mercado y la necesaria integración. Además de lo anterior, el término de la guerra fría implicó cambios en las misiones tradicionales.

La situación en América Latina es obviamente diferente a los países más desarrollados, pero ya viven esta tendencia a la cual resulta imposible sustraerse. Sin embargo, es necesario asumir estos cambios en forma profunda, midiendo los efectos que pueden tener para el futuro operativo de las FF.AA, en el sentido de no perjudicar su eficiencia. Eso es lo principal ya que la capacidad operativo y el buen cumplimiento de su misión es su ‘raison d’Etre’.

(20) Se recomienda ver América Latina en el Siglo XXI, Carlos Contreras Quina (Coordinador), el artículo ‘Que educación para el siglo XXI en América latina’ de Ernesto Ottone pag 225-251

Bibliografía.

GARCIA J. (Editor). 2001   El diplomático, el militar, el marino y el aviador del siglo XXI. Nueva Serie FLACSO.

HABERRNAS, Jurgen. 1991    El discurso filosófico de la modernidad, Editorial Taurus, Madrid.

HUNTINGTON, The Soldier and the State, Harvard University Press, USA.

MOSKOS, WILLIAMS AND SEGAL 2000.  The Postmodern Mílitary. Anned Forces after the Cold War. New York Oxford University Press.

OTTONE, Ernesto. “Qué educación para el siglo XXI”, en América Latina en el Siglo XXI. Carlos Contreras Quina (Coordinador).

ROMERO José Luis. 1998.  El pensamiento político latinoamericano, AZ editores, Buenos Aires, Argentina.

  

NOTA DEL EDITOR

 * Professor of National Security Affairs. Center for Hemispheric Defense Studies. Artículo publicado por el Washington: Center for Hemispheric Defense Studies, Security and Defense Studies Review, Vol. 2. 2002. CONSULTA 31/7/2015:

http://www.fes-seguridadregional.org/index.php?option=com_content&view=article&id=5072%3Ael-militar-postmoderno-en-america-latina&catid=206%3Adocumentos-no-oficiales&Itemid=3

 

Relaciones internacionales: entre Estados hay intereses, no hay amigos

26 febrero 2015

Chile otra vez

César Hildebrandt*

Ya salieron a cloquear los de siempre y a decir que el nuevo caso de espionaje “no debe alterar las magníficas relaciones que tenemos con Chile”. ¿De qué levadura está hecha esta gente? ¿De qué debilidad proceden? ¿A qué malaguas imitan?

Allí está un tal Cisneros asustado y calmando los ánimos en RPP y allí está un tal Schiappa demostrando de qué linaje están hechos los que saludaban a Lagos y a Lynch cuando estos mandaban en la Lima ocupada.

Claro, no se trata de remover amarguras. Pero, en todo caso, ¿quién las agita? ¿Quién las hace reincidentes, quién las reactualiza?

El gobierno de Morales Bermúdez fusiló a un traidor. ¿Para quién espiaba? Para Chile. Víctor Ariza está condenado a 35 años de cárcel. ¿A quién le pasaba los datos sobre adquisiciones de la FAP? A Chile. Y estos dos marinos salidos de alguna sentina ¿a quién favorecían con sus infidencias? A Chile.

¿Y quién nos tiene comprados y revendidos por aire, mar y tierra? Pues Chile.

Me da risa ver a García acudir a Palacio a ver cómo tratar este feo asunto. De él salió una frase que habría podido decir Mariano Ignacio Prado, el general honorario del ejército chileno que huyó en plena guerra del guano y el salitre pudriendo un apellido “ilustre”. ¿Recuerdan? “¿Y si los chilenos se molestan?”, exclamó ante una pregunta periodística. De ese modo interpretaba la inclinación gallinácea de muchos de nuestros políticos y de buena parte de la llamada “opinión pública peruana”.

Chile siempre lo ha sabido y siempre ha disfrutado sabiéndolo.

Tengo información suficiente como para decirles a los lectores de esta revista memoriosa y dada a la historia que, en el caso de los suboficiales Richard Philco Borja y Alfredo Domínguez Raffo, el plan del presidente Ollanta Humala era mantener oculta la información que propaló el noticiero de Canal 4. ¿Con qué propósito? Probablemente con el mismo afán de no entorpecer las “armoniosas relaciones” que nos ligan con el vecino del sur.

¿Saben cómo llegó la primicia a los confines de América Televisión? Pues es muy sencillo: la Marina, harta de las dilaciones y los tácitos encubrimientos, “reventó” el caso y precipitó todo el proceso.

Ahora sale Humala de lo más sensible y de lo más ofendido. Pura actuación. Si hubiese sido por él, hasta ahora ignoraríamos este nuevo episodio de intromisión y grosería.

Tenemos que agradecerles a quienes en la Marina han decidido anticiparse a cualquier maniobra que hubiese ser tramada en Palacio o en la Cancillería. Y debemos recordar algo que el pasado nos machaca: con Chile siempre habrá que tener precauciones. Chile tiene un complejo incurable respecto del Perú, una envidia ancestral no resuelta, un encono que la brutalidad de su soldadesca no sació en la guerra a la que fuimos arrastrados por Bolivia.

Cuando digo Chile no hablo de Pablo Neruda ni de Gabriela Mistral ni de Nicanor Parra ni de Vicente Huidobro ni de Isabel Allende. Hablo de la oligarquía brutal que fundó Diego Portales y encarnó, en tiempos modernos, Augusto Pinochet, el hombre que recomendó “comprar Perú porque está barato”. Como en Tarapacá en el siglo XIX.

No hablo del Santiago popular y amoroso ni del Valparaíso bello por sus colinas. Hablo de lo que se planea entre los herederos de los Baquedano: tener al Perú siempre entre miras, subordinado, abyecto si es posible, indigno siempre, robado en el mejor de los casos, débil por mandato de natura.

Señor Humala: sabemos que a pesar de sus palabras, ya no hay nada que comprobar ni nada más que investigar o dilucidar. Los dos suboficiales apresados por el aparato de la Contrainteligencia de la Marina han espiado durante un tiempo largo para Chile. ¿Qué hará usted, señor presidente, miembro de la promoción Héroes de Pucará y Marcavalle? ¿Protestará, llamará a nuestro embajador en Santiago? ¿O seguirá los consejos de Graña y Montero? Anhelantes estamos a la espera de su respuesta.

NOTA DEL EDITOR

* Periodista. Artículo publicado en “Hildebrandt en sus trece”. Consulta 26/2/2015.

https://m2.facebook.com/semanariohildebrandtensustrece?__tn__=%2As&refsrc=http%3A%2F%2Fm2.facebook.com%2Fa%2Flanguage.php

Delimitación marítima de Chile y Perú: política y estrategia del fallo CIJ 2014

30 enero 2015

Chile condiciona a Perú ejecución del fallo de La Haya

La Razón. Perú. Enero 26, 2015

Chile habría decidido desplegar una estrategia política con el objetivo de dilatar la ejecución plena del fallo de La Haya, que fue emitido hace un año, revelaron los diarios sureños La Tercera y El Mercurio.

Según La Tercera uno de los extremos de esta maniobra está orientado a presionar al Perú para que complete la adecuación de la legislación interna peruana a lo señalado por la instancia supranacional. En este caso, condicionan cualquier adecuación de la legislación chilena a que primero Perú lo haga.

“Fuentes diplomáticas (chilenas) coinciden en que Chile no realizará cambios legislativos mientras Perú no finalice con este importante proceso de adecuación de su legislación”, señaló La Tercera.

Esta versión fue confirmada por El Mercurio: “Chile ha indicado a su vecino (Perú) que mientras la adecuación de sus normas al fallo no se complete, el proceso no se puede dar por finalizado”.

A ello se añade en La Tercera que “Chile está monitoreando otro cambio legislativo considerado clave en este proceso de adecuación previo a que la implementación total del dictamen concluya”.

Pese a esta estrategia claramente dilatoria por parte de Chile, se acusa a Perú de no cumplir con la ejecución del fallo de La Haya. Refieren incluso que “se encuentra observando con cuidado el comportamiento del gobierno peruano”.

Según El Mercurio, Chile estaría buscando que Perú ingrese a la Organización Regional de Pesca a fin de que se restrinjan las tasas de explotación de recursos marinos en el sur del país, y así no se afecte la pesca en el lado chileno.

En otro momento se destaca lo dicho por el ex agente chileno en La Haya durante el litigio marítimo con Perú, Alberto Van Klaveren, indicando que existe un “lento avance de la ley de comunicaciones en el Congreso peruano” (refiriéndose a la libre navegación en el triangulo marítimo cedido al Perú por La Haya). Además de agregar que “en este proceso les interesa se consagre el principio de libre navegación”, haciendo referencia al empleo de embarcaciones pesqueras en la zonas mencionadas.

Los ajustes que faltan en Chile y Perú, a un año de La Haya

La Tercera. Chile. 25/01/2015.

Aunque desde ambos países desdramatizan eventuales demoras en la implementación del dictamen, existe una soterrada tensión por los tiempos que cada nación se está tomando para adecuar sus normativas internas al fallo del tribunal internacional.

Este martes se cumple el primer año desde que la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) diera a conocer la sentencia de la demanda por el límite marítimo presentada por Perú,  un dictamen considerado como intermedio para ambas partes -“salomónico”, se llegó a decir- y donde, pese a que Lima no obtuvo todos sus requerimientos,  Chile perdió un territorio marítimo de unos 22.500 kilómetros cuadrados.

Desde el edificio Carrera han seguido con atención los pasos que ha dado el gobierno de Ollanta Humala para la adaptación de su legislación al dictamen. Este proceso de adecuación fue acordado en una declaración suscrita por ambos países en una maratónica reunión del denominado 2+2 (ministros de Defensa y Relaciones Exteriores) que se realizó el 6 de febrero de 2014 en La Moneda. “Cada país asume el compromiso de efectuar la identificación de su normativa interna que pudiere ser inconsistente con el fallo (…) y procederá a adecuar dicha normativa de conformidad con dicho fallo”, planteaba el texto consensuado por las naciones.

Y pese a que en ese entonces se llegó a estimar una implementación completa del fallo hacia marzo, y hoy -en círculos diplomáticos y parlamentarios- se habla en privado de una soterrada tensión por los tiempos que cada país se está tomando para modernizar sus normas y leyes internas, desde Perú y Chile se ha optado por desdramatizar las demoras.

“Los plazos de espera han sido normales y pese a ellos podemos decir que la ejecución del fallo ha sido muy rápida y hasta ejemplar”, destaca el canciller Heraldo Muñoz.

Desde la Cancillería se destaca que el país adhirió hace años a la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar -uno de los requisitos impuestos a Perú-, por lo que sólo se hacían necesarios algunos ajustes reglamentarios y un cambio legislativo menor.

Perú, en tanto, ha procedido a realizar varias actualizaciones y cambios reglamentarios. Lo más importante hasta ahora ha sido la modificación de su Ley de Líneas de Base del Dominio Marítimo, promulgada el año 2005 y que fijó la demarcación sur en el denominado punto 266 -refutado por La Haya- y que había dado pie para su demanda en la corte.

EXPECTATIVAS

Pese a que este avance es valorado en Cancillería, Chile está monitoreando otro cambio legislativo considerado clave en este proceso de adecuación previo a que la implementación total del dictamen concluya con la inscripción conjunta de la nueva cartografía marítima en Naciones Unidas.

Se trata de la Ley sobre el Ejercicio de Libertades de Comunicación Internacional, iniciativa ingresada al Congreso peruano en junio de 2014 y que por ahora se encuentra alojada en la Comisión de Relaciones Exteriores a la espera de un informe que se solicitó a la Comisión de Economía y Finanzas.

Mientras que desde Perú se ha sostenido que la discusión sobre ese proyecto se debiese reactivar en marzo tras el receso legislativo local, desde el gobierno chileno explican que la aprobación de esa modificación es crucial para asegurar el libre tránsito de naves chilenas hacia alta mar tras la nueva demarcación fijada por La Haya.

“Tengo entendido que ya ese trámite estaría prácticamente concluido y debe pasar al pleno para su votación y luego para su promulgación. Entonces, yo creo que en ese aspecto también el Perú está cumpliendo”, afirmó el embajador de Perú en Santiago, Fernando Rojas.

Si bien la Cancillería ha visto con buenos ojos los avances que ha ejecutado el gobierno de Humala, fuentes diplomáticas coinciden en que Chile no realizará cambios legislativos mientras Perú no finalice con este importante proceso de adecuación de su legislación.

Las mismas expectativas, sin embargo, se manifiestan desde Lima, donde en privado dicen esperar que Chile derogue la norma sobre “Mar Presencial Chileno” -incorporada en la Ley General de Pesca y Acuicultura-, porque, a su juicio, pondría en entredicho la soberanía peruana sobre la nueva zona marítima que el fallo de La Haya les entregó hace un año.

“También ahí, por parte chilena se deberán aprobar algunas normas que tienen que ver con este viejo proceso de cambios normativos”, dijo el embajador peruano.

Pese a las demandas peruanas para que esta norma se elimine, la Cancillería se encuentra definiendo el tipo de alcance que tendrá esta modificación.

“Existiría la  necesidad de introducir un  ajuste legislativo menor, en el que estamos trabajando (…). Como hemos indicado, la legislación chilena se conformaba al derecho del mar desde antes del fallo”, explicó el canciller Muñoz.

Los avances legislativos en ambos países condicionan la realización de la segunda reunión del 2+2, que está suspendida desde fines de marzo del año pasado, precisamente por el escaso avance de algunas modificaciones legales.

Más allá de los frutos y obstáculos que ha tenido el proceso de implementación, tanto en Chile como en Perú se alistan a conmemorar este martes el primer año tras el dictamen de la Corte Internacional. Mientras en Santiago la Cancillería prepara un seminario para analizar las proyecciones de la relación bilateral, en Perú el gobierno planea condecorar a quienes estuvieron vinculados con la tramitación de la demanda en La Haya.

BAP UNIÓN: símbolo de cohesión nacional y emblema mundial de educación cooperativa por solidaridad en el trabajo y estudio en equipo.

25 diciembre 2014

Importancia del Buque Escuela a Vela

Carlos Tejada Mera*

En mi condición de Comandante General de la Marina, sentimientos de orgullo y satisfacción me brotan del alma al presenciar el bautizo y lanzamiento al mar del casco de nuestro Buque Escuela a Vela, el cual ha estado en compás de espera por varias décadas. Este significativo acto, lleno de la más pura mística y tradición naval, se une al júbilo institucional por haber concluido la primera etapa de este magnífico proyecto.

Para un marino, el contacto con el mar y las fuerzas de la naturaleza son de vital importancia para conocer, entender, valorar y custodiar el ámbito más significativo de nuestra profesión naval: el mar. Esto es, sin duda, la mayor responsabilidad que tenemos y como tal contar con un Buque Escuela a Vela permite complementar significativamente la instrucción y capacitación de nuestros jóvenes marinos desarrollada en las aulas. Con la navegación a vela se acrecientan las competencias de trabajo en equipo, liderazgo, compromiso, coraje y sacrificio, forjando el carácter férreo y espíritu marinero que caracteriza a todo marino, los que se acrecientan con la navegación a vela.

La “UNIÓN”, buque escuela al servicio de la Nación, se convertirá en un instrumento fundamental para hacer conocer nuestro país en el mundo. El solo hecho de arribar a un puerto extranjero llevando en su interior a nuestras tripulaciones y con ellos un pasado de gloria, un presente pujante y un futuro de esperanza de nuestra Patria, podrán ser compartidos con otras naciones. La “UNIÓN” constituirá nuestra mejor expresión nacional y será el portador de la tradición marinera de nuestro pueblo. “Embajador Itinerante ante el Mundo”.

Felicito a todos los hombres y mujeres que con su esfuerzo, trabajo y dedicación están haciendo posible que este proyecto se concrete. Un agradecimiento especial a las Armadas de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, España, México y Venezuela quienes han contribuido con la formación de la primera dotación del “UNIÓN”, recibiendo de ellas los conocimientos de su personal en el manejo y trabajo a bordo de sus propios buques escuela, también nuestro reconocimiento a las Marinas de Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay por acompañarnos en este importante evento lo que compromete nuestra voluntad de seguir trabajando por la unión de nuestras Armadas y nuestros pueblos.

Finalmente, un reconocimiento institucional a la decisión del señor Presidente de la República y al apoyo del Ministro de Defensa, sin los cuales no hubiera sido posible esta construcción, así como por la confianza depositada en la Marina de Guerra y en el SIMA PERÚ, para hacer realidad este anhelado objetivo nacional.

NOTA DEL EDITOR

Almirante MGP, Comandante General de la Marina. En REVISTA BAP UNIÓN. Lima: Marina de Guerra del Perú. 22 Diciembre 2014. Consulta 25/12/2014.                

https://www.marina.mil.pe/noticias/1851

Política y Derecho: leyes instrumento de políticas públicas

6 diciembre 2014

Leyes viciosas
Alfredo Bullard*

Edouard René Lefebvre decía: “Las leyes se dictan sobre la base de la desconfianza y ninguna descansa realmente en la virtud de los ciudadanos”. La ley sanciona al ladrón porque no confiamos en que la virtud humana de la honradez evitará los robos. Finalmente quien cree que la ley penal convierte a las personas en honradas comete un error. La virtud nace de la convicción, no del temor. El actuar por temor a la ley no te hace un virtuoso de la misma manera que recitar de memoria un poema por miedo a ser castigado por el profesor no te hace un poeta.

Lo que ocurre es precisamente lo contrario. Como dice Descartes: “La multitud de leyes frecuentemente presta excusa a los vicios”. O dicho de otra manera, el exceso de leyes antes que generar virtudes, fomenta defectos.

La calidad es consecuencia de la virtud, no de la ley. Quien crea que dando leyes universitarias mejorará la calidad de la educación comete el mismo error que quien cree que creando la Santa Inquisición hará que la gente sea más religiosa.

La calidad no puede definirse objetivamente. La calidad se define por la satisfacción que alguien tiene con algo. Y cada quien espera cosas diferentes. La calidad es subjetiva. Por eso no se alcanza estandarizando, sino, por el contrario, diversificando y fomentando la competencia. Cuando uno estandariza la calidad logra el mismo efecto que el que lograría un cártel de competidores. Nada contribuye más a la calidad que la competencia entre opciones distintas.

La ley que regula calidad tiende a estandarizar. La ley considera calidad no lo que cada quien quiere, sino lo que el legislador determina. Si el legislador cree (como ha puesto en la nueva Ley Universitaria) que un doctorado solo tiene calidad si quien lo obtiene habla dos idiomas extranjeros, comete un error. Las personas estudiarán idiomas fáciles (como el portugués) antes que idiomas académicamente útiles. Ese tipo de exigencias realmente no ayudan a nadie.

Si cree, como lo exige la Ley Universitaria, que solo una persona con título de magíster puede ser profesor universitario, puede estar condenando el futuro de muchos buenos profesores no magíster bajo toneladas de magísteres mediocres. Es paradójico, pero dejé hace unos años de dictar en maestría porque me daba cuenta de que el nivel de la clase era inferior al nivel de pregrado. En la misma línea, ¿por qué un decano debe ser necesariamente magíster o un profesor principal debe ser doctor?
No quiero que se me malinterprete. Es legítimo que una universidad imponga exigencias a sus profesores y autoridades. La pregunta es si le corresponde a la ley establecer esos límites o si le corresponde a cada universidad. La estandarización legal reduce la competencia porque reduce los factores en base a los cuales competimos. De la misma manera como si la ley obliga que todas las galletas sean del mismo sabor se reduce el sabor como factor de competencia, al establecer los mismos requisitos para enseñar u otorgar títulos, se reduce la diferenciación como factor para competir. Así, como dijimos siguiendo a Lefebvre, tales regulaciones son actos de desconfianza que, finalmente, solo fomentarán vicios, no virtudes.

Interesante sería que los mismos congresistas que ponen requisitos a los profesores y autoridades universitarias se autoimpusieran límites para ser congresistas.

Quizás es mucho pedir exigir a los congresistas que hablen dos idiomas extranjeros, pero podrían dar una ley que les ponga como requisito pasar un examen de español nivel intermedio que permita asegurarnos que hablarán correctamente su idioma natal.

Quizás podamos pedirles que hayan obtenido un puntaje adecuado en el examen Piza (por si acaso sé que se escribe Pisa, pero prefiero ponerlo como lo escribiría un congresista).

Pero lo cierto es que, nos guste o no, la función del Congreso es reflejar diversidad. De la misma manera que la educación debe ser diversa. Como decía Bentham: “Cada ley es una infracción a la libertad”. Y sin diversidad no hay ni libertad ni competencia.

NOTA DEL EDITOR

* Abogado. Artículo publicado en El Comercio el 6 Diciembre 2014. Consulta 6/12/2014.

http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/leyes-viciosas-alfredo-bullard-noticia-1776550?ref=portada_home#

Camisea: nueva matriz energética peruana

26 septiembre 2014

EN DIEZ AÑOS CAMBIÓ LA MATRIZ ENERGÉTICA EN BENEFICIO DE MILLONES DE PERUANOS
CAMISEA

En el corazón de la selva cusqueña, se inició hace diez años el proyecto energético más importante del Perú, que transformó la matriz energética del país, impulsando el desarrollo nacional y mejorando la calidad de vida de millones de peruanos.

Camisea comenzó su actividad productiva el 5 de agosto del 2004, luego del desafío que implicó su construcción ya que no solo debió velar por la biodiversidad de la zona, sino que también se tuvo que instalar una compleja planta de primer nivel en una zona alejada a la que sólo se podía acceder por río o aire. La operación de Camisea es un hito en el desarrollo del Perú y se hizo con una inversión que a la fecha supera los 10 000 millones de dólares.

La puesta en marcha de este proyecto permitió al país acceder al uso del gas natural en beneficio de la población. Es así que hoy el 41% de la generación eléctrica se abastece del gas natural de Camisea para llevar electricidad a millones de usuarios, situación que además nos permite contar con tarifas competitivas en el acceso a este servicio.

La existencia de Camisea permite también que se desarrollen otros usos directos del gas natural en las viviendas, industrias, comercios y transporte, donde es empleado como una alternativa de combustible más limpio y económico. Según las últimas cifras disponibles a la fecha, cerca de 190 000 casas y comercios utilizan el gas natural como combustible y más de 180 000 vehículos son accionados por gas natural.

Otro efecto positivo de Camisea es que ha permitido reducir el déficit de la balanza comercial de hidrocarburos en forma significativa, sobre todo en los últimos años, aligerando la carga en un contexto de dinamismo económico que coincidió con periodos de precios elevados del crudo. Se calcula que la reducción del déficit antes mencionado asciende a 1900 millones de dólares.

Un beneficio directo y palpable es sin duda el pago de regalías, además del impuesto a la renta. Desde el inicio del proyecto a mayo del presente año (226 meses), el Consorcio Camisea ha entregado al país por concepto de regalías 6689.4 millones de dólares. Sólo en mayo del 2014 (cifra más reciente con la que contamos al momento de esta publicación) las regalías de Camisea superaron los 89 millones de dólares. Como se sabe, la mitad de las regalías se suman a la mitad del impuesto a la renta que paga la empresa para formar el canon gasífero, que es distribuido en la zona productora (ver cuadro).

InteresesNacionalesCamisea16Sep2014

Pero además, en el año 2005 se creó el Fondo de Desarrollo Socioeconómico de Camisea (FOCAM), un fondo intangible destinado a contribuir al desarrollo sostenible de los departamentos en donde se encuentran los ductos principales de los lotes 88 y 56, con el fin de mejorar el bienestar de las comunidades involucradas y procurar la preservación del ambiente y la ecología.

Según cifras de PERUPETRO, desde su creación a julio del 2013, los ingresos de este fondo bordearían los 2196 millones de soles. Este monto se distribuyó entre las regiones Ayacucho, Huancavelica, Ica, Lima (exceptuando Lima Metropolitana) y Ucayali.

¿Qué es Camisea?
Camisea es una de las más importantes reservas de gas natural en América Latina. Está compuesto por dos yacimientos (San Martín y Cashiari), ubicados en el Lote 88 y otros dos (Pagoreni y Mipaya) situados en el Lote 56.

El gas natural, que proviene de las operaciones de Camisea, es conducido hacia la planta de separación de líquidos conocida como Malvinas, a orillas del río Urubamba. En dicha planta los líquidos del gas natural se separan del gas (seco), el cual se acondiciona para ser transportado por un gasoducto hasta la costa, luego de que el hidrocarburo pasa por el proceso de separación de líquidos en la planta de Malvinas, se obtienen dos elementos: el gas natural y los líquidos de gas natural.

El transporte se realiza mediante dos ductos: uno de gas natural y uno de líquidos de gas natural. La tubería de gas natural mide 730 kilómetros y la de líquidos de gas natural mide 560 kilómetros, ambas atraviesan los departamentos de Cusco, Ayacucho, Huancavelica, Ica y Lima pasando así por zonas de selva, después cruzando los Andes a alturas de más de 4800 metros, para finalmente descender por los terrenos desérticos de la costa.

El punto de inicio de las tuberías se halla en la planta de procesamiento de gas en Malvinas, el ducto de líquidos va hasta la planta de procesamiento de líquidos de gas natural cerca del puerto de Pisco (200 kilómetros al sur de Lima). El ducto de gas natural se dirige hasta el City Gate, en Lurín.

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Existe un tercer ducto, que se construyó desde la mitad del trayecto hacia Lima y que transporta también gas natural, pero que va hacia el proyecto Peru LNG.

La planta de fraccionamiento, ubicada en la provincia de Pisco, en Ica, es el punto de destino del gasoducto que transporta los líquidos de gas natural desde los campos de Camisea. A esta planta llegan los líquidos de gas natural (LNG), que luego son procesados para proceder a fraccionarlos en propano y butano (50%), nafta (40%) y diesel (10%).

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PROYECTO CAMISEA
EL PROGRAMA DE MONITOREO DE BIODIVERSIDAD

Mediante el Programa de Monitoreo de Biodiversidad en Camisea (PMB) se supervisa el estado de la biodiversidad en el área del Proyecto Camisea (PC). El área evaluada alcanza unas 500 000 hectáreas. Los resultados del seguimiento posibilitan generar recomendaciones a las empresas operadoras para la implementación de acciones de prevención, mitigación, corrección y la restauración de impactos en la biodiversidad.

Además, propicia la participación de los actores involucrados, especialmente de las comunidades nativas, en la ejecución del PMB y en poner a su disponibilidad la información generada.

Asimismo, el programa contribuye al conocimiento del ecosistema de selva que se desarrolla en el área de estudio y a la conservación del acervo cultural-ambiental de las comunidades que lo habitan, a partir de la difusión de los resultados obtenidos, utilizando los medios adecuados, de manera participativa y asegurando la transparencia del programa.

El City Gate, ubicado en el distrito de Lurín, provincia de Lima, es el punto de destino de uno de los gasoductos que transportan el gas natural. En estas instalaciones el gas natural es filtrado, se le reduce la presión y se le odoriza para su rápida y fácil detección, ya que el gas natural no tiene olor propio.

La planta de Pampa Melchorita, situada entre las provincias de Chincha y Cañete (región Ica), alberga la planta de licuefacción de Peru LNG. A esta planta llega el gas natural de Camisea y es sometido a muy bajas temperaturas, de modo que se hace líquido y reduce su volumen en 600 veces, haciendo posible su exportación por vía marítima.

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Fuente: Revista “desde adentro” de la Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía No. 131, edición julio 2014; págs. 20, 22, 23, 24, 26, 28 y 30.

CONVEMAR: ley entre los Estados parte

22 julio 2014

LA CONVEMAR Y LA CONSTITUCIÓN
Rocío Vásquez Goicochea*

La CONVECION DEL MAR es totalmente incompatible a la Constitución Política del Perú y lo demostraremos tomando solo 6 puntos que los convecionistas manejan, cuyas respuestas anotamos para que todos analicen…

1.-La Convención del Mar recoge la tesis peruana de las 200 millas, al igual que la Constitución.

FALSO: La llamada tesis peruana es en realidad la DOCTRINA PERUANA DEL MAR TERRITORIAL que desde 1947 dejó establecida claramente la soberanía y jurisdicción del Perú hasta la distancia de 200 millas. La Convención del Mar NO recoge un ápice de esa doctrina desde el momento que no reconoce la soberanía y jurisdicción del Perú en las 200 millas. Mucho menos la Constitución, cuyo Art. 54 establece que el dominio marítimo de 200 millas ES PARTE DEL TERRITORIO NACIONAL y goza de soberanía y jurisdicción, que no reconoce la Convención del Mar, al punto de limitar la soberanía (supuesta) a sólo 12 millas de ancho.

2.-Con la Convención del Mar el Perú asegura las 200 millas de soberanía y jurisdicción en su dominio marítimo porque otorga el reconocimiento de la comunidad internacional a los derechos del Perú sobre ese espacio.

FALSO: No sólo no se asegura NADA con la Convención del Mar, sino que se pierde la soberanía y jurisdicción exclusivas sobre las 200 millas del dominio marítimo del Estado (Constitución Art. 54), ya que la Convención legisla y decide sobre TODOS LOS MARES de los países que la aceptan, y establece que el “mar territorial” queda limitado a 12 millas, y que en éstas 12 millas se cumplen las disposiciones de la Convención del Mar. Entonces en nuestro mar dejaría de regir la Constitución del Perú, con lo que el país perdería definitivamente su soberanía y jurisdicción EXCLUSIVAS sobre el íntegro de las 200 millas.

3.-La Convención es el único instrumento mundialmente reconocido y en vigor para hacer valer nuestros derechos e intereses en todo el espacio marítimo: es la “Constitución de los océanos”.

FALSO: Todos los instrumentos internacionales, tengan muchos ó pocos adherentes son igualmente válidos para el grupo de países que participan en ellos. El hecho que la Convención del Mar sea reconocida por los 149 países que la integran (muchos de ellos ni siquiera tienen acceso directo al mar) no impide que existan (y de hecho existen) muchos otros documentos que TAMBIÉN conforman el Derecho Internacional del Mar. Uno de éstos es el acto jurídico de reivindicación marítima del Perú de 1947, aceptado y respetado internacionalmente. Pero la Convención del Mar no está dispuesta a reconocer nuestros bien adquiridos derechos sobre el mar adyacente a nuestras costas, prueba de ello es que pretende recortar nuestro mar territorial a solamente doce millas. Debe saberse que nuestros derechos sobre el mar no requieren de nadie que los proteja y de hecho nadie lo haría, porque lo que prima en las decisiones de otros Estados es el interés, motivo que los impulsa a presionar al Perú, en espera de poder “cosechar” en la mal llamada “zona económica exclusiva” del mar más rico del mundo.

4.-La Convención del Mar garantiza que el mar sea utilizado exclusivamente para fines pacíficos. La Convención del Mar proscribe la amenaza o el uso de la fuerza en el mar. Cualquier ejercicio o maniobra militar dentro de las 200 millas requeriría autorización de nuestro país.

FALACIA: Todos los tratados internacionales “garantizan” el uso del mar para fines pacíficos. Esta es letra muerta, porque con Convención o sin ella, el país que quiera agredirnos lo hará y no le pedirá permiso a nadie, mucho menos a nosotros. Cualquier maniobra militar dentro de las 200 millas requerirá nuestro permiso (¿acaso ahora no se requiere lo mismo?) Pero la Convención del Mar es un tratado reglamentario sobre uso del mar y no sirve para la defensa militar.

5.- La Convención del Mar obliga a los Estados a responder por el daño ambiental que ocasionen sus naves en el dominio marítimo peruano.

FALACIA: Si el Perú ingresara a la Convención del Mar perdería su soberanía y jurisdicción exclusivas sobre el Mar de Grau, y en consecuencia no estaría en condiciones de obtener resarcimientos ambientales de otros Estados salvo acudir al Tribunal Internacional de Mar, donde tendría que ganar en juicio a los países más poderosos del mundo. Sin tener que ir tan lejos, dentro del Perú, ¿acaso el gobierno ha sido capaz de impedir daños ambientales de las grandes mineras y petroleras que explotan actualmente nuestros recursos naturales? Lo que no pudo obtener en tierra con soberanía y jurisdicción, ¿lo conseguiría en el mar sin soberanía ni jurisdicción?

6.-Con la Convención del Mar el Perú participará de pleno derecho en el desarrollo del Derecho del mar contenido en este código de los océanos.

FALACIA: Lo que debemos mantener es el Derecho a la soberanía y jurisdicción exclusivas sobre las 200 millas de nuestro mar territorial. Si con la Convención del Mar perdemos los 864,000 km2 de territorio marítimo, ¿de qué nos sirve participar en el desarrollo del “Derecho del Mar”?

NOTA DEL EDITOR

* Periodista. Directora de la Revista PERUPESQUERO. Artículo publicado en:
http://lista.oannes.org.pe/pipermail/oannes-oannes.org.pe/20140710/032755.html

Importancia de la educación nacional: sólo la cultura nos hará libres e iguales

31 marzo 2014

ENTREVISTA
Por: Walter Carrillo Sánchez

“La educación es tan importante en el país que no se puede dejar este tema solo al Estado o a los privados. Debemos asumirlo juntos”

José Miguel Morales*

Una educación de calidad sólo se podrá alcanzar con el esfuerzo y la unión del Estado, del sector privado y de la sociedad civil, afirma José Miguel Morales, quien realiza un balance del trabajo desplegado por Empresarios por la Educación (ExE) y de los objetivos que esperan alcanzar en este 2014.

¿Cuál es el balance del trabajo realizado por Empresarios por la Educación?
El balance es bueno. Si se mira en retrospectiva, cuando comenzamos, no pensamos que se llegaría tan lejos. Es un trabajo fuerte y constante. Al inicio tratamos de enfocarnos en obras de infraestructura, pero eso no es permanente. Uno construye algo; y si eso se cae, al final no queda nada, pero lo que si queda es la capacitación. Y hacia eso fuimos.

¿Cómo se inició este trabajo?
Cuando estábamos en la CONFIEP, hicimos un congreso basado en la educación y nos dimos cuenta de que todas las empresas tenían propuestas para la educación, así que replanteamos el tema. No era una competencia entre nosotros porque en educación no se compite, sino que juntos se debía apoyar al país. Así que creamos Empresarios por la Educación a fines del 2007 y comenzamos a trabajar en el 2008, en una sala de la CONFIEP. Después, poco a poco, nos fueron apoyando. Empezamos con tres grupos económicos importantes: el Grupo Brescia, Buenaventura y el Grupo Romero.

¿En la actualidad cuántas empresas apoyan a Empresarios por la Educación?
Tenemos 49 empresas, como Microsoft, IBM e Intel, y entre ellas no hay competencia. También se encuentran Backus, Banco Continental y el Banco de Crédito. Del sector minero están Southern Perú, Antamina, Tintaya, Buenaventura, Minsur, Poderosa, Marsa, entre otras. El sector minero es el que está más representado, hay como 14 en Empresarios por la Educación. Además, figuran las empresas de los sectores hidrocarburos y de electricidad.

¿Desde el inicio la idea era que los programas se debían aplicar fuera de Lima?
Así es. Con orgullo podemos decir que llegamos a 23 de las 25 regiones del país. Desde el principio se pensó en trabajar fuera de Lima. El objetivo es capacitar a los maestros de las entidades públicas. Nosotros no creamos escuelas. Llegamos a ellas y colaboramos en la capacitación de los profesores en temas digitales y a los directores en temas de gestión. Después de ocho años, llegamos a 89 000 maestros de los 220 000 que hay en provincias. Y mediante ellos hemos llegado a más de un millón 800 mil niños. Son cifras grandes y espectaculares, pero en realidad no hacen ni el 10% del universo educativo existente en el país.

¿En algún momento se pensó en promover la educación privada?
No, desde el inicio se pensó en apoyar a la educación pública. Y en esta tarea estamos unidos el Ministerio de Educación, el Gobierno Regional, las municipalidades, los padres de familia y las empresas de la zona. No sólo también creamos un sistema de interrelación entre peruanos.

¿La educación es un tema que debe unir a todos los peruanos?
La educación es tan importante en el país que no se puede dejar este tema solo al Estado o a los privados. Debemos asumirlo juntos. Ese es el mensaje de Empresarios por la Educación. Nosotros no sustituimos a nadie. Estamos colaborando para que el sector público tenga éxito. Y que sepa que puede contar con nosotros. En eso trabajamos.

¿Cuáles son los proyectos para este año?
Ahora se viene el gran salto. Y en esta tarea nos ayuda una empresa del sector minero, que es Southern Perú. Estamos llevando una computadora a cada aula de todos los colegios de Moquegua. Llevaremos interconexión digital, internet y capacitación para los maestros. Sus clases se dictarán con estas herramientas digitales. Es un programa que durará dos años y comprenderá a todas las instituciones educativas. En muchos pueblos no hay conexión de internet, pero ahí está el desafío. Southern se ha comprometido a aportar hasta 108 millones de soles en este programa. Este proyecto se ejecuta en asociación con el Gobierno Regional de Moquegua, y el ejecutor del proyecto es Empresarios por la Educación.

¿Sería un programa piloto que después se replicaría en otras regiones?
El objetivo es que se convierta en un programa piloto. Moquegua tiene el tamaño ideal para hacer un programa piloto. El programa está bastante avanzado y está involucrado el Ministerio de Educación. También participa, aunque parcialmente, el Ministerio de Economía y Finanzas en el tema del mantenimiento a las máquinas. El Gobierno Regional de Moquegua está asumiendo ese mantenimiento con dos millones de soles al año. Lo importante es que el Gobierno Nacional, el gobierno regional, gobierno local y la empresa privada están trabajando juntos por la educación.

¿Estamos en el camino correcto para obtener logros significativos en el mediano y largo plazos?
La educación es un tema de largo plazo. Antes de diez años no veremos un cambio radical. Puede que percibamos alguna mejoría, pero estamos tan bajos en las pruebas PISA, que todo cambio es hacia arriba y no hacia abajo. En estas pruebas no nos medimos con nuestros iguales, sino con los mejores. En la vida hay que buscar siempre quién es el mejor para igualarlo, sobre todo en educación.

¿En las escuelas intervenidas por ExE ya se ven estas mejorías?
Por supuesto. Por ejemplo, en el distrito San José de Los Molinos, en Ica, se pueden percibir estos cambios. Cuando llegamos a ese lugar, la comprensión lectora era del 13%. Después de dos años, el Ministerio de Educación hizo una evaluación y encontró que estábamos en el 92%. Felicitaron al director y lo simpático fue que cuando recibió la noticia, no fue a la UGEL a comunicar y agradecer por el logro, sino a la empresa que había ayudado y apoyado en esta tarea educativa. Así se tiene una buena relación de entendimiento con la población y eso debe primar en el país.

¿Cuál es el grado de coordinación con las entidades del Estado?
Es altísimo. Se trabaja en coordinación con todos los ministros de Educación. También con el Sutep. Al inicio, ellos creían que promoveríamos la privatización de la educación. Al darse cuenta que nuestro interés era capacitar a sus miembros para ascender en la carrera magisterial, cambiaron. Ellos saben que las capacitaciones son herramientas y medios para acceder a un mejor futuro.

¿Y cuál es la relación con los gobiernos regionales?
Le cuento una anécdota. En diciembre del año pasado, en pleno conflicto de Conga, el Ministerio de Educación invitó a todas las regiones a exponer lo que se hacía por la educación. Yo fui a explicar lo que era Empresarios por la Educación. Al terminar mi exposición, tres personas me invitaron a visitar su stand. Era el stand del Gobierno Regional de Cajamarca. Yo soy director de Minera Yanacocha. Supuestamente, éramos los enemigos irreconciliables, pero eso no fue obstáculo para conversar sobre educación. Creo que la educación no tiene banderas. No es de izquierda o de derecha. Carece de ideologías. Se trata de que los niños aprendan para dejar la ignorancia. Esa es la verdadera liberación a la que puede aspirar el ser humano.

Lima, 27 de marzo del 2014

NOTA DEL EDITOR

* Presidente de la Asociación Empresarios por la Educación. Entrevista publicada en la Revista “desde adentro” de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía No. 125, edición enero 2014; págs. 8, 9 y 10.

 

El fallo CIJ de La Haya le dio la razón a Chile: al Perú una compensación marítima

10 febrero 2014

Nos ratificamos: no ganamos en La Haya

César Hildebrandt*

Seguramente la re­unión del 2 más 2 de­jará todo lo sustancial en suspenso, a la es­pera de mejores vientos. En eso consiste la diplomacia al  fin y al cabo: en omitir el veneno de las verdades y en tomar el brebaje opiáceo de las dilaciones. Hasta que el reloj se canse.

Pero, más allá de las omisio­nes protocolarias, lo que quedará para la historia que lean los que vengan es la vergüenza de la pren­sa peruana concertada en Palacio de Gobierno: resulta que ganaron los que siguieron perdiendo, que Tacna está feliz y emocionada, que todos saltamos de alegría porque tenemos dos fronteras (una te­rrestre, una marítima, ¿habrá una aérea?), que el mar ignoto que se nos concedió como zona económica es ya el de la abundancia, que los gradualismos y las bre­vedades son hermanos gemelos, que las costas secas son frecuen­tes, que el triángulo terrestre fue nuestro cuando hasta los guardias peruanos que lo merodean pasan de puntillas para no irritar a los vigilantes fronterizos chilenos, y que la inepta Corte de La Haya es el ejemplo de aquella sabiduría jurídica que empezó con el babi­lonio rey Hammurabi.

Qué asco, señores coleguitas. Qué grima, gordos del alma que arrastran su grisura por razones de Estado y que mienten “por la patria” y que creen que Joselo García Belaunde o Manuel Rodrí­guez Cuadros son los héroes de la jornada, con su Wagner encima y su García-poetastro debajo.

No cuenten con nosotros, seño­res del coro. Y nos ratificamos: La Haya, al consagrar el hito1 como delimitación, le ha creado un pro­blema adicional al Perú. Porque si tierra manda sobre mar, como di­cen algunos de nuestros juristas, entonces las dos fronteras, según La Haya, quedan reducidas a una y el llamado Punto Concordia devie­ne mención nostálgica de un trata­do que el Perú nunca hizo respetar y nunca cumplió a cabalidad.

O sea que, gracias a La Haya, el triángulo terrestre que jamás tuvimos en plenitud soberana esa hora más ajeno que nunca.

Y los idiotas de 1952,1954, 1968 y 1969 son, gracias al fallo de La Haya, más idiotas que nunca por­que admitieron que un trato so­bre la pesca fuera, explícitamen­te, una demarcación de mares que las concesiones sobre enfilamiento de señales confirmaron. Y esas viejas pústulas, que comprome­ten a nuestra diplomacia duran­te tantos años, son las que hoy han reventado y las que pretende ocultar el “patriotismo” gregoria­no del periodismo “delivery”.

Los que han remata­do el Perú al mejor postor, los que nos han dejado sin flota de cabotaje ni línea aérea ni petrole­ra en funciones, ahora dicen que debemos alegrarnos porque tene­mos 50.000 kilómetros de nuevo y remoto mar. Marcha de bande­ras, tambores, paso de vencedo­res. ¿Verdad, Canal N?

Que se lo pregunten a los pesca­dores de Tacna y a la pobre mujer que han usado para un spot pro­pagandístico.

Esta atmósfera de mendacidad orquestada es heredera de nues­tra historia, hija de las taras que nos impidieron ser un país en for­ma y tener una clase dominante ilustrada y creadora. Mentir en conjunto no rebaja la mentira. Y es mentira descomunal decir que el fallo de La Haya favoreció am­pliamente al Perú.

Que Humala, García y Toledo se presten a esta conspiración del chauvinismo de pacotilla, no es extraño. La mentira es para ellos un insumo retórico. Pero que la prensa no cumpla con el deber elemental de poner las cosas en su sitio y decir algo que se parezca a la verdad, es algo que, aun para los parámetros laxos del Perú, re­sulta sorprendente. Enredarse en el laberinto de Torre Tagle -curioso que nuestra diplomacia se apellide con el nombre de un traidor fundacional que quiso pactar con el poder colonial- puede ser obli­gación de funcionarios resignados pero no debiera ser parte de la agenda de los informadores.

El triángulo terrestre no tiene mayor importancia. La tiene la mentira de decir, tensando la lógi­ca hasta romperla, que el fallo de La Haya nada tiene que ver con el tema. Y es mayor mentira decir todavía que el Tratado de 1929 re­solvió todo lo pendiente cuando el Perú poco hizo para su cabal cum­plimiento. Eso es así al punto que el hoy sacro “triángulo terrestre” está, de facto, en manos de nadie y pertenece a una jurisdicción fantasmal. ¿Qué imperio ejerce el Perú sobre esas 3.7 hectáreas?!Ninguno!

Durante años esta revista, en honrosa soledad, ha recordado la historia de la guerra del salitre. Hemos publicado decenas de ar­tículos al respecto y hasta hemos reproducido, por capítulos, libros que describieron ese episodio tan horrendo como deshonroso. Nuestro propósito no era estro­pear el futuro de dos países inexo­rablemente próximos y, por lo tanto, condenados al concierto y la cooperación. Nuestro objetivo era reconstruir nuestras miserias y subrayar el deber de no repetir­las. También era nuestro propó­sito recordar el ensañamiento de los vencedores de esa guerra y las motivaciones ancestrales de sus afanes de conquista y los orígenes de su furia.

Queríamos, en suma, que todos aprendiéramos del pasado  para refundar una relación vecinal basada en la igualdad.

Por lo visto, la tarea si­gue en pie. Chile pre­tende, altaneramen­te, poner obstáculos al cumplimiento de una sentencia que en casi todo lo favorece. Parece seguir siendo, inercialmente, el viejo Chi­le portaliano que tanto nos temió y odió. Y el Perú, mintiéndole a su gente, parece ser el zombi deci­monónico cuyos partes de batalla llamaban resistencia a las fugas y derrotas insignificantes a las pér­didas de alturas estratégicas.

NOTA DEL EDITOR

* Periodista. Artículo publicado en «Hildebrandt en sus trece» el 7 Febrero 2014. Consulta  10/02/2014.

http://www.hildebrandtensustrece.com/ 

La Sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya: Serenidad y Prudencia

28 enero 2014

LA HAYA: CÓMO GANAR PERDIENDO
Julio A. Mendoza García*

Como era mi responsabilidad ciudadana y de educador, quedé “atrapado”, como muchos, por la lectura de la sentencia de La Corte de la Haya.

Era un tema de soberanía nacional. Esa era la contradicción que caracterizó el proceso en La Corte de la Haya. Así lo debimos tomar los peruanos, así lo tomó Chile por su lado.

Sin embargo, para El Comercio, la CONFIEP y el gobierno de Ollanta la cuestión era dar vuelta a la página rápidamente porque hay muchos negocios con Chile. Negocios que están por encima de las razones geopolíticas, de soberanía, patriotismo y el bienestar del pueblo y los pescadores tacneños. Lo que, por supuesto, les es totalmente ajeno a aquellos.

No estaba establecido el límite marítimo, eso dice la Corte de La Haya en su sentencia. Sin embargo, dice La Corte misma, que había una frontera marítima tácita, hasta las 80 millas. Que esa frontera tácita estaba establecida, por las resoluciones o tratados de 1952, 1954, 1959 y las prácticas posteriores.

Y esas prácticas han sido que pese a que el Perú reivindicaba derechos marinos sobre las zonas señaladas, nunca reclamó ni hizo cuestión de estado cuando la marina de Chile, ejerciendo soberanía de facto, a diferencia nuestra, capturaba nuestros barcos pesqueros, principalmente de pescadores artesanales (el pueblo del mar). Hoy mismo hay pescadores peruanos retenidos en Arica, por quienes el gobierno nada hace absolutamente, como nunca hizo Alan García “el embanderado”, quien tenía pánico “que los chilenos se molesten”, como aprendió de las clases dominantes del Perú. Las prácticas han sido pues la expresa renuncia, en los hechos, a nuestra soberanía marítima durante todos estos tiempos.

Desde la guerra con Chile, cuando nuestras clases dominantes aceptaron desesperados la derrota y se sometieron a la soldadesca invasora. Desde cuando posteriormente condenaban a los patriotas que promovían y practicaban la resistencia como Andrés Avelino Cáceres, siempre han actuado en sometimiento a las clases dominantes chilenas. Hasta reivindican al traidor Iglesias quien firmó el humillante Tratado de Ancón. Hasta ahora, como La Corte ha puesto el dedo en la llaga, también “negligieron” o se sometieron a las permanentes agresiones de Chile. Por eso inventaron las “cuerdas separadas”, como expresión de felonía contra nuestra patria, donde lo más importante son los negocios con la granburguesía chilena antes que el espíritu patriota que defienda nuestra soberanía y la independencia económica de Tacna y el Perú. Por eso mismo, históricamente, perdimos Arica y Tarapacá. Hay pues una línea de continuidad.

Entonces ha habido una frontera marítima tácita, aceptada, incluyendo el hito 1 como referencia, por las clases dominantes del Perú y sus gobiernos. No podemos olvidar esas traiciones. Si exigíamos que se respetase la bisectriz del ángulo formado por las costas peruanas y chilenas era porque es justo. Y cómo, si nos han negado lo principal de nuestro derecho planteado, ¿hemos ganado? Más aún, cuando está claro que la zona pesquera más rica ha quedado del lado de Chile.

Nada teníamos, dicen los políticos pusilánimes, de esos que cocinaron y mantuvieron la frontera marítima tácita señalada por La Corte. “Nos hemos ganado alguito” dicen para calmar lo poco de conciencia que les queda. Ollanta mismo dice que “hay territorio que se incorpora al Perú”. Es decir ¿no era territorio nuestro?

Por cierto, no hacemos una vindicación chovinista o revanchista. Los pueblos chilenos y peruanos tenemos cuentas pendientes con nuestras clases dominantes. Tenemos hermandad latinoamericana. Pero en la derrota que hemos conocido en La Haya, debemos señalar el por qué no se nos dio la razón. Porque los convenios pesqueros que hablaban de fronteras marítimas fueron firmados por gobiernos entreguistas y no fueron denunciados por los que les sucedieron, porque ante las agresiones marítimas que incluían el arresto de pescadores peruanos por Chile, nunca hubo reclamos peruanos (La Corte lo dice). Porque ahora Tacna mantiene “mar seco”, contra lo que precisamente fuimos a la Haya considerándolo injusto.

Debemos reconocer el papel de algunos diplomáticos patriotas como el Embajador Bákula que nunca renunciaron a la defensa de nuestras fronteras. También ha habido militares como Grau, Bolognesi, Cáceres o recientemente Velasco que dieron clases de patriotismo. Las clases dominantes, la granburguesía intermediaria y financiera, hermanas de las chilenas y los políticos a su servicio, querrán que nos traguemos que “nos ganamos alguito”, cuando la derrota es ostensible. Y las únicas responsables son ellas.

Hay diferencias. Ya ganamos dicen, nada teníamos comentan, los representantes peruanos. En cambio, Chile, mediante su Presidente dice que lamenta que se haya recortado su mar territorial en la extensión de las 200 millas. Dos actitudes que siempre han marcado una diferencia entre nuestras clases dominantes que nunca han sido dirigentes y las clases dominantes chilenas que además sí han sido dirigentes, sin dejar de ser dominantes.

Así, la parte más dinámica del mar, económicamente hablando, la que nos correspondía, la que reclamábamos, queda con Chile. Tacna se queda con mar seco. Hemos perdido pero mañana El Comercio, el gobierno, los partidos y medios del neoliberalismo, dirán “hemos ganado con la sentencia”. Así, sólo en el Perú, podemos terminar ganando cuando, en realidad, hemos perdido. “Nos sentimos complacidos por los resultados obtenidos” dice Ollanta, más patético no pudo ser.

Queda, lamentablemente, sólo acatar lo dispuesto por La Corte, aun cuando es una derrota para nuestro país. Es el derecho internacional. Derrota que cargarán, sin conciencia, las clases dominantes. Este es un motivo más para reflexionar sobre por qué es necesaria la lucha por un nuevo curso en la historia de nuestro país, empezando por la derrota del neoliberalismo.

* Educador. Artículo publicado en «Foro Red Paulo Freire-Perú» el 28/01/2014. Consulta 28/01/2014.

http://es.groups.yahoo.com/group/peruforopaulofreire/message/30750


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