Identidad cultural y conciencia nacional

23 febrero 2009

IDENTIDAD E INTERESES NACIONALES

Por Comité Editor «Realidad Nacional»

De un lado tenemos, el Estado que respeta la identidad pluricultural del país, esto es, el conjunto de identidades culturales de la comunidad nacional, por tanto se distingue la identidad nacional como un proceso de interculturalidad que reconoce la interrelación de diversas culturas en la formación de una cultura nacional. Las identidades culturales son formas colectivas de identidad porque se refieren a algunas características culturalmente definidas de la identidad nacional, compartidas y retroalimentadas por las personas individuales y colectivas, como es el caso de las comunidades campesinas y nativas del país. Por otro lado, el deber constitucional de todos los peruanos –que comprende el Estado y la sociedad en su conjunto de proteger los intereses nacionales-.

Los intereses nacionales son la expresión del deseo colectivo nacional, definido por el pensamiento estratégico aplicado a la realidad nacional como la relación de tensión entre una necesidad material o espiritual de la comunidad nacional y el bien requerido para satisfacerla. Hay bienes propios de fortuna nacional como los recursos naturales y la diversidad cultural que generan la necesidad de protegerlos, así como bienes potenciales ajenos por obtener. Los intereses nacionales contenidos en la realidad nacional orientan los esfuerzos del Estado y la sociedad, le brindan cohesión y hacen coherente su accionar como país marítimo, andino, amazónico, antártico y aeroespacial.

La comunidad nacional vive hoy un intenso proceso de globalización que tiene su mayor expresión en el aspecto económico, con particular incidencia en el mercado de servicios culturales. La globalización económica es más una amenaza que una oportunidad para las culturas nacionales, porque pone en grave riesgo sus autonomías, sus identidades y sus sustentos. Frente a este fenómeno global potencias mundiales lideradas por Francia oponen la llamada excepción cultural, porque se resisten a la liberalización del comercio cultural que erosiona los cimientos de sus identidades nacionales y por tanto afecta la propia institucionalidad del Estado-Nación.

La crisis de identidad nacional que sufren los estados-naciones no es originada por la globalización, tiene raíces al interior de las propias comunidades nacionales que se manifiestan en rasgos culturales propios como son: la ausencia de valores éticos y morales, la carencia de signos y símbolos para expresar pensamientos e ideas, y en especial por no tener en cuenta las experiencias sociales que son fuente de la costumbre como norma social de convivencia comunitaria. La amenaza de la globalización a la diversidad cultural sumada a la crisis de identidad nacional pone en riesgo de estado fallido al Estado-Nación, y desafía nuestra capacidad individual y colectiva para superar debilidades e incrementar fortalezas.

Nuestra responsabilidad social individual y colectiva, por una educación y una cultura comprometida con la conciencia e identidad nacional es consecuente ineludible de la obligación que tiene todo ciudadano en particular, y el Estado y la Sociedad en general.

Así por un lado, es norma fundamental del Estado preservar las diversas manifestaciones culturales y garantizar la educación pública y la educación privada, a fin de promover la conciencia y construir la identidad nacional; y por otro lado, es deber constitucional de toda persona individual y colectiva honrar a la patria y proteger los intereses nacionales.

Dado que la educación y la cultura son pilares fundamentales de la conciencia e identidad nacional del país, así como que es deber constitucional de todos los peruanos proteger los intereses nacionales, nos corresponde como grupo preparado en realidad nacional, defensa y desarrollo contribuir a orientar el esfuerzo de la comunidad nacional en sus áreas de responsabilidad respecto de la identidad cultural y los intereses nacionales como país marítimo, andino, amazónico, antártico y aeroespacial.

Lima, 23 de febrero de 2009.

Carencia de institucionalidad es pobreza de ciudadanía: construyendo un país

10 agosto 2016

¿Qué es ser peruano? Le aseguro que usted está más orgulloso de un cebiche que de su policía.

por Alfredo Bullard*

 

El 28 de julio este Diario publicó una encuesta de Ipsos sobre el orgullo (y vergüenzas) de ser peruano. Orgullos y vergüenzas definen lo que sentimos como peruanos.

Los resultados son interesantes. Cuando se nos pregunta “¿Cuáles son las razones por las que usted se siente orgulloso de ser peruano?”, estas son las primeras diez respuestas: (1) la cocina/gastronomía, 48%, (2) los recursos naturales/biodiversidad, 45%, (3) Machu Picchu, 40%, (4) la cultura/arte, 38%, (5) los paisajes naturales, 38%, (6) la historia, 37%, (7) la música, 22%, (8) los restos arqueológicos, 17%, (9) el modo de ser de la gente, 13%, (10) el vóley, 11%.

Interesante que en ninguno de los rubros mencionados se habla de institucionalidad. No estamos orgullosos de nuestras reglas, de nuestro gobierno, de nuestros jueces, de nuestro Ejército, de nuestras fuerzas policiales, de nuestra capacidad de trabajar. No parece ser motivo de orgullo la seguridad o la baja criminalidad. Lo más cercano a institucionalidad puede ser el modo de ser de la gente, pero me temo que allí más que orgullo de que seamos puntuales, gente de palabra o cumplidores de la ley, los encuestados se refieren a ser buena onda, simpaticones y quizás, un poco criollos o graciosos.

Lo que destaca es la diversidad de la comida, la historia, los paisajes y la cultura. Se puede decir que estamos orgullosos de lo que llamaríamos comúnmente “atractivos turísticos”. Estamos orgullosos de lo que se puede encontrar en nuestros restaurantes, nuestra naturaleza, en nuestras ruinas y en nuestros museos. Por allí se coló el vóley como rezago de épocas notables.

Vayamos ahora a la pregunta “¿Cuáles son las razones por las cuales usted puede sentir vergüenza de ser peruano?”. Van las diez primeras respuestas: (1) la delincuencia, 68%, (2) la corrupción, 61%, (3) la falta de justicia, 38%, (4) el narcotráfico, 35%, (5) la discriminación, 30%, (6) la desigualdad, 21%, (7) la pobreza, 21%, (8) el nivel educativo, 18%, (9) el fútbol, 7% y (10) el modo de ser de la gente, 5%.

Interesante el contraste. Virtualmente todo lo que nos avergüenza es la falta de institucionalidad. Nos sentimos mal porque a falta de reglas la delincuencia campea (de los primeros 4 rubros tres son delitos y uno la incapacidad de enfrentarlos). Nos avergüenza nuestra incapacidad de crear un orden justo, donde los derechos sean respetados, donde haya reglas. Nos avergüenza que no tenemos un Estado de derecho. Aquí la mención al modo de ser de la gente parecería referirse a la criollada y la viveza. Y por supuesto el fútbol no podía pasar desapercibido luego de más de tres décadas de no poder ir a un Mundial.

Ello contrasta con lo que ocurre en encuestas similares en países desarrollados. Los alemanes están orgullosos de su capacidad de inventar, del sentido del deber y la eficacia en el trabajo. El 91% cree que las reglas y el orden son características de su país.

El balance: tenemos un lindo país en el que se come rico (del que nos sentimos orgullosos), pero sin instituciones, sin reglas de juego que garanticen la convivencia (de lo que nos avergonzamos).

A cinco años del bicentenario, tener un resultado distinto en la misma encuesta es la meta. Le aseguro que usted está más orgulloso de un cebiche que de su policía y ni qué decir de nuestro Parlamento, que es fácilmente superado por una causa de pollo. Un imponente paisaje en el valle del Colca es más inspirador de lo peruano que el cumplimiento de la ley o nuestro sistema de justicia. Se siente más peruano apreciando el arte mochica que mirando la historia republicana reciente.

Las instituciones son precisamente las reglas de juego. Son normas que se cumplen y valores sociales y culturales que aseguran una conducta leal, justa y correcta. Se mide con cosas tan sencillas como el respeto que nos inspira un juez o un policía. Convierten en sostenibles el desarrollo y el bienestar.

El día en que ser puntuales, respetuosos de la palabra empeñada, cumplidores de las normas y correctos nos genere más orgullo que nuestra maravillosa comida, mereceremos realmente ser un país con 200 años de vida. Tendremos el auténtico orgullo de ser peruano y ser feliz.

 

NOTA DEL EDITOR

* Abogado. Artículo publicado en sección OPINIÓN del Diario “El Comercio”, edición sábado 30 de julio del 2016.

 

 

El poder sólo se frena ante otro poder: democracia es balance de poderes

18 junio 2016

Quien ganó las elecciones fue el sistema inmunológico del país.

Hemos resistido, con las justas, el nuevo embate.

Vendrán otros.

César Hildebrandt*

 

La mitad del organismo peruano está colonizado por la organización que nos convirtió en una republiqueta cuyo presidente renunció desde Tokio cuando la criminalidad de sus actos quedó al descubierto.

El fujimorismo no es, estrictamente hablando, un partido político. Esa es la máscara y la coartada. El fujimorismo es, antes que nada, una estructura dinástica, una familia mafiosa, una vasta telaraña de intereses cuyo fin es secuestrar otra vez al Estado.

Mil veces nos dijeron que el fujimorismo había cambiado y mil veces sostuvimos que no era posible creer en esa conversión. El fujimorismo está condenado a parecerse a sí mismo. En sus raíces, en sus éxitos escabrosos, en su pasado “triunfal”, está la apuesta por la violencia, por el delito, por lo marginal.

Pudieron haber arreglado la economía sin necesidad de rematar el país a pedazos y quedarse con un buen trozo de las privatizaciones. Pero no lo hicieron. Pudieron derrotar al terrorismo sin necesidad de crear escuadrones de la muerte. Pero no lo hicieron.

Pudieron fortalecer las instituciones, pero prefirieron cerrar el Congreso, envilecer a las Fuerzas Armadas, roer al Poder Judicial, jaquear al Tribunal Constitucional, llenar de gentuza el Congreso.

Pudieron crear empleos dignos y establecer un contrato social menos inequitativo, pero prefirieron arrasar con los derechos laborales.

Pudieron tener el apoyo entusiasta de los medios de prensa dispuestos a comprenderlos y a seguirlos, pero optaron por crear una prensa inmunda pagada con dineros negros del presupuesto de Defensa.

En resumen, tuvieron la oportunidad de cambiar el país para bien, pero lo que hicieron fue infectarlo.

Esta vocación por el fango no ha acabado. Quienes creyeron en eso tuvieron que comerse sus palabras cuando vieron lo que pasaba con Joaquín Ramírez y José Chlimper. Y cuando escucharon a Keiko Fujimori decir qué no había pruebas de los delitos de su padre. Y cuando la vieron, desatada y sin máscaras, decir mentira tras mentira en los debates con PPK y ofrecer, irresponsablemente, lo que sus asesores le habían sugerido para hipnotizar a los incautos.

La señora hablaba como su padre, prometía como su padre, embarraba como su padre. ¡Una escena filial!

Keiko Fujimori sufre ahora porque las contrariedades de la campaña la empujaron a sacar lo peor de sí misma: defender a Ramírez, avalar a Chlimper, calumniar a Vizcarra y activar a un ejército de auténticos hampones de las redes sociales para destruir adversarios con las armas más sucias. Si Spadaro podía ser tan repelente cuando era necesario persuadir, ¿qué cosas no haría con el Ejecutivo tomado? Si Lourdes Alcorta podía ser tan retorcida, ¿qué se atrevería cuando coparan el poder? Las caras nuevas decían lo que las viejas, ocultadas piadosamente, habían dicho siempre!

Todo eso despertó al Perú.

Y en cinco días, perdiendo un punto cada 24 horas, la señora Fujimori vio el domingo 5 cómo se esfumaba lo que consideraba seguro. Por segunda vez un NO antibiótico le impidió ocupar el sillón que su padre había deshonrado.

La prensa fujimorista, sus llorosos agentes, dicen ahora que es imprescindible que PPK pida disculpas y que acepte algunas condiciones que la derrotada le plantee. Un humorista involuntario ha sugerido que PPK nombre a Martha Chávez jefa de la entidad que fiscaliza a las ONG.

Desde esta modesta tribuna nos permitimos sugerirle al flamante presidente electo del Perú que, en materia de concertación, ande con pies de plomo.

Al fin y al cabo, PPK ha recibido un mandato que supone un deslinde tajante con los testaferros de Alberto Fujimori. Y las informaciones que manejamos en estos momentos nos llevan a pensar que el fujimorismo, más hidrófobo que nunca, lo que quiere es hacerle la vida imposible al nuevo gobierno. Algunos de sus voceros lo están diciendo en voz baja (por ahora): “Nos faltan 7 votos para poder declarar la vacancia del presidente”.

Frente a las provocaciones, serenidad, mano firme y una convocatoria a esa mitad del Perú que decidió librarnos de la pesadilla. Nada sería más, dañino para PPK que aislarse en Palacio rodeado de consejeros y darle la espalda a la gente que le permitió ganar. Las calles también hablan.

Y si se trata de compromisos pro gobernabilidad, que sean escritos. El fujimorismo no sabe jugar limpio (allí están Spadaro y Alcorta tratando de insinuar que “las irregularidades” decidieron el triunfo del oponente) y no quiere cambiar. Desde su maquinaria congresal intentará extorsionar, bloquear, boicotear. Quisiera repetir la faena que el Apra podrida de 1963, aliada del odriismo, realizó con Belaunde Terry. Que PPK recuerde las lecciones de ese episodio que nos llevó al golpe de estado de Velasco.

Crucial será nombrar a una personalidad de magnitud nacional en la Presidencia del Consejo de Ministros. Y a un gabinete tecnocrático que empiece a trabajar desde el primer día en la reactivación de la economía y en el cumplimiento de los programas sociales prometidos.

Factor clave será también atender al sur chúcaro que fue decisivo en el resultado final. Es hora de atenderlo.

Los ultraliberales quieren un Estado enano y, si es posible, castrado. La paradoja es que el país exige un Estado presente y crecido que cumpla su rol tuitivo.

Haría muy mal la izquierda si pretende que PPK cumpla con el programa del Frente Amplio, honroso perdedor de la primera vuelta. Haría mal si plantea, desde el comienzo, una política de confrontación callejera que arrincone al gobierno. Eso es lo que espera el fujimorismo: que la heterogeneidad de quienes votaron por PPK termine devorando al gobierno.

En todo caso, el Perú se ha salvado. Nuestra panfletaria portada fue profética!  Aleluya ¡!

 

NOTA DEL EDITOR

  • Periodista. Artículo publicado en la revista HILDEBRANDT EN SUS TRECE el 10/06/16. Consulta 18/6/2016.

http://www.hildebrandtensustrece.com/

 

Poder y corrupción: “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”

25 abril 2016

CAMINO A OTRO 5 DE ABRIL

César Hildebrandt*

En el Perú se reivindicó a Echenique, a Piérola y hasta a Prado a través de sus hijos. El Perú es país de costumbres laxas y memoria breve. Por eso es que García pudo regresar al poder y por eso es que Iglesias, el gran traidor, reposa en la cripta de los héroes de la guerra del Pacífico.

EI fujimorismo ha regresado para vengarse. Su primera cuenta pendiente, ya anunciada por una Cecilia Chacón henchida de soberbia, es con los jueces que condenaron al ladrón y asesino que sigue siendo protagonista patriarcal del movimiento. La lista vengadora es larga y no tememos estar en ella. Aquí los esperamos.

Desvinculada de la ética, la política puede llegar a ser una maquinaria implacable de acumulación de poder. El fujimorismo no es un partido en sentido estricto porque si algo caracteriza a un partido político son las ideas. Y el fujimorismo es, básicamente, un proyecto dinástico que aspira a liberar a su líder preso, borrarle el prontuario “por vías legales” -tarea en la que tienen amplia experiencia- y dejar que los poderes fácticos hagan lo que saben hacer mientras ellos se dedican al negocio de administrar el Estado -talento que todos les reconocemos-.

El domingo pasado el Perú ha querido que en la segunda vuelta la elección sea entre una organización criminal, más potente que nunca, y un conservador que ofrece lo mismo -el inmovilismo- aunque tenga el “mérito” de carecer de cuadros disciplinados y propósitos firmes. Con el fujimorismo enfrentamos a una mafia monolítica. PPK es un ultraliberal que puede matizar planteamientos y que puede recordar, a veces, que la palabra decencia existe.

Durante años, con parte de la plata robada y con la ayuda del empresariado voraz que remató el Perú en los 90, el fujimorismo ha financiado la construcción de una maquinaria electoral de nivel nacional. Lo ha hecho a su estilo: reclutando con dádivas, ofreciendo futuras obras, apelando al recuerdo de aquella mano dura que los peruanos parecen siempre echar de menos. El fujimorismo cree ser original cuando, en realidad, es una reencarnación del odriismo. Es cierto que hay diferencias, pero todas ellas favorecen a Odría.

Si Martín Adán viviera, diría que hemos vuelto a la normalidad. En efecto, la democracia menesterosa de la que nos jactamos -esa que convierte al Perú en el país más conservador del continente- le ha dado el control absoluto del Congreso a la hija del hombre que clausuró esa institución, creó una miserable y apócrifa y produjo desde ella la Constitución-candado que nos ató para siempre a los intereses de la derecha más vulgar.

Un país urgido de cambios, dados los índices de desigualdad que padece, opta por la derecha que quiere menos regulaciones laborales y ambientales, más privatizaciones, más dominio sin culpa de los grandes intereses.

Un país que atraviesa una crisis institucional, de la que es solo un ejemplo la vergonzosa actuación del Jurado Nacional de Elecciones, le el dominio parlamentario absoluto al partido cuya figura principal, Alberto Fujimori, destrozò las instituciones como nadie –ni siquiera el ejército de ocupación chileno- se había atrevido a hacer.

Un país que tiene un severo problema de inseguridad ciudadana le da un cheque electoral en blanco a quienes aplaudieron la creación de grupos paramilitares de exterminio y no dijeron nada cuando salieron a la luz planes de asesinato en contra de algunos opositores, operaciones abortadas gracias al valor de Mariella Barreto, la agente del SIE que terminó descuartizada y cuya cabeza jamás pudo encontrarse. iKerosene ha vuelto!

Un país que necesita renovarse, diversificarse, extender el horizonte de sus metas económicas elige a dos rancios guardaespaldas del modelo que la prensa concentrada considera “sagrado”.

En resumen, unas elecciones abiertamente semidemocráticas, cuando no fraudulentas (obsérvese la actitud del JNE frente a las alianzas 24 horas antes del día de la votación), determinan que una fuerza que desprecia el consenso y ama la prepotencia se apodere del Congreso de un modo tal que ya no necesita, como en el 2000, comprar a ningún Beto Kouri.

En los próximos cinco años tendremos un régimen parlamentario en manos del fujimorismo. ¿le daremos también, redundantemente, el Ejecutivo? ¿Qué podrán hacer la inescrupulosa Keiko Fujimori y el sin bandera José Chlimper, azuzados por las Chacón y las Alcorta, con el Congreso y el Ejecutivo en sus manos? .

-Eso se llama gobernabilidad –diría Jorge Morelli, el ideólogo en la sombra del fujimorismo.

Yo le respondería:

-Eso, de suceder, se llamará empacho de poder, monopolio en manos turbias, chavismo de derecha. Eso sería el 5 de abril sin tanques ni balazos ¡pero con los mismos resultados!

 

NOTA DEL EDITOR

  • Artículo publicado en “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” Nº 295 15ABR16 p. 9

 

Seguridad y desarrollo: repercusiones del pragmatismo en la vida nacional

8 marzo 2016

Pobreza moral y de debate de ideas

Oswaldo de Rivero*

En el extranjero hay pocas noticias sobre las elecciones peruanas. Sin embargo, se sabe que Keiko Fujimori, la hija del Presidente autoritario que destruyó la brújula moral del Perú, es la puntera en las encuestas pero acusada de costear sus estudios en EEUU con dinero público mal habido por su padre y de recibir recursos para su campaña de unos fondos que tiene en EEUU.

Sobre otros candidatos, solo se dice que dos outsiders que subían en las encuestas han sido acusados, uno de hacer un tsunami de plagios y al otro por violar normas electorales, y que los dos ex presidentes del Perú, García y Toledo, también son acusados, al primero de liberar narcotraficantes y el segundo de posible lavado de activos.

Lo que felizmente no se conoce en el extranjero es que, según una encuesta, a la gran mayoría del electorado peruano “no le importa votar por un candidato que robe con tal que haga obra”. Esta reflexión pragmática y amoral, única en el mundo, demuestra que la mayoría del electorado no sabe distinguir entre el bien y el mal. La política en el Perú marcha así sin brújula moral.

Esto se debe a que después del apocalipsis moral creado por Fujimori, los regímenes democráticos que lo sucedieron fueron incapaces de regenerar, a través del ejemplo, las instituciones básicas de la República, el Ejecutivo, el Parlamento y el Poder Judicial, en instituciones probas, eficaces, respetadas y confiables.

De esta manera, el crecimiento económico neoliberal, producido mayormente por la locomotora china, no tuvo como correlato el desarrollo ético de las instituciones republicanas. Y la clase media emergente que surgió en vez de ciudadana es mayormente una clase consumista y negociante. Es por esto que vemos a Acuña proponer la compra de electores, a Locke proponer la venta del Perú y a Guzmán, ante un entrevistador israelita atónito por la ridiculez, ofrecer al Perú como aliado de Israel en el conflicto del Medio Oriente, a cambio de tecnología.

Así, huérfanos de una ética cívica y sin debate, los electores son incapaces de distinguir entre los poquísimos candidatos honestos con ideas que quieren debatir y los outsiders arribistas que prometen todo sin debatir, y que se comportan como Groucho Marx, quien en uno de sus sabrosos films, al interpretar a un político outsider, dice: “Yo tengo mis principios pero si no les gustan tengo otros”.

El Perú es así un desierto de ética ciudadana en medio de un mundo peligroso, donde el ciclo recesivo de la economía mundial será largo y afectará seriamente nuestra economía, donde el cambio climático amenaza con dejarnos sin agua y sin seguridad alimentaria y donde el narcotráfico se infiltra cada vez más en la política al ser el Perú hoy el mayor exportador mundial de cocaína. ¿Se debate acaso entre los candidatos estas grandes amenazas?

Si el 28 de julio de 2016 asume el poder un candidato sin brújula moral, todos los oasis de decencia, que felizmente existen en el gran desierto cívico-ético peruano, deben unirse y constituir un severo mecanismo de vigilancia ética ciudadana, usando todos los instrumentos que la ley permite para regenerar moralmente al Perú.

NOTA DEL EDITOR

* Embajador SDR. Artículo publicado el 6/3/2016 en Diario Uno. Consulta 7/3/2016.

http://diariouno.pe/columna/pobreza-moral-y-de-debate-de-ideas/

Retos y posibilidades de las inversiones en el país: inversiones sustentables

21 septiembre 2015

RETOS POR VENCER:
VENTAJAS COMPETITIVAS PARA ATRAER INVERSIONES

El Perú experimenta una preocupante desaceleración en su crecimiento económico, pero mantiene fortalezas para seguir atrayendo inversiones y revertir dicha situación. En ese sentido, destaca la pregunta “¿qué ventajas competitivas poseemos?”, interrogante que analizó el senior mine engineer de Freeport Mc Moran, José Gonzales Borja, durante el II Simposium Internacional de Gestión Minera, evento organizado por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), que se desarrolló los días 6, 7 y 8 de agosto.

En su exposición citó tres ventajas competitivas que posee el Perú en la región, las cuales – añadió– fueron también destacadas por Michael Porter durante su visita al país en el 2010. Estas tres ventajas competitivas son recursos naturales, ubicación geográfica y legado cultural.

“En cuanto a los recursos naturales, tenemos los minerales, la riqueza marina, la concentración de bosques forestales y, además, albergamos el 70% de la biodiversidad del mundo; en relación con la ubicación geográfica, estamos en la zona central de Sudamérica, tenemos una frontera extensa con Brasil y un acceso directo al océano Pacífico, con una línea costera de 1914 millas terrestres (3089 Kms.), con condiciones naturales para el desarrollo de puertos; y también tenemos mucha tradición y riqueza étnica y cultural, manifestada también en la disposición al trabajo, a la creatividad y al espíritu emprendedor de las personas”, precisó Gonzales.

Atractivos para los inversionistas

Señaló que a dichas ventajas se suman también otras como el bajo costo de energía, que resulta 50% menor al de Brasil y 67% menor al de Chile. Sostuvo que –de acuerdo con las estimaciones del MEM– al 2020, el costo de energía eléctrica subirá y llegará a 6.6 dólares KW/hr. “Sólo Canadá (5.3 dólares por kW/h) y Mongolia (6.1 dólares por kW/h) tendrán precios más económicos que los nuestros”, agregó.

De igual manera, explicó que el Perú está considerado como uno de los países con mayores facilidades de hacer negocio a escala sudamericana. Según el “Ease of Doing Business ranking” del World Bank Group, Colombia y Perú se encuentran en los lugares 34 y 35, respectivamente, de un total de 189 economías que integran la lista. Son los primeros países sudamericanos, seguido por Chile (41), Uruguay (82), Paraguay (92), entre otros.

Proyectos bajo la manga

Gonzales indicó además que en este panorama mundial el Perú es uno de los pocos países que posee unos 51 proyectos mineros en cartera, por más de 63 000 millones de dólares en inversiones anticipadas al 2020, según las estadísticas del MEM. “Y aunque estamos en una difícil coyuntura de precios bajos de minerales, debemos tener en cuenta que esto es cíclico; sostuvo.

Destacó que, pese a las adversidades del mercado, se estén emprendiendo diversos proyectos de exploración. ANÁLISIS VENTAJAS COMPETITIVAS PARA ATRAER INVERSIONES RETOS POR VENCER desde adentro 13. Algunos de los que mencionó fueron las auríferas Pinaya, Tumipampa, Invicta y Crucero; las cupríferas Cotabambas, Antilla y Ocaña; y las argentíferas Colquipucro y Ayawilca. También se refirió al proyecto Bayóvar 12 en fosfatos.

Servicios de calidad

Asimismo, añadió que en el mercado peruano existen firmas nacionales e internacionales para construir importantes proyectos de infraestructura. Entre ellas mencionó a Graña y Montero, Cosapi, JJC, OHL, Cobra (Grupo ACS). En metalmecánica nombró a Haug, Fima y Esmetal. Y en andamiaje a Layher, ULMA, PERI y Unispan.

Sostuvo, además, que hay entre 20 000 y 25 000 equipos CAT operando en el Perú, según la empresa Ferreyros. También explicó que otras marcas, como Komatsu, Volvo, Mercedes Benz, también tienen fuerte presencia en el mercado nacional. “Los contratistas no están ‘amarrados’ a alguna marca en particular, lo cual incentiva la competencia y la diversidad”, indicó Gonzales.

Los retos

El representante de Freeport Mc Moran señaló que, pese a los atributos que posee el país, existen aspectos que potenciar. En ese sentido, la presencia del Perú en el Índice de Competitividad Global 2014-2015 –que analiza 12 pilares de desarrollo en cada economía– muestra deficiencias a nivel educativo, tecnológico e institucional, manifestó.

Hizo un símil con Chile y señaló que en cantidad educativa el Perú obtuvo una calificación de 5.2, mientras que el país sureño alcanzó 6.5. En calidad educativa, Perú obtuvo 3.2; Chile, 4.4. Y en cuanto a entrenamiento en el trabajo, Perú alcanzó 3.8; y Chile, 4.3. Otro indicador es el desarrollo tecnológico. Explicó que mientras Chile logró una calificación de 5.4 en adopción de tecnología, Perú solo obtuvo 4.7. Y en el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), Chile alcanzó 3.8; mientras que el Perú, 1.9.

Estos inconvenientes, sumados a los conflictos sociales, dificultan el desarrollo del país, por lo que –concluyó Gonzales– “necesitamos urgentemente fortalecer instituciones, reforzar cantidad y calidad de educación e invertir más en tecnología e innovación”.

NOTA DEL EDITOR

Fuente: Revista “desde adentro” de la Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía No. 144, edición agosto 2015; págs. 12 y 13.

Inversión sustentable en el país: no basta invertir sino reinvertir

7 septiembre 2015

Un polo industrial en Huaral

Minera peruana ha invertido US$120 millones en una planta química para procesar manganeso, pero tiene la meta de erigir una refinería de cobre y zinc.

Un nuevo polo de desarrollo se dibuja en el norte chico. A 110 km de Lima, en el distrito de Huaral, Compañía de Minas Buenaventura ha sentado las bases para la gestación de un distrito industrial en torno a la producción de sulfato de manganeso en su planta química de Río Seco.

“Se trata de una iniciativa privada, sin intervención estatal, que genera las condiciones propicias para la población de la zona se desarrolle comercial y económicamente”, explica Carlos Gálvez, gerente de finanzas de la minera peruana.

Es así como se ha invertido más de US$100 millones en la construcción de una planta química de última tecnología para remover y procesar el manganeso que forma parte del concentrado de plata-plomo que produce su mina Uchuchaccua.

Además, ha invertido US$20 millones en una subestación eléctrica para llevar energía a la zona de Río Seco.

“Si algo le faltaba a Río Seco era energía eléctrica. Nadie se atrevía a hacer una inversión como la que hemos hecho nosotros y que está permitiendo que un descampado pueda convertirse en un polo de desarrollo industrial, dado el caso”, añade Gálvez.

Esta planta química produjo 3,404 toneladas de sulfato de manganeso monohidratado, micronutriente muy demandado por las industrias agrícolas y ganadera.

REFINERÍA A LA VISTA

Buenaventura  ha señalado que el futuro de Río Seco es crecer hasta convertirse en gran complejo metalúrgico capaz de procesar cobre arsenical y también zinc, en un futuro no muy lejano.

Esto le permitiría competir con la refinería de La Oroya (hoy en proceso de subasta), que es el único complejo metalúrgico en el país capaz de procesar el mineral con alto contenido de arsénico que se produce en la sierra central.

RÍO SECO ELEVA LA PRODUCCIÓN DE PLANTA

El objetivo inmediato de Buenaventura con la planta de Río Seco es convertir a Uchuchaccua en la mina de planta primaria más grande del mundo. Río Seco recibe el mineral de Uchuchaccua y separa el manganeso para convertirlo en un producto valioso. Así, añade valor al concentrado que produce la mina. Esta es hoy la sexta más grande de su tipo en el mundo.

NOTA DEL EDITOR

Artículo publicado en el Suplemento del Diario “El Comercio”, edición lunes 27 de julio del 2015; pág. 6.

Cambios en la Profesión Militar: riesgos y desafíos en seguridad y defensa nacional

31 julio 2015

El Militar Postmoderno en América Latina

Jaime Garcia*

Introducción

El tema de la profesión militar no ha sido convenientemente tratado en las últimas décadas ya que se ha postergado en beneficio de las relaciones civiles-militares o más propiamente ‘político-militares’ y en los últimos años por el tema de la organización militar debido al cambio en las misiones tradicionales de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, he leído recientemente un interesante libro editado por Charles Moskos, David Segal y John Alien Williams, tres destacados especialistas en materias de seguridad y defensa y, muy particularmente en temas que tienen que ver con la profesión militar. En el citado libro, titulado ‘The Postmodern Military, se intenta dejar en evidencia los cambios que están afectando a la profesión militar como resultado de la postmodernidad. En sus páginas se encuentran trabajos de distinguidos autores relativos a los casos de Canadá, Israel, Italia, Francia, Reino Unido, Suiza, Dinamarca y Holanda, Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica. No obstante, la obra no contempla el caso de Latinoamérica.

En la última década, el mundo se ha visto enfrentado a una sede de cambios políticos, económicos, sociales e internacionales, los cuales han tenido un fuerte impacto en las diversas realidades. La región de América Latina se constituye en una de las más afectadas, dados sus altos índices de subdesarrollo, marginalidad y falta de posibilidades. En efecto, en muchas oportunidades los problemas mundiales llegan al continente americano con un carácter más agudo, propinándole fuertes golpes al desarrollo social de los países con las consecuentes inestabilidades políticas.

En este entorno, han aparecido nuevas amenazas que representan un peligro cierto para toda la escala jerárquica de organización política y social de los países, esto es desde el Estado hasta el ciudadano individual. En consecuencia, migraciones descontroladas, crimen organizado, narcotráfico, terrorismo y delincuencia común son problemas que por la gravedad que revisten y el tratamiento diverso que requieren, han obligado a discutir qué se entiende por seguridad y cuál es el ámbito de ésta y cuál es el que corresponde a la defensa.

Paralelamente, imperativos de larga data o integraciones muy asimétricas y por lo tanto inciertas, mantienen aún a algunos países con sus antiguas hipótesis de guerra con cierta latencia.

Ahora bien, todo este panorama emergente influye muy directamente en los instrumentos armados y por ende en la profesión militar, inscribiéndose además en procesos de cambio adorados por un decorado mediático que muchas veces obstaculiza el análisis y de paso le resta rigor.

Al intentar develar los acontecimientos que influyen en los cambios a que se ha visto sometida la profesión militar en la región latinoamericana, tendríamos que identificar dos dimensiones diferentes pero que interactúan. la primera dimensión se refiere al proceso natural y evolutivo de hombres y sociedades que a lo largo de su transcurrir a través de los siglos van pasando por diferentes estadios que los encaminan a un destino desconocido, el que por cierto no siempre es determinado por la voluntad de los propios hombres. Así, se han visto y vivido diversas etapas desde los primeros homínidos hasta la fecha, denominándose esta última como postmodernidad. La segunda dimensión de acontecimientos, que denomino ‘la tríada del mundo moderno’ es más coyuntural y tiene directa relación con el caso de América Latina. Esta “tríada’ la conforman la democracia como sistema político, la economía de mercado como opción de desarrollo vigente y la integración como resultado de la globalización. Estas tres variables, interdependientes entre si, tienen un efecto multiplicador y es imposible hoy intentar comprenderlas por separado.

En consecuencia, a continuación desarrollaré el impacto y la influencia que la llamada postmodernidad está teniendo en la profesión militar en América Latina, dejando para un próximo trabajo lo concerniente a la influencia de la democracia, economía de mercado e integración.

La postmodernidad y su influencia en la profesión militar

Antes de referirnos a la postmodernidad es fundamental explicar qué entendemos por modernidad. Sin embargo, reconocemos que es muy difícil separar el proceso de ruptura de un paradigma social y determinar el nacimiento de uno nuevo, debido a que el desarrollo histórico de los pueblos es complejo, permanente y sus etapas o fases no siempre tienen una coherencia entre ellas. Esto es que habrá instituciones, costumbres, valores y técnicas en las distintas realidades del mundo occidental que tendrán su propio dinamismo por lo que la mayoría de las veces no irán al unísono.

Como todo proceso social, es necesario subrayar que el nuevo paradigma no se constituye como una simple actitud de reacción al vacío que se genera frente a una situación de deterioro o de declive cultura¡, político y económico, sino que constituye el nacimiento de una postura filosófica, política, económica y social de la cultura occidental en estrecha síntesis con todo el legado que le proporciona el camino recorrido. Desde esa perspectiva el fenómeno de la postmodernidad es discutible en su condición de nuevo paradigma.

Con el riesgo de pecar de simpleza al dividir procesos sociales extremadamente complejos en períodos compartimentados, creemos que el advenimiento de la modernidad se fundamenta y dinamiza en cuatro hitos principales: Renacimiento, Reforma Religiosa, Revolución Francesa y Revolución Industrial. Cada una de estas revoluciones representó un quiebre respecto de una modalidad básica de la antigüedad. Así, por ejemplo el Renacimiento representó una revolución filosófica con la llegada de] racionalismo. La Reforma Religiosa debilitó la hegemonía de la iglesia católica en el mundo occidental. A partir de la Revolución Industrial se plasmaron las dos grandes categorías económicas de capitalismo y socialismo y la Revolución Francesa termina con la monarquía como forma de gobierno e inicia un camino sin retomo-pese a los retrocesos que culminaron en restauraciones monárquicas-hacia la república o en casos excepcionales hacia las monarquías parlamentarias, Por lo demás, este proceso de consolidación democrática es irreversible, según Fukuyama, en el mundo occidental y esperamos que así sea. (1)

En un intento por aclarar más aún estos conceptos, recalcaremos que existe coincidencia en que ‘sociedad moderna” es el modelo societal propio de los tiempos modernos o edad moderna, y ‘modernidad” corresponde a un conjunto de valores, normas, preceptos, técnicas y adelantos que singularizan a la época donde se inserta la sociedad en cuestión. Ahora bien, el término “modernización” fue introducido como vocablo técnico en los años cincuenta para explicar el enfoque teorético de Max Weber. Se refiere a un proceso acumulativo que se refuerza mutuamente, caracterizado por la formación del capital, movilización de recursos, desarrollo de nuevas fuerzas productivas, cambios de las estructuras políticas, desarrollo de identidades nacionales, difusión de derechos de participación política, secularización de valores, urbanización, cambios educacionales y otros. (2)

Del estudio de estos conceptos en Habermas se deduce que para éste “modernización” es un proceso de evolución social y de cambio de las estructuras que debería culminar en un estadio conocido como ‘modernidad, con un mayor relieve cultura’. En mi opinión, podrán haber percepciones absolutamente opuestas respecto a esta vinculación. Por ejemplo, desde una perspectiva marxista los cambios materiales producirán posteriormente los cambios filosóficos, valóricos y de mentalidades, de ahí la praxis marxista de iniciar primero las transformaciones de la infraestructura, En cambio, la otra visión-a la que adhiero-se inclina a que son precisamente las ideas las que producen finalmente los cambios materiales. Hay por cierto una complejidad conceptual adicional, cual es el surgimiento del concepto de ‘postmodernidad’, el que nace a raíz de la investigación de los procesos que sobre la modernización hacen los científicos sociales en los años sesenta. Se colige que modernización social y modernidad cultura se han desprendido de su raíz común, transformándose la primera en una instancia que actúa independientemente de la segunda y que su función, básicamente, consiste en ejecutar las leyes de la economía, de la ciencia y de la técnica y por supuesto del Estado. Esta idea se ha sintetizado en una frase muy tajante: las premisas de la ilustración están muertas, sólo sus consecuencias continúan en marcha. Aquí cabe, entonces, la llamada postmodernidad. (3)

  • Francis Fukuyama plantea en su libro El fin de la historia que la democracia y la economía libre serán las últimas etapas políticas y económicas de la sociedad occidental.
  • Habermas, Jurgen, El discurso filosófico de la modernidad, Editorial Taurus, Madrid, 1° “Edición, 1991, Pág. 12

Hoy, con la perspectiva que nos ofrece el transcurrir de los siglos, podemos observar que los tiempos modernos y su predicado de modernidad, han constituido un proceso histórico de un culto a la racionalidad donde los conocimientos y avances tecnológicos han significado un progreso de mucha vertiginosidad, desarrollando avances y cambios de gran notoriedad y de mayor relevancia que todos los producidos en los tiempos precedentes. Desde nuestro particular modo de ver este problema, estimamos que mientras no se genere un nuevo paradigma, todo lo que suceda en términos sociológicos en el mundo occidental sólo será un estadio más dentro de la modernidad, la que adquiere ese carácter justamente por encarnar un paradigma diferente al estadio que la precedió. Creemos, en suma, que la muerte y nacimiento de los paradigmas son los que van determinando los “tempos” o ‘ciclos” culturales y sociológicos.

Hecha esta definición conceptual, entraremos a explicar los conceptos que Moskos, Segal y Allen han asumido para identificar a la postmodernidad. Los autores la reconocen como un movimiento iniciado en los años sesenta y que transita por diferentes áreas del saber hasta culminar en las ciencias sociales en los años ochenta.

El postmodemismo será el movimiento que produce un cambio en los valores e incorpora un profundo relativismo (4). Para los autores en términos operativos la postmodemidad es pluralismo, fragmentación, heterogeneidad, permeabilidad y ambigüedad.

En Latinoamérica, este proceso no tiene el avance que ha alcanzado en los países del primer mundo, pero indudablemente ya se observa la tendencia imparable hacia el dibujo de la postmodernidad. Por ejemplo, el pluralismo poco a poco se entroniza en las democracias y las mismas FF.AA. acceden en aceptado convirtiendo el tema de la defensa en ‘opinable’ y en un asunto de manejo público, La fragmentación de la sociedad es cada día más visible toda vez que las personas cumplen hoy vados roles en la sociedad. En el ámbito militar de la región esto ha tenido impacto ya que el militar de hoy, no sólo es militar sino que realiza paralelamente otros roles o incluso trabajos. La heterogeneidad, también es bastante real y las diferencias se aceptan y se respetan mucho más que hace 10 años atrás. Empero, las FF.AA. aún a esta situación la observan con algún recelo y quizás esta conducta tiene alguna explicación en la tendencia a la homogeneidad que poseen las instituciones castrenses. La permeabilidad, producto de la globalización, fronteras abiertas y virtuales asimismo como el énfasis en el mercado trasnacional, hace que los países americanos reciban los efectos y se preocupen por mantener a buen recaudo sus tradiciones ya bastante influidas por otras vecinas o incluso no tan vecinas. (5). Está comprobado que las FF.AA. en oportunidades han demostrado mayor permeabilidad en la región que otras organizaciones y han estado sujetas a una serie de influencias de países que han servido como modelos. Por su parte, la ambigüedad es una tendencia que a nivel FF.AA. no puede manifestarse ya que se tratan de instituciones muy definidas en término de misiones y tareas orgánicas, empero a nivel de sociedad la ambigüedad pasa a ser una conducta rectora que complica la relación de las FF.AA. con el mundo civil.

  • Ibid, págs 12-13
  • Moskos, Williams and Segal, The Postmodem Military. Armed Forces after the Cold War, New York Oxford University Press, 2000, page 4.
  • (5) En la frontera entre Paraguay y Brasil a la población comúnmente les llaman ‘Brasiguayos”,

Queda para la reflexión, las siguientes interrogantes: ¿Es el postmodernismo el proceso de deterioro social de la modernidad o es un estadio nuevo y alternativo a la modernidad dotado de un paradigma o espíritu nuevo? ¿Están los postmodernistas haciendo un diagnóstico o es un movimiento voluntarista que impulsa estos cambios? En todo caso, cualquiera sea el nombre de la situación sociológica, ésta existe y el deterioro de la modernidad está ahí recogiendo el nombre de postmodernidad.

Otro aspecto interesante recogido por los autores desde diferentes fuentes muy autorizadas, se refiere al tránsito que sucede en el mundo hacia la postmodemidad, en términos que el siglo XIX era de la “razón”, el XX del “Estado-nación” y el actual de la “ciencia y tecnología”. (6)

Sin embargo, lo fundamental está en la explicación que dan los autores para identificar a la postmodernidad militar. Para lo anterior, dividen la evolución militar contemporánea en tres etapas, que a su vez se entrecruzan. Estas son:

  • El tipo moderno que va desde el siglo XIX hasta el término de la Segunda Guerra Mundial. (7)
  • El tipo moderno reciente que va desde la mitad del siglo XX hasta el término de la guerra fría. (8)
  • El tipo postmoderno, después del término de la guerra fría.

Muy interesante es el planteamiento de los autores, respecto a que la tesis que desarrollan se refiere a que con el término de la guerra fría viene un periodo en que las formas militares convencionales van encaminándose hacía nuevas formas postmodemas. (9) En tal sentido, identifican los cinco cambios organizacionales producidos en la postmodernidad militar:

  • Interpenetración entre las esferas civil y militar,
  • Disminución de las diferencias organizacionales militares tales como rangos, roles de combate y apoyo, ramas etc.,

(6) Moskos, Segal and Williams, Page 4

(7) Ibid pages 1- 15 Este periodo comienza en 1793 con la “levee en masse” durante la Rev. Francesa

(8)  Aquí hay una acentuación del profesionalismo de los oficiales. Page 2

(9)  Ibid, page 2

  • El cambio de las misiones militares hacia tareas que no son tradicionales,
  • El uso de las FF.AA. en misiones internacionales por organizaciones que trascienden a los Estados y
  • La intemacionalización de las fuerzas militares, Por ejemplo, el Eurocorps y otras organizaciones bajo esta modalidad combinada.

Los Ejércitos en Latinoamérica

Las formas modernas de los ejércitos aparecen, según Huntington, recién en la Prusia a contar del siglo pasado (10) En lo personal, me inclino por la tesis de que su en “g en 1875 en EE.UU. cuando el General Sherman (11) encomienda al General Emory Upton (12) la organización de una fuerza basada en la selección por méritos, especialización en institutos, ascensos y retiros. El Gral. Upton, luego de estudiar otras realidades, especialmente la alemana, diseña un proyecto de fuerza militar. Subrayo, esto no significa que anteriormente no existiesen ejércitos formales, lo que ocurre es que por primera vez se establecen procedimientos claros que burocratizan la carrera, Curiosamente, en América Latina, las institucíonalizaciones comienzan antes ya que entre 1820 y 1840, se comienzan a dictar las primeras reglamentaciones u ordenanzas. Por ejemplo, en Perú fue en 1827, Bolivia en 1829, Chile tuvo reglamentos anteriores pero el más importante fue la Ordenanza General del Ejército en 1829.

Estimo, en una opinión muy personal, que el ejército que nace en EE.UU. está dotado de mayor cualificación moderna que el prusiano, por cuanto este último modelo, pese a que obedecía a cánones modernos, se plasmó en una sociedad dotada de un estamentalismo mayor que en EE.UU. Incluso, hasta bien adentrado el siglo XX, pertenecer al alto estado mayor alemán era un privilegio que exigía algo más que condiciones profesionales. En oposición, la sociedad estadounidense estuvo desde sus inicios marcada por una constante democrática más nítida. Sin embargo, en “salomónica’ solución asumo 1808 para el nacimiento de la forma moderna en Europa y 1875, para su gestación en Norteamérica. Eso sí, concuerdo absolutamente con Huntington en que fue Clausewitz quién concibió toda la formulación teórica de la profesión, a través de su libro De la Guerra.

(10) Para Huntington la fecha precisa de los orígenes de la profesión militar moderna es el 6 de agosto de 1808, cuando el gobierno prusiano emite el decreto de designación de oficiales que planteaban patrones básicos profesionalismo. Entre éstos se consideraban para tiempos de paz, la educación y el conocimiento profesional y para tiempos de guerra el valor distinguido y la percepción. Todos los individuos que tuvieran estos requisitos eran candidatos potenciales para la carrera militar, aboliéndose las preferencias por orígenes. Las reformas de Schamhorst, Gneisenau y otros, están en esa línea. No obstante, el estamentalismo no se quebrará tan rápidamente. Para mayor información ver op cit, Huntington, pág 41

(11) El General William Sherman, fue Cdte Gral del Ejército entre 1069-83 y la principal figura militar hasta 1891. Fue el padre de la formación militar liberal basada en West Point y de las escuelas de armas de artillería, infantería y caballería. Se le define, por sobre todo, como un soldado.

(12) El Gral. Upton se distinguió en la guerra civil y llegó hasta Gral de división. Preparó un nuevo sistema de tácticas y sirvió como Cdte en West Point. Recorrió el mundo conociendo otras realidades y es autor de dos grandes obras: Los Ejércitos de Europa y Asia y la política militar de EE.UU.

América Latina es un conjunto de países que comparten raíces similares y una influencia luso-hispana común, pero con etapas de evolución institucional y de desarrollo diferentes, incluyendo algunos con problemas específicos que no tienen repetición en los otros países del continente. Este escenario obliga a hacer algunas distinciones ya que, por ejemplo, los problemas de Centroamérica no son los mismos que los de los países del cono sur. Es evidente, entonces, que no todos los paises de lberoamérica tienen el mismo grado de modernización y de desarrollo. Más, hay elementos comunes que trataremos de rescatar para que el lector se posesione de los puntos de convergencia en la evolución de nuestros ejércitos.

Referente a la genealogía de los ejércitos en Latinoamérica, hay similitudes y son precisamente las que marcan la convergencia posterior. Efectivamente, en nuestro continente tuvieron una participación activa en el proceso independentista, confundiéndose en su nacimiento republicano con el Estado independiente. Mas aún, los padres de la patria que no eran militares de oficio abrazaron la carrera militar para enfrentar la emancipación.

Empero, esta situación tenía un origen anterior ya que durante la Colonia los ejércitos asumieron un papel que fue mas allá de lo netamente militar, abarcando los roles de defensa, político, educativo y de desarrollo (13). Mas tarde, al llegar la independencia y ante la ausencia de la corona, junto a la iglesia, se transforman en fuentes de valores, normas y pautas de conducta. Es decir que reemplazan, en alguna manera, a la monarquía frente a la sociedad al convertirse en factores de integración social, hecho genuinamente americano ya que en Europa no ocurre. Esta situación peculiar de ejércitos que nacen con las repúblicas y que, además, han tenido tradicionalmente un rol latente (14) en la sociedad, es fundamental tenerla en cuenta para una mejor comprensión del desarrollo de las instituciones militares en nuestro continente.

Referente a la participación histórica, hay un dato que merece atención debido a que, muchas veces, ha andado por largo tiempo a los ejércitos a situaciones del pasado con claro sesgo político. Como lo demuestra la historia de los pueblos del mundo, y en América obviamente también ocurrió, todos los procesos llegan a un punto en que el grupo vencedor se divide en dos facciones: los moderados (persiguen la consolidación) y los exaltados o más revolucionarios que la desean continuar. Los ejércitos de la región, no estuvieron ajenos a esta circunstancia ya que fueron protagonistas activos en la formación de las repúblicas.

(13) Los ejércitos en la Colonia tenían una variedad de roles. La política se ejercía a través de ellos y los gobernadores ostentaban grado militar. Cumplían su rol natural de defensa y aportaban al desarrollo creando pueblos o ciudades a partir de los fortines o cuarteles, localidades que después vivían con bastante dependencia de la instalación militar, lo que se observa hasta hoy. También, cumplieron un rol muy importante como instancias educativas y en varios países tuvieron la responsabilidad de la enseñanza primaria por medio del servicio militar u otras actividades.

(14) En las sociedades coexisten roles latentes y manifiestos. Los primeros son los que las sociedades le conceden a determinadas instituciones pero no están expresados jurídicamente y por lo tanto no son legales pero sí absolutamente reales. Los manifiestos, en cambio, tienen expresión jurídica.

Es necesario advertir, que la historia militar no es exactamente igual en todos los países de nuestro continente ya que si bien es cierto algunos comparten un nacimiento paralelo al Estado, no siempre evolucionaron de la misma forma posteriormente.

Otra gran diferencia entre las democracias europeas y las americanas y por ende entre las realidades militares de uno y otro continente, es que en América la opinión fue casi unánime respecto a asumir desde un principio a la república, como sistema de gobierno. Esta circunstancia, provocó que en la lucha por consolidada comprometiera a los ejércitos en los bandos o facciones que se enfrentaban.

Por su parte, el republicanismo que surge es claramente ‘autoritario’, alcanzando esta peculiaridad tanto a conservadores como liberales. Hubo, por ejemplo, liberales que lucharon con más ahínco que conservadores por instaurar la autoridad. Recordemos a Castilla en Perú, Mosquera en Colombia, el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia en Paraguay y Rocafuerte en Ecuador. Bolívar y Portales, expresan claramente este republicanismo autoritario. El primero en 1815 en la carta de Jamaica y el segundo en una carta que escribe en 1822. Sin embargo, las constituciones americanas salvan la soberanía popular, la división de poderes, las libertades individuales y otras formas republicanas pero mantienen en el poder político la autoridad suficiente para protegerse del peor problema de la época: la anarquía.

En suma, se fortaleció fuertemente el poder presidencial y la consigna fue ‘hacer cosas’ y no dar mucho paso a la negociación política como búsqueda de consenso. El pensamiento del General Porfirio Díaz en México, se inscribe en esta idea: ‘Poca política y mucha administración’, Esto es creer que el bienestar nacional podía justificar la anulación de las prácticas democráticas.

En consecuencia, en el continente nacen sistemas políticos autoritarios que son, en cierto modo, una continuación de la monarquía, cuyo prestigio está en las obras y no necesariamente en la profundización democrática. Las características centrales fueron presidencialismo fuerte, ejércitos cercanos al poder presidencia¡, ciudadanos pasivos y más receptivos que participativos, con grandes diferencias entre elites y pueblo.

Hay historiadores importantes que sostienen que los ejércitos en América se ligaron más cercanamente a las derechas. Por ejemplo, para el historiador argentino José Luis Romero, al ejército ingresaron mestizos que se incorporaron a las clases ricas, acumularon fortunas que reinvirtieran en tierras, asimilándose con los sectores de mayores recursos. Lo precedente, implicó una mayor identificación de la fuerza militar con los más conservadores. Otra causa de esta circunstancia, es que los sectores conservadores, según cita Romero a un periódico de Quito de 1868 sería: “En las repúblicas americanas, lo mismo que las monarquías europeas, es el partido que sostiene el orden, que predica la paz, que defiende los sacrosantos principios de la justicia y el derecho; en una palabra que conserva la sociedad”. (15) Esta afirmación de Romero, puede ser discutible pero claramente los ejércitos en Latinoamérica se han constituido en factores ordenadores y de recuperación de cierto status quo en diversos momentos históricos.

Durante el siglo XX, con motivo de la guerra fría pero también de procesos internos de claro deterioro político, económico y social son recurrentes los gobiernos militares en la región, llegando algunos países al extremo de que los regímenes políticos civiles fueron excepcionales.

No se puede dejar de mencionar las influencias exógenas y endógenas que tienen los ejércitos en la región. En el primer caso, están las de España (durante la Colonia), Alemania, Francia e Inglaterra, éste último particularmente con las fuerzas navales. Posteriormente, influye EE.UU. desde la segunda mitad del siglo XX. Entre las endógenas el caso de Chile, que tiene influencia en los ejércitos de Colombia, Venezuela, Ecuador, El Salvador y Honduras. En estos procesos hubo, sin duda, un traspaso de experiencias, tradiciones y costumbres de un país a otro. Por ejemplo, el caso de Chile sirvió como una especie de ‘correa transmisora’ del prusianismo hacia los países en que mantuvo legaciones militares.

Se desprende de este análisis una tipología militar propia de Latinoamérica que tendrá cuatro características distintivas que los diferencia respecto de otras evoluciones militares en el mundo. En primer lugar, son fundacionales ya que nacen junto al Estado-nación y sus padres de la patria se invisten del uniforme de soldado. En segundo lugar se le reconocen roles latentes, que la sociedad les conceden sin que necesariamente están estipulados en las constituciones o leyes. En tercer lugar, han tenido éxitos militares y cuentan con prestigio y héroes en ese campo, incluso en la derrota y en quinto lugar han ejercido el gobierno por períodos más o menos prolongados, lo que les dotó de un posicionamiento político indiscutible. Todas estas consideraciones dibujan una profesión militar, grabada por estos rasgos muy importantemente y, con una tendencia histórica a desarrollar un sentido de compromiso con el reestablecimiento de un determinado orden. (16)

Obviamente, las organizaciones militares en América Latina no van al mismo ritmo de evolución que sus pares en Europa o en EE.UU. y Canadá, empero el impacto ya las ha influido, Los procesos de modernización institucional se han intensificado para incorporar nuevas tecnologías, aceptar nuevas misiones y disminuir esa diferencia que todavía se observa entre servicios, armas y rangos. (17)

(15) Romero, José Luis, El Pensamiento poítico latinoamericano, AZ Editora, 1998, Buenos Aires. Argentina.

(16) A lo largo de la historia de la región ha habido innumerables intervenciones militares. Todos los países de América latina han tenido gobiernos militares en el siglo XX.

(17) Mientras en América Latina los procesos de reestructuración militar se les llama “modernización” en E E. U U. se ha superado ese concepto y se ha reemplazado por el de ‘transformación’. Más información en ‘The Federal Page’, Washinton Post, September 4, 2001. Gen James Jones, Commnadant of Marine Corps saíd: ‘The military’s currents needs are as much about .modemization’ as they are about “Transformahon’. Modernization involves updating aging weapons systems while transformations require exponential increases in military capability based on new technology, new fighting concepts or boths”.

 

En este mismo contexto están los procesos de profesionalización en ciernes (caso de Argentina) o la mayor integración de los estudios de los militares con las universidades civiles. En el caso de Chile, la Escuela Militar ha firmado un convenio de estudios con la Universidad Diego Portales. En esta misma línea, Paraguay ha formado una comisión para reconocimiento de grados académicos militares en el sector civil. La consolidación de este proceso de convergencia militar, que ya es una realidad en varios países de la región, va a significar que el ‘gap’ entre civiles y militares disminuirá notablemente en un lapso de aproximadamente 10 años. Es importante considerar que el ideal de este proceso es la concurrencia de los cadetes militares a los establecimientos civiles y no que los profesores de las universidades concurran a los centros educacionales militares para efectuar sus clases en un ambiente cerrado. Lo interesante es la interacción resultante y la confrontación de puntos de vista entre los militares y civiles.

Por ello, el militar de la postmodernidad en Latinoamérica tendrá que desarrollar una visión más amplia en su interpretación de los valores militares. Esto significa colocados en la dimensión que les corresponde como fundamentos y justificación de una profesión singular, que requiere de un fuerte componente vocacional, pero que en ningún caso pueden considerarse como la expresión valórica de la sociedad toda. (18)

Hay que comprender que la identidad histórico-cultural de un país es dinámica y no estática y por lo tanto se le van incorporando indefinidamente nuevos elementos que, en definitiva, le dibujan una determinada imagen en el presente. Siempre ha ocurrido este proceso ya que en el fondo la identidad histórico-cultural es un encuentro instantáneo entre el pasado y el futuro. Para ser breve, es una verdadera fotografía de un momento de la evolución de la sociedad.

Probablemente no es fácil para la mentalidad militar tradicional, aceptar la diversidad producto del fenómeno de fronteras abiertas que vive el mundo occidental. En tanto el sentido de pertenencia, propio de la nación, debe ser más amplio y abarcar otros aspectos. Es cierto que toda identidad nacional tiene rasgos propios pero no únicos y no difiere en lo fundamental con el resto de los países hispanoamericanos ya que existe a mi modo de ver una relación sistémica entre los valores.

En lo que se ha avanzado bastante en algunos países es en la incorporación plena de la mujer a las actividades profesionales. En Chile, por ejemplo, tanto las escuelas militares como de aviación han pasado a ser mixtas, aunque las posibilidades en la carrera aérea son superiores por cuánto la mujer puede acceder, si sus condiciones se lo permiten, al escalafón de piloto de combate. En el Ejército, en cambio, sólo puede acceder a ciertos escalafones. No está en la misma línea la Escuela Naval ya que la Armada aún no se convence de la incorporación de la mujer a las tareas marineras. Paraguay, también, está atrasado en este proyecto y no tiene mujeres en el ejército. Argentina y Colombia están adelantadas en algunos aspectos pero con limitaciones en cuanto a funciones operativas. Las otras FF.AA. en la región con diferencias tienen algún grado de incorporación de mujeres, básicamente en tareas de apoyo.

(18) Los valores militares angulares son el patriotismo, valentía y honor. Sin esos valores no se puede ser un militar en plenitud. Como valores correlativos y periféricos tenemos espíritu militar, abnegación, lealtad, compañerismo, obediencia y cumplimiento del deber.

Referente al papel de apoyo que le ha cabido a la mujer o esposa del militar, se ha producido un cambio relevante. Antes, las FF.AA exigían a las esposas una participación en ámbitos sociales o de colaboración a las tareas militares muy cercana al esposo. Hoy, la dinámica de la sociedad y las libertades que ejerce la mujer como ser humano y profesional ya no le permiten dedicar mucho tiempo a estas labores, además no es lógico que la mujer postergue su realización para multiplicar la de su esposo. Por su parte, se ha observado en la región matrimonios de militares con mujeres que son originarias de países vecinos u otros.

Las diferencias entre armas, servicios, especialidades y ramas esta dada por el aumento de la tecnología en los ejércitos y en la importancia que han adquirido los escalafones técnicos. La guerra electrónica, por ejemplo, o la importancia del apoyo logística en las operaciones van contribuyendo a estrechar estas diferencias.

Sin embargo, el tema tiene sus complejidades porque estas identidades suelen ser transversales y son un excelente facilitador para la integración en operaciones combinadas. Por ejemplo, en América Latina cada rama (institución) de las FF.AA. tiene rasgos que son comunes, lo que les permite entenderse e identificarse con sus pares en los distintos países. Los ejércitos se sienten el símbolo de sus naciones y están muy ligados al concepto de Estado. Sus armas y especialidades tienen fuerte identidad, y están dotados de influencia europea inicial y norteamericana posteriormente. Las marinas, son más conservadoras con mayor énfasis en las tradiciones y en la historia. Las especialidades tiene mayor capacidad de integración que las de los ejércitos y su influencia inicial es británica, aunque no se desconoce la posterior influencia norteamericana. Las fuerzas aéreas son menos conservadoras y tradicionalistas. Tienen un concepto de equipo tipo binomio muy marcado (piloto-técnico) y la influencia es importantemente norteamericana. Las marinas, en lo general, han tenido una mayor vinculación con la clase más alta. Ejércitos y fuerzas aéreas (al igual que las policías) son expresión de clases medias o media-baja con aspiraciones ascendentes.

Por otra parte, la evolución de las fuerzas militares a organizarse en fuerzas de tareas delineadas para una determinada misión y no en las clásicas unidades operativas de antaño, acarrea que las diferencias en armas se desperfilen. Pero, en esto no hay que adelantarse mucho porque el cambio es muy lento y es necesario cautelar las diferencias que dotan de espíritu de cuerpo a las unidades. En suma, debe ser un proceso natural y necesario que ocurra al interior de las propias FF.AA. y no dirigido desde afuera. (19)

Todos estos cambios delinearán en un plazo mediano a un profesional militar más tecnologizado, práctico y sin tantas ataduras formales a la hora de ejercer su profesión. Deberá, además, estar capacitado para un mando flexible, dinámico y rápido donde sus referencias se trasladarán desde la clásica visión ‘Clausewitziana’ de destrucción de fuerzas militares y la ocupación de terrenos, por la destrucción de los sistemas de mando y control del adversario. En tal sentido, la tendencia que está presente en todos los proyectos de modernización en la región es la organización de unidades de menor tamaño tipo “fuerzas de despliegue rápido’. Por lo tanto, habrá tal vez un cambio en la forma de apreciar al oponente desde el concepto ‘enemigo’ más odioso y definitivo al de ‘adversario’ con un carácter más transitorio.

El uso de las FF.AA. en misiones internacionales que trascienden los Estados-naciones y la misma internacionalización de los instrumentos militares, esto es el llamado uso ‘combinado’, son factores de particular trascendencia. En efecto, esta situación producirá un impacto en los valores militares tradicionales en Latinoamérica. Por ejemplo, el patriotismo tradicional se visualiza en relación con el territorio y sus símbolos. En cambio, el patriotismo en la actualidad se visualiza respecto a fronteras virtuales y símbolos internacionales. La valentía tradicional corresponde al idealismo tipo heroico que lucha y muere por una causa muy simbólica. Por su lado, la valentía de hoy exige un mayor racionalismo en la acción, que comienza desde el mismo momento en que el soldado, al partir al campo de batalla, se plantea la legitimidad del conflicto y su pertenencia a éste. Otro factor que sufre impacto es el concepto de honor. El honor tradicional es de gran significado y simbolismo trascendiendo lejos al deber. En suma, se actúa ‘por’ y ‘para’ el honor. Mientras ahora, en las nuevas definiciones militares se actúa por un concepto del deber que tiene una connotación más jurídica.

Derivado de lo anterior, se debe formar un oficial muy respetuoso de los acuerdos y tratados internacionales, los que deberá cumplir y hacer cumplir sin ningún tipo de dudas. En el futuro, el oficial que no sea meticuloso en esta materia comprometerá gravemente el honor y prestigio de su ejército y país.

Otro aspecto, que sufrirá cambios es el tipo de mando. Existen muchas normas para orientar un buen liderazgo, tanto en el campo militar como el civil. Meditando sobre el ejercicio del mando, en el futuro, creo que sería conveniente considerar al menos estas siete medidas clave para convertirse en un militar actualizado y apto para la postmodernidad. Éstas, a mi juicio, son:

(19) En América Latina hay ejemplos de armas (se dividen combate y apoyo de combate) que llegaron a tener una c” hegemonía frente a las otras, como el caso de Paraguay, donde la Caballería en el período del mando del Gral Oviedo claramente tenla cierta preponderancia, instalaciones mejor dotadas etc … Se sostiene, incluso, que este proceso venia desde la presidencia del Gral Andrés Rodríguez, quién a su vez también era de Caballería.

  • Observar las tendencias del mundo, interpretadas en forma correcta y asumidas sin temor. La sociedad actual es heterogéneo y pluralista. En síntesis, actualmente lo que ocurre es que las estructuras militares se están adecuando a éstas últimas características.
  • Comprender al ciudadano civil y aceptar a la profesión militar como una forma más de servir a la sociedad. Lo anterior exige contextualizar la profesión en la sociedad en que está inserta.
  • Prepararse continuamente en su profesión, entendiendo y aceptando los cambios tecnológicos. Debe acompañar a este proceso el desarrollo y optimización del inglés, como lengua de empleo en tareas internacionales.
  • Mantenerse abierto a la posibilidad del cambio. Lo que fue bueno antes, no necesariamente será bueno siempre.
  • Estar en condiciones de aplicar permanentemente el conocimiento teórico en una gestión práctica.
  • Conocer en detalle los cambios que ha tenido el fenómeno bélico y las nuevas tareas que emergen para la profesión militar.
  • Estudiar toda la normativa sobre el derecho humanitario y convenciones existentes, y en particular las que haya firmado su propio país.

En este mismo orden de ideas, es importante concordar en que hay indudables cambios en la forma de mandar y dirigir. En efecto, hay factores endósenos y exógenos que afectan a los ejércitos del futuro. Por lo tanto, es fundamental determinar esos factores, y además llevar a cabo cursos de mando y liderazgo que contengan los preceptos modernos. En estos cursos deben estudiarse conceptos sociológicos debido a que es importante que se conozcan los rasgos de la sociedad, para no equivocarse posteriormente en el trato y mando frente a los cadetes y soldados. Se añade que estos estudios permitirán readecuar los aspectos militares a las percepciones que tengan los jóvenes, tanto hombres como mujeres, todos potenciales profesionales.

Otra particularidad del conflicto moderno es su relación con los medios de comunicaciones. Esta tendencia se ha venido observando progresivamente desde la Segunda Guerra Mundial y debido al progreso de la tecnología, hoy es ciertamente gravitante. Todos somos testigos ahora que la guerra se transmite por televisión y los comandantes tienen que fundamentar y estar en condiciones de defender sus decisiones frente a las cámaras. En la guerra de hoy, los militares van acompañados durante las operaciones con los canales de televisión más importantes del mundo, quienes transmiten lo que sucede al instante. los éxitos se aprecian inmediatamente y los errores y desaciertos también. En tiempos de paz la necesaria relación con los medios de comunicación no es un tema menor y hoy, todas las FF.AA. en la región le conceden particular énfasis. En consecuencia, el militar de la postmodernidad deberá estar preparado para enfrentar este particular evento.

Los nuevos tiempos exigen un sistema educativo diferente para las FF.AA., que tienda efectivamente a preparar al profesional militar para enfrentar el desafío que viene (o que está llegando) con habilidad y capacidad para readecuar su institución sin destruiría en sus basamentos. Como sabemos, no podemos resistirnos a las tendencias sociales históricas que son parte de un proceso evolutivo, pero lo importante es intentar manejadas.

El cientista político chileno Ernesto Ottone señala que es necesario una educación nueva para la sociedad global, donde la captación de la información no sea lo central sino que de paso a la discriminación de mensajes. Para ello, es necesario imbuirse de las nuevas ‘destrezas”, las que son: iniciativa personal, disposición al cambio, capacidad de adaptación, manejo de racionalidades múltiples, espíritu critico, capacidad interactiva y de gestión, capacidad para transmitir mensajes a interlocutores diversos y trabajar en grupos. Toda esta educación debiera conseguir ciudadanos capaces de hacer crecer la productividad, 2 de ejercer profundamente su ejercicio ciudadano y lograr una autonomía personal. 0 He aquí la tarea de las FF.AA. en la región, asumir una concepción educativa coherente con los problemas del mundo actual y salir al encuentro de la postmodernidad para estudiarla, aprenderla e idealmente aprovechada en su beneficio.

Conclusiones

La postmodernidad es una realidad del mundo occidental que es necesario conocer en su profundidad. Se caracteriza por un proceso de auge fuerte de la ciencia y tecnología y de cambios en las estructuras sociales, plasmando un mayor pluralismo, fragmentación, heterogeneidad, permeabilidad y ambigüedad. El entorno o escenario de la postmodernnidad es la globalización.

Las FF.AA. han sufrido este impacto con el efecto multiplicador que le imprimió la profundización del proceso democrático, la consolidación de la economía de mercado y la necesaria integración. Además de lo anterior, el término de la guerra fría implicó cambios en las misiones tradicionales.

La situación en América Latina es obviamente diferente a los países más desarrollados, pero ya viven esta tendencia a la cual resulta imposible sustraerse. Sin embargo, es necesario asumir estos cambios en forma profunda, midiendo los efectos que pueden tener para el futuro operativo de las FF.AA, en el sentido de no perjudicar su eficiencia. Eso es lo principal ya que la capacidad operativo y el buen cumplimiento de su misión es su ‘raison d’Etre’.

(20) Se recomienda ver América Latina en el Siglo XXI, Carlos Contreras Quina (Coordinador), el artículo ‘Que educación para el siglo XXI en América latina’ de Ernesto Ottone pag 225-251

Bibliografía.

GARCIA J. (Editor). 2001   El diplomático, el militar, el marino y el aviador del siglo XXI. Nueva Serie FLACSO.

HABERRNAS, Jurgen. 1991    El discurso filosófico de la modernidad, Editorial Taurus, Madrid.

HUNTINGTON, The Soldier and the State, Harvard University Press, USA.

MOSKOS, WILLIAMS AND SEGAL 2000.  The Postmodern Mílitary. Anned Forces after the Cold War. New York Oxford University Press.

OTTONE, Ernesto. “Qué educación para el siglo XXI”, en América Latina en el Siglo XXI. Carlos Contreras Quina (Coordinador).

ROMERO José Luis. 1998.  El pensamiento político latinoamericano, AZ editores, Buenos Aires, Argentina.

  

NOTA DEL EDITOR

 * Professor of National Security Affairs. Center for Hemispheric Defense Studies. Artículo publicado por el Washington: Center for Hemispheric Defense Studies, Security and Defense Studies Review, Vol. 2. 2002. CONSULTA 31/7/2015:

http://www.fes-seguridadregional.org/index.php?option=com_content&view=article&id=5072%3Ael-militar-postmoderno-en-america-latina&catid=206%3Adocumentos-no-oficiales&Itemid=3

 

Relaciones internacionales: entre Estados hay intereses, no hay amigos

26 febrero 2015

Chile otra vez

César Hildebrandt*

Ya salieron a cloquear los de siempre y a decir que el nuevo caso de espionaje “no debe alterar las magníficas relaciones que tenemos con Chile”. ¿De qué levadura está hecha esta gente? ¿De qué debilidad proceden? ¿A qué malaguas imitan?

Allí está un tal Cisneros asustado y calmando los ánimos en RPP y allí está un tal Schiappa demostrando de qué linaje están hechos los que saludaban a Lagos y a Lynch cuando estos mandaban en la Lima ocupada.

Claro, no se trata de remover amarguras. Pero, en todo caso, ¿quién las agita? ¿Quién las hace reincidentes, quién las reactualiza?

El gobierno de Morales Bermúdez fusiló a un traidor. ¿Para quién espiaba? Para Chile. Víctor Ariza está condenado a 35 años de cárcel. ¿A quién le pasaba los datos sobre adquisiciones de la FAP? A Chile. Y estos dos marinos salidos de alguna sentina ¿a quién favorecían con sus infidencias? A Chile.

¿Y quién nos tiene comprados y revendidos por aire, mar y tierra? Pues Chile.

Me da risa ver a García acudir a Palacio a ver cómo tratar este feo asunto. De él salió una frase que habría podido decir Mariano Ignacio Prado, el general honorario del ejército chileno que huyó en plena guerra del guano y el salitre pudriendo un apellido “ilustre”. ¿Recuerdan? “¿Y si los chilenos se molestan?”, exclamó ante una pregunta periodística. De ese modo interpretaba la inclinación gallinácea de muchos de nuestros políticos y de buena parte de la llamada “opinión pública peruana”.

Chile siempre lo ha sabido y siempre ha disfrutado sabiéndolo.

Tengo información suficiente como para decirles a los lectores de esta revista memoriosa y dada a la historia que, en el caso de los suboficiales Richard Philco Borja y Alfredo Domínguez Raffo, el plan del presidente Ollanta Humala era mantener oculta la información que propaló el noticiero de Canal 4. ¿Con qué propósito? Probablemente con el mismo afán de no entorpecer las “armoniosas relaciones” que nos ligan con el vecino del sur.

¿Saben cómo llegó la primicia a los confines de América Televisión? Pues es muy sencillo: la Marina, harta de las dilaciones y los tácitos encubrimientos, “reventó” el caso y precipitó todo el proceso.

Ahora sale Humala de lo más sensible y de lo más ofendido. Pura actuación. Si hubiese sido por él, hasta ahora ignoraríamos este nuevo episodio de intromisión y grosería.

Tenemos que agradecerles a quienes en la Marina han decidido anticiparse a cualquier maniobra que hubiese ser tramada en Palacio o en la Cancillería. Y debemos recordar algo que el pasado nos machaca: con Chile siempre habrá que tener precauciones. Chile tiene un complejo incurable respecto del Perú, una envidia ancestral no resuelta, un encono que la brutalidad de su soldadesca no sació en la guerra a la que fuimos arrastrados por Bolivia.

Cuando digo Chile no hablo de Pablo Neruda ni de Gabriela Mistral ni de Nicanor Parra ni de Vicente Huidobro ni de Isabel Allende. Hablo de la oligarquía brutal que fundó Diego Portales y encarnó, en tiempos modernos, Augusto Pinochet, el hombre que recomendó “comprar Perú porque está barato”. Como en Tarapacá en el siglo XIX.

No hablo del Santiago popular y amoroso ni del Valparaíso bello por sus colinas. Hablo de lo que se planea entre los herederos de los Baquedano: tener al Perú siempre entre miras, subordinado, abyecto si es posible, indigno siempre, robado en el mejor de los casos, débil por mandato de natura.

Señor Humala: sabemos que a pesar de sus palabras, ya no hay nada que comprobar ni nada más que investigar o dilucidar. Los dos suboficiales apresados por el aparato de la Contrainteligencia de la Marina han espiado durante un tiempo largo para Chile. ¿Qué hará usted, señor presidente, miembro de la promoción Héroes de Pucará y Marcavalle? ¿Protestará, llamará a nuestro embajador en Santiago? ¿O seguirá los consejos de Graña y Montero? Anhelantes estamos a la espera de su respuesta.

NOTA DEL EDITOR

* Periodista. Artículo publicado en “Hildebrandt en sus trece”. Consulta 26/2/2015.

https://m2.facebook.com/semanariohildebrandtensustrece?__tn__=%2As&refsrc=http%3A%2F%2Fm2.facebook.com%2Fa%2Flanguage.php

Delimitación marítima de Chile y Perú: política y estrategia del fallo CIJ 2014

30 enero 2015

Chile condiciona a Perú ejecución del fallo de La Haya

La Razón. Perú. Enero 26, 2015

Chile habría decidido desplegar una estrategia política con el objetivo de dilatar la ejecución plena del fallo de La Haya, que fue emitido hace un año, revelaron los diarios sureños La Tercera y El Mercurio.

Según La Tercera uno de los extremos de esta maniobra está orientado a presionar al Perú para que complete la adecuación de la legislación interna peruana a lo señalado por la instancia supranacional. En este caso, condicionan cualquier adecuación de la legislación chilena a que primero Perú lo haga.

“Fuentes diplomáticas (chilenas) coinciden en que Chile no realizará cambios legislativos mientras Perú no finalice con este importante proceso de adecuación de su legislación”, señaló La Tercera.

Esta versión fue confirmada por El Mercurio: “Chile ha indicado a su vecino (Perú) que mientras la adecuación de sus normas al fallo no se complete, el proceso no se puede dar por finalizado”.

A ello se añade en La Tercera que “Chile está monitoreando otro cambio legislativo considerado clave en este proceso de adecuación previo a que la implementación total del dictamen concluya”.

Pese a esta estrategia claramente dilatoria por parte de Chile, se acusa a Perú de no cumplir con la ejecución del fallo de La Haya. Refieren incluso que “se encuentra observando con cuidado el comportamiento del gobierno peruano”.

Según El Mercurio, Chile estaría buscando que Perú ingrese a la Organización Regional de Pesca a fin de que se restrinjan las tasas de explotación de recursos marinos en el sur del país, y así no se afecte la pesca en el lado chileno.

En otro momento se destaca lo dicho por el ex agente chileno en La Haya durante el litigio marítimo con Perú, Alberto Van Klaveren, indicando que existe un “lento avance de la ley de comunicaciones en el Congreso peruano” (refiriéndose a la libre navegación en el triangulo marítimo cedido al Perú por La Haya). Además de agregar que “en este proceso les interesa se consagre el principio de libre navegación”, haciendo referencia al empleo de embarcaciones pesqueras en la zonas mencionadas.

Los ajustes que faltan en Chile y Perú, a un año de La Haya

La Tercera. Chile. 25/01/2015.

Aunque desde ambos países desdramatizan eventuales demoras en la implementación del dictamen, existe una soterrada tensión por los tiempos que cada nación se está tomando para adecuar sus normativas internas al fallo del tribunal internacional.

Este martes se cumple el primer año desde que la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) diera a conocer la sentencia de la demanda por el límite marítimo presentada por Perú,  un dictamen considerado como intermedio para ambas partes -“salomónico”, se llegó a decir- y donde, pese a que Lima no obtuvo todos sus requerimientos,  Chile perdió un territorio marítimo de unos 22.500 kilómetros cuadrados.

Desde el edificio Carrera han seguido con atención los pasos que ha dado el gobierno de Ollanta Humala para la adaptación de su legislación al dictamen. Este proceso de adecuación fue acordado en una declaración suscrita por ambos países en una maratónica reunión del denominado 2+2 (ministros de Defensa y Relaciones Exteriores) que se realizó el 6 de febrero de 2014 en La Moneda. “Cada país asume el compromiso de efectuar la identificación de su normativa interna que pudiere ser inconsistente con el fallo (…) y procederá a adecuar dicha normativa de conformidad con dicho fallo”, planteaba el texto consensuado por las naciones.

Y pese a que en ese entonces se llegó a estimar una implementación completa del fallo hacia marzo, y hoy -en círculos diplomáticos y parlamentarios- se habla en privado de una soterrada tensión por los tiempos que cada país se está tomando para modernizar sus normas y leyes internas, desde Perú y Chile se ha optado por desdramatizar las demoras.

“Los plazos de espera han sido normales y pese a ellos podemos decir que la ejecución del fallo ha sido muy rápida y hasta ejemplar”, destaca el canciller Heraldo Muñoz.

Desde la Cancillería se destaca que el país adhirió hace años a la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar -uno de los requisitos impuestos a Perú-, por lo que sólo se hacían necesarios algunos ajustes reglamentarios y un cambio legislativo menor.

Perú, en tanto, ha procedido a realizar varias actualizaciones y cambios reglamentarios. Lo más importante hasta ahora ha sido la modificación de su Ley de Líneas de Base del Dominio Marítimo, promulgada el año 2005 y que fijó la demarcación sur en el denominado punto 266 -refutado por La Haya- y que había dado pie para su demanda en la corte.

EXPECTATIVAS

Pese a que este avance es valorado en Cancillería, Chile está monitoreando otro cambio legislativo considerado clave en este proceso de adecuación previo a que la implementación total del dictamen concluya con la inscripción conjunta de la nueva cartografía marítima en Naciones Unidas.

Se trata de la Ley sobre el Ejercicio de Libertades de Comunicación Internacional, iniciativa ingresada al Congreso peruano en junio de 2014 y que por ahora se encuentra alojada en la Comisión de Relaciones Exteriores a la espera de un informe que se solicitó a la Comisión de Economía y Finanzas.

Mientras que desde Perú se ha sostenido que la discusión sobre ese proyecto se debiese reactivar en marzo tras el receso legislativo local, desde el gobierno chileno explican que la aprobación de esa modificación es crucial para asegurar el libre tránsito de naves chilenas hacia alta mar tras la nueva demarcación fijada por La Haya.

“Tengo entendido que ya ese trámite estaría prácticamente concluido y debe pasar al pleno para su votación y luego para su promulgación. Entonces, yo creo que en ese aspecto también el Perú está cumpliendo”, afirmó el embajador de Perú en Santiago, Fernando Rojas.

Si bien la Cancillería ha visto con buenos ojos los avances que ha ejecutado el gobierno de Humala, fuentes diplomáticas coinciden en que Chile no realizará cambios legislativos mientras Perú no finalice con este importante proceso de adecuación de su legislación.

Las mismas expectativas, sin embargo, se manifiestan desde Lima, donde en privado dicen esperar que Chile derogue la norma sobre “Mar Presencial Chileno” -incorporada en la Ley General de Pesca y Acuicultura-, porque, a su juicio, pondría en entredicho la soberanía peruana sobre la nueva zona marítima que el fallo de La Haya les entregó hace un año.

“También ahí, por parte chilena se deberán aprobar algunas normas que tienen que ver con este viejo proceso de cambios normativos”, dijo el embajador peruano.

Pese a las demandas peruanas para que esta norma se elimine, la Cancillería se encuentra definiendo el tipo de alcance que tendrá esta modificación.

“Existiría la  necesidad de introducir un  ajuste legislativo menor, en el que estamos trabajando (…). Como hemos indicado, la legislación chilena se conformaba al derecho del mar desde antes del fallo”, explicó el canciller Muñoz.

Los avances legislativos en ambos países condicionan la realización de la segunda reunión del 2+2, que está suspendida desde fines de marzo del año pasado, precisamente por el escaso avance de algunas modificaciones legales.

Más allá de los frutos y obstáculos que ha tenido el proceso de implementación, tanto en Chile como en Perú se alistan a conmemorar este martes el primer año tras el dictamen de la Corte Internacional. Mientras en Santiago la Cancillería prepara un seminario para analizar las proyecciones de la relación bilateral, en Perú el gobierno planea condecorar a quienes estuvieron vinculados con la tramitación de la demanda en La Haya.

BAP UNIÓN: símbolo de cohesión nacional y emblema mundial de educación cooperativa por solidaridad en el trabajo y estudio en equipo.

25 diciembre 2014

Importancia del Buque Escuela a Vela

Carlos Tejada Mera*

En mi condición de Comandante General de la Marina, sentimientos de orgullo y satisfacción me brotan del alma al presenciar el bautizo y lanzamiento al mar del casco de nuestro Buque Escuela a Vela, el cual ha estado en compás de espera por varias décadas. Este significativo acto, lleno de la más pura mística y tradición naval, se une al júbilo institucional por haber concluido la primera etapa de este magnífico proyecto.

Para un marino, el contacto con el mar y las fuerzas de la naturaleza son de vital importancia para conocer, entender, valorar y custodiar el ámbito más significativo de nuestra profesión naval: el mar. Esto es, sin duda, la mayor responsabilidad que tenemos y como tal contar con un Buque Escuela a Vela permite complementar significativamente la instrucción y capacitación de nuestros jóvenes marinos desarrollada en las aulas. Con la navegación a vela se acrecientan las competencias de trabajo en equipo, liderazgo, compromiso, coraje y sacrificio, forjando el carácter férreo y espíritu marinero que caracteriza a todo marino, los que se acrecientan con la navegación a vela.

La “UNIÓN”, buque escuela al servicio de la Nación, se convertirá en un instrumento fundamental para hacer conocer nuestro país en el mundo. El solo hecho de arribar a un puerto extranjero llevando en su interior a nuestras tripulaciones y con ellos un pasado de gloria, un presente pujante y un futuro de esperanza de nuestra Patria, podrán ser compartidos con otras naciones. La “UNIÓN” constituirá nuestra mejor expresión nacional y será el portador de la tradición marinera de nuestro pueblo. “Embajador Itinerante ante el Mundo”.

Felicito a todos los hombres y mujeres que con su esfuerzo, trabajo y dedicación están haciendo posible que este proyecto se concrete. Un agradecimiento especial a las Armadas de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, España, México y Venezuela quienes han contribuido con la formación de la primera dotación del “UNIÓN”, recibiendo de ellas los conocimientos de su personal en el manejo y trabajo a bordo de sus propios buques escuela, también nuestro reconocimiento a las Marinas de Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay por acompañarnos en este importante evento lo que compromete nuestra voluntad de seguir trabajando por la unión de nuestras Armadas y nuestros pueblos.

Finalmente, un reconocimiento institucional a la decisión del señor Presidente de la República y al apoyo del Ministro de Defensa, sin los cuales no hubiera sido posible esta construcción, así como por la confianza depositada en la Marina de Guerra y en el SIMA PERÚ, para hacer realidad este anhelado objetivo nacional.

NOTA DEL EDITOR

Almirante MGP, Comandante General de la Marina. En REVISTA BAP UNIÓN. Lima: Marina de Guerra del Perú. 22 Diciembre 2014. Consulta 25/12/2014.                

https://www.marina.mil.pe/noticias/1851