Institucionalidad democrática: sistema y cultura

UNA DEMOCRACIA FRÁGIL

Por Sinesio López Jiménez*

La vigencia de la democracia depende, por un lado, de la construcción de las instituciones que la definen y de la existencia de condiciones que le permitan consolidarse, por otro. En el primer caso, se trata tanto de corregir algunos problemas de diseño constitucional como de construir y consolidar algunas instituciones democráticas. Entre los problemas de diseño constitucional, el más importante es quizá el sistema político hiperpresidencialista que debe ser reemplazado por un régimen semi-presidencial de verdad. Con miras a este nuevo diseño son necesarios la dación de una ley de partidos y la reforma del sistema electoral. Es igualmente importante el rediseño del nuevo rol y del tamaño de las fuerzas armadas y policiales. Entre las instituciones que es necesario reformar y consolidar están el Congreso, el Poder Judicial, las instituciones de control, las instituciones que garantizan los derechos de los ciudadanos y el conjunto de las instituciones del Estado para ponerlas al servicio de los mismos.

Entre las condiciones, están la existencia de un Estado soberano, el desarrollo económico, el fortalecimiento de la sociedad civil, la vigencia plena de una ciudadanía activa e informada y el impulso de una cultura democrática.

El desafío del Perú y de América Latina es la necesidad de enfrentar al mismo tiempo la construcción de las instituciones democráticas y el impulso de las condiciones que permitan su consolidación. La actual transición por colapso favorece la primera tarea más que la segunda. Sin embargo, la consolidación de la democracia exige cambios en las condiciones, especialmente en las se refieren al desarrollo económico que contribuya a reducir la pobreza y la extrema pobreza.

El desafío es, pues, enorme pero manejable en la medida que se asuma como un proceso en el que se vayan colocando las bases y los ladrillos necesarios en la construcción del edificio democrático y se forjen y consoliden los actores llamados a construirlo: los ciudadanos efectivos, la sociedad civil y, sobre todo, los partidos políticos. Mientras tanto la democracia que emerja de esta transición será, sin duda, débil no sólo por la existencia precaria de las condiciones, por la debilidad y mal diseño de las instituciones y por el peso enorme de los diez años de autoritarismo fujimorista sino por la inexistencia de un sistema de partidos que la impulse y la sostenga. Mientras el Perú no tenga un sólido sistema de partidos la democracia será frágil e inestable.

*Sociólogo. Artículo publicado en «PalestraPUCP» el 08/05/2010, al cual se puede acceder siguiendo el enlace:  Una democracia frágil. Consultado 08/05/10.                                                      <http://palestra.pucp.edu.pe/palelec/index.php3?file=procesopol/lopez3.htm&gt;


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