El Poder Judicial en el Perú: orígenes y consecuencias

CARENCIAS MATERIALES, RESPETABILIDAD Y PRÁCTICAS JUDICIALES EN PERÚ DURANTE LOS INICIOS DE LA REPÚBLICA
Pablo Whipple*

El discurso republicano demandaba a los jueces del recientemente creado sistema judicial peruano un comportamiento virtuoso que dejara atrás la corrupción que había caracterizado a la administración colonial. La voluntad de las autoridades de crear una burocracia judicial moderna inmediatamente lograda la Independencia, sin embargo, fracasó al no contarse con los recursos materiales y humanos para ponerla en práctica. Se generó entonces un intersticio entre voluntad y práctica que sometió a la burocracia judicial a una serie de carencias que afectaron en definitiva su respetabilidad y funcionamiento durante los primeros cuarenta años de vida republicana.

Para gran parte de la opinión pública de la época, el poder judicial republicano nació corrupto en Perú. Fueron precisamente las carencias materiales que afectaron la instalación de la burocracia judicial las que alentaron las constantes acusaciones que se hacían contra los jueces y funcionarios judiciales. El constatar esas carencias en este artículo, sin embargo, nos muestra que las consecuencias del abandono que sufrió el poder judicial en su momento fundacional fueron profundas y ameritan seguir siendo indagadas para poder determinar su verdadero alcance, ya que las carencias materiales no sólo afectarían el honor de los magistrados y su probidad, sino que también forzaron a los litigantes a adaptarse, en su uso del sistema, a las condiciones en que éste funcionaba.

Dadas las carencias materiales que sufrían los jueces, el valor pedagógico de la ley y la voluntad expresada a través del ritual cívico sucumbieron ante el valor pedagógico de una práctica regida por funcionarios impagos, dependientes, ausentes, y tribunales que en el mejor de los casos mostraban una cara miserable. De esta forma, no se cumpliría en Perú lo planteado por Pierre Bourdieu, quien argumenta que el sistema legal debiera consagrar un orden encabezado por el Estado y que garantiza a los miembros del poder judicial un “estatus, y por sobre todo un poder (o competencias) socialmente reconocido”, situación que se lograría gracias al “poder performativo” de agentes (en este caso, los jueces) que actúan en representación de la colectividad (1). A través de lo descrito en estas páginas, podemos ver, por el contrario, que en el Perú de inicios de la República existe un proceso que erosiona las bases de ese poder social conferido al poder judicial.

En las últimas décadas la historiografía peruana ha demostrado que el caudillismo no impidió la formulación de un nuevo orden político y que es necesario repensar “la inestabilidad política sin explicarla exclusivamente a través de las acciones militares de los caudillos”(2). De la misma forma, creemos que es necesario estudiar cómo el sistema judicial republicano logró construir una base de legitimidad en un momento de crisis que terminó formalizando anomalías que atentaban contra la independencia del poder judicial y cuestionaban el proceso de construcción de su poder social.

Cuando Manuel Lorenzo Vidaurre ponía en duda en 1833 la independencia del poder judicial peruano subrayaba lo que fue, tal vez, el principal reto que debió enfrentar la instauración de la burocracia judicial republicana. Ante un Estado incapaz de dotar a la judicatura de las condiciones mínimas que garantizaran su independencia, la cotidianidad que los jueces enfrentaron nos muestra que el intersticio entre voluntad y práctica pudo formalizar conductas que permitieran que esa burocracia judicial terminara institucionalizando intereses privados, en vez de institucionalizar el poder del Estado. A fin de cuentas, las carencias materiales minimizaron el poder ritual de la ley, presentando una imagen debilitada de una judicatura que la sociedad entendió, ya no como intérpretes de la ley en beneficio de la colectividad, sino como agentes vulnerables que dejaron entrever su propia voluntad a través de sus dictámenes.

NOTA DEL EDITOR

(1) Pierre Bourdieu, “The Force of Law”, 838. Para Bourdieu, son las prácticas en torno a los tribunales las que permitirán la formalización social del poder judicial, al mismo tiempo que esas prácticas fortalecerán o cuestionarán su legitimidad frente a otras esferas de poder, 841-842.

(2) Carlos Aguirre, “La historia social del Perú republicano (1821-1930)”, Histórica xxvi: 1-2 (2002): 464. Otro análisis de la historiografía peruana delas últimas décadas en Paulo Drinot, “After the Nueva Historia: Recent Trendsin Peruvian Historiography”, Revista Europea de Estudios Latinoamericanos ydel Caribe 68 (2000): 65-76.

* Historiador. Hist. Crit. No. 49, Bogotá, enero-abril 2013, 268 pp. issn 0121-1617 pp 55-79.

Consulta 27/4/2013. En:

 http://www.justiciaviva.org.pe/webpanel/doc_int/doc18042013-160025.pdf


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