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Política y Derecho: negocios e intereses nacionales

13 diciembre 2012

LA POLÍTICA INTERNACIONAL DE CHILE SE JUZGA EN LA HAYA

Roberto Pizarro*

Las lamentables declaraciones del presidente Piñera y de los ex presidentes Frei y Lagos sobre el cuestionamiento a los supuestos “fallos salomónicos” de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya, revelan soberbia e irresponsabilidad. Piñera sostuvo que “es muy importante que el tribunal de La Haya actúe en base a derecho”. Lagos afirmó que “la CIJ debe fallar conforme a derecho porque de no hacerlo se erosiona su prestigio”. Las lecciones jurídicas de nuestros “estadistas” sobre lo que debe hacer la CIJ no sólo revelan falta de confianza en la postura chilena, sino que ofenden gratuitamente a jueces destacadísimos, cuya obligación es actuar conforme a derecho.

 Por otra parte, cuando Frei declara que “Chile no puede aceptar acuerdos salomónicos”, amenazando con un posible desconocimiento,  nos conduce a la ley de la selva si el resultado en la CIJ no es conveniente a nuestro país. La resolución de la disputa Nicaragua-Colombia ha conducido a la desesperación, colocando a nuestro país en delicada posición frente al orden jurídico internacional. Los líderes más destacados de Chile equivocan el blanco: en vez de criticar a los jueces internacionales, debieran apuntar al Presidente de Colombia por no acatar la reciente decisión de La Haya.

La evidente incomodidad en que se encuentra Chile frente a la demanda peruana por los límites marítimos es exclusiva responsabilidad de una política internacional equivocada que se arrastra desde hace ya varios años.

Esa política ha colocado en un segundo plano la integración regional y, muy especialmente, ha olvidado el tema vecinal. Esa política ha privilegiado hasta el cansancio los negocios, y los Tratados de Libre Comercio con el mundo desarrollado por sobre los asuntos que tensionan las relaciones diplomáticas con nuestro vecinos. Esa política ha exacerbado el discurso autocomplaciente del éxito económico chileno y de la apertura indiscriminada al mundo, faltando el respeto a todos aquellos países de la región que impulsan políticas económicas e internacionales distintas a la chilena. Esa concepción adquiere preponderancia muy especialmente a mediados de los años 90 y ha aislado a Chile de su entorno regional.
En suma, los tiempos son difíciles para la política exterior de Chile. Por propia decisión y no por comportamientos ajenos nuestro país se encuentra aislado de la región. Y la propia demanda peruana se ha aprovechado de nuestras debilidades. Sólo muy al comienzo del retorno de la democracia, la Cancillería chilena priorizó la integración económica regional (Acuerdos de Complementación Económica en ALADI) y al mismo tiempo favoreció los entendimientos políticos vecinales (se destaca la solución a 24 de los 25 conflictos limítrofes con Argentina). Esto cambiaría posteriormente con la intromisión del Ministro Foxley, desde el Ministerio de Hacienda, en asuntos internacionales, quien impuso la política de favorecer prioritariamente un acuerdo económico con los Estados Unidos. A partir de ese momento perdió peso la Cancillería y se inició un camino de deterioro de las relaciones con el entorno regional. Y no existió la capacidad para combinar con inteligencia y pragmatismo la apertura económica al mundo con los asuntos vecinales.

El énfasis obsesivo por incorporarse al Nafta o materializar un TLC con los Estados Unidos desplazó la prioridad latinoamericana que había consagrado el programa de la Concertación. Los asuntos económicos, los negocios, comienzan a predominar por sobre la política en el ámbito internacional y el entendimiento con los Estados Unidos y con los países desarrollados colocan en un segundo plano los temas vecinales. La tesis de “Adiós a América Latina”, originaria de la derecha, respaldada por Foxley, adquirió preponderancia. A partir de ese momento es esa política la que se impone en los asuntos internacionales durante todos los gobiernos de la Concertación. Para mayor gravedad, durante la presidencia de Bachelet, con plena hegemonía de los gobiernos nacional-populares en la región, la Cancillería pasa a ser dirigida por Alejandro Foxley, adversario manifiesto de la integración latinoamericana y crítico de las nuevas políticas económicas impulsadas por los gobiernos nacional-populares: Argentina, Ecuador, Venezuela y Bolivia.

 El aislamiento de Chile tiene hitos muy relevantes, que lo colocan en mala posición en la región y que le restan aliados. El apoyo del presidente Lagos al golpe de Estado contra Chávez. El retiro de las negociaciones para incorporarse al Mercosur, optando por el TLC con los Estados Unidos. El apoyo decidido al fracasado ALCA, proyecto norteamericano rechazado por Brasil y Argentina. El escaso compromiso con la CAF y el franco rechazo al Banco del Sur, favoreciendo siempre al FMI y al Banco Mundial. El impulso al Acuerdo del Pacífico y su manifiesto distanciamiento con gobiernos de Correa, Chávez, Kirchner y Morales.
Así las cosas, se elude o se dilata la demanda boliviana para una salida al mar y en cambio se llega al extremo -nuevamente los negocios- de hablar con impudicia de un trade off  “mar por gas”. Largas conversaciones y palabras de buena voluntad, que nunca apuntaron a la salida soberana de Bolivia hacia el Pacífico. Salida soberana que, pasando por Arica, y a cambio de compensaciones de territorio boliviano, habría resuelto el asunto hace muchos años. Es cierto que Perú tiene que entregar una opinión sobre un acuerdo de esta naturaleza, pero el inmenso prestigio que había logrado Chile con la recuperación de la democracia y su reinserción política en el mundo bien podrían haberse invertido en comprometer a otros países de la región así como organismos internacionales, y países desarrollados, para acumular fuerzas a favor de una solución que fuese también convincente para Perú.

El cansancio de Bolivia ha llegado a un límite y hoy día su protesta se hace sentir en todos los foros regionales. Las tensiones con el gobierno Altiplánico se han multiplicado durante el gobierno de Piñera, con un deterioro manifiesto de las relaciones vecinales. Nuevamente una política internacional equivocada es la que impide a los gobiernos de Chile enfrentar con fluidez y voluntad política la posición boliviana, cuya solución habría aliviado notablemente nuestra frontera norte. Es probable que la demanda peruana en La Haya habría resultado de escasa viabilidad con una salida al mar de Bolivia por la ciudad de Arica o al menos estando presente de manera efectiva en las relaciones vecinales.

 Ahora nos encontramos en el peor de los mundos, porque si la CIJ le da razón a Perú, se cierran definitivamente las puertas para una salida soberana al mar de Bolivia. Y las tensiones con Perú se extenderán a Bolivia.

En suma,  los tiempos son difíciles para la política exterior de Chile. Por propia decisión y no por comportamientos ajenos nuestro país se encuentra aislado de la región. Y la propia demanda peruana se ha aprovechado de nuestras debilidades. El rechazo a la salida al mar para Bolivia y nuestras diferencias con el resto de los países de la región no ayudan a enfrentar en buenas condiciones la controversia con Perú. Más aún, la inexistencia de una política de desarrollo efectivo para el extremo norte de Chile, culpable de la creciente pobreza de Arica y de la disminución de su población tampoco favorecen nuestra soberanía en el norte. Ello contrasta con el potente progreso y poblamiento de las zonas limítrofes del Perú, en especial de la ciudad de Tacna. Cuando no hay visión estratégica sobre las zonas limítrofes y la economía se fundamenta estrictamente en criterios de mercado, dejando de lado la responsabilidad inversionista y social del Estado, la seguridad nacional es la que termina debilitándose.

En definitiva, es preciso asumir la responsabilidad propia en un eventual fallo doloroso para nuestro país antes que responsabilizar a la justicia internacional. La economía y los negocios, rasgos dominantes de la política exterior chilena, le han jugado una mala pasada a nuestro país.

* Economista de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Economía, fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile,  ministro de Planificación y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).

Artículo publicado en «AméricaEconomía» el 06/12/2012. Consulta el 13/12/2012.

http://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/la-politica-internacional-de-chile-se-juzga-en-la-haya

Límites marítimos: política y derecho

2 diciembre 2012

DELIMITACIÓN MARÍTIMA ENTRE EL PERU Y CHILE

Hugo Ramírez Canaval*

I.   PRESENTACIÓN

El “diferendo marítimo” como se conoce coloquialmente al asunto de la exigencia del Perú para tener después de varios  intentos  -verdad que tardíos-   una real  Delimitación Marítima con  Chile, es un litigio que se produce  por la tradicional falta de malicia así como la  dejadez  de los peruanos,  a la que se suma la personalidad  complaciente de algunos de nosotros, en los tratos con un pueblo ambicioso y demasiado “práctico”…

Esta vez, sucedió que el Decreto Supremo de fecha 1ro. de Agosto de 1947 -declaración del Mar Peruano de 200 millas- señala que la medición del ancho de 200 millas, se realizará…”siguiendo la línea de los paralelos”. En aquellos días  no se hablaba de las líneas de base.

Un asesor Oficial de Marina, no hubiera permitido esa frase. ¡No era necesaria! En el mar, la distancia desde un punto a tierra se mide en la perpendicular al  litoral.

¡La necesidad aguza los sentidos!… Los chilenos  siempre tan  “efectivos” -además de que nos conocen bien- vieron posibilidades de “jugar” con esa referencia al paralelo, y decidieron sacarle provecho dándole  -increíblemente, lo que nadie haría en su sano juicio-  el carácter de una declaración de frontera, sabiendo que no se ha dado esa declaración y que no se puede declarar  unilateralmente la delimitación fronteriza.

Sobre esa falacia orientaron todas sus acciones y cuando vieron que “la cosa estaba fácil”, decidieron aprovechar toda oportunidad… La primera se les presentó con la Declaración de Santiago sobre Zona Marítima, cuando el 18 de Agosto de 1952 se reunieron Perú, Ecuador y Chile para anunciar  al mundo la política de jurisdicción y soberanía hasta las 200 millas de cada uno de los  tres países. En esta oportunidad lograron una referencia al paralelo, cuando se tuvo que resolver el problema de islas en el litoral como es el caso de Ecuador, razón por la que en el numeral IV se dice que la zona marítima de las islas  “quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre…” ¡Fue el primer paso…!

La mejor oportunidad para beneficio de su “madurada” interpretación, se les presentó el 4 de Diciembre de 1954 en la Conferencia sobre “Explotación y Conservación de los Recursos Marítimos del Pacífico Sur”, realizada  en Lima. Los chilenos vinieron preparados y propusieron incluir un “Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima” para crear una necesaria zona de tolerancia de 10 millas a cada lado del paralelo. Esa frase tan clara y definidora, debió terminar ahí, pero los inocentes ¡¿inocentones?! representantes peruanos firmaron un innecesario agregado de “el paralelo que constituye el  límite  marítimo entre los dos países”… ¡Increíble…!

¡Nadie en su sano juicio, puede decir que esa franja de 20 millas de ancho  que se inicia mar adentro, constituye una línea de frontera!… pero los políticos chilenos  sí,  y  alegan que ese acuerdo es un “tratado de límites”.

Como tenemos mucho para pescar y ellos no tienen nada, se les podía permitir por un tiempo, usufructuar  de  la zona más rica de nuestro  mar. Pero sucedió que “nos olvidamos…”   hasta que ahora dicen que es  “su mar”.

Con ese argumento, no han querido sentarse a conversar sobre el asunto, como deberían hacerlo 2 países civilizados y vecinos, que  tendrán que afrontar juntos el futuro. Siempre abusando de la tradicional dejadez de los peruanos, pensaron que nunca les diríamos que ya era tiempo de regularizar… y se convencieron de que “sus cálculos eran correctos” cuando a pesar de que  teníamos una innegable superioridad militar, en los años 70 y 80 del Siglo pasado, “nunca tuvimos tiempo” para arreglar ese problema. Ahora que son ellos los de superioridad militar, nos amenazan…  ¡La escuadra  debió  ocupar nuestro mar…!

A pesar de conocer perfectamente la manera de ser muy confiados y nada previsores, así como cuidadosos al extremo de que alguien pueda sentirse incómodo por un acto nuestro, se hace difícil aceptar que tratándose de los intereses nacionales, las autoridades de los sectores correspondientes no hubieran cumplido con su deber saliendo a corregir los “errores” (¿?) de los peruanos que firmaron  determinados  documentos…

Alguien tenía que haberse dado cuenta de que nuestro mar estaba ocupado irregularmente y que nuestros pescadores estaban siendo capturados a 2 millas de tierra… Debieron sancionar a los “descuidados” ¿serían descuidados?  y llamar a nuevas reuniones para… ¡exigir un Tratado de Límites Marítimo!

Pero nadie  dijo nada en su momento, ni siquiera cuando el Almirante Guillermo Faura Gaig denunció la inexistencia de un Tratado de Límites Marítimo, con su libro “El Mar Peruano y sus límites”,  publicado en 1977.

Recién en 1986 –con mucha tardanza- comenzó a moverse nuestra Cancillería. Los chilenos recibieron la invitación oficial para conversar sobre la delimitación  marítima. Se dieron cuenta de que ya el Perú estaba despertando… Entraron en emergencia… Como no tenían ningún argumento, su reacción fue imponerse por la fuerza y empezaron los planes de su carrera armamentista. Y como  castigo… ¡nunca nos respondieron!

Hasta que 11 años después, el 23 de Junio de 1997 se presentaron en las NN.UU. a ratificar su adhesión a la Convención del Mar con una reserva que inscribieron para señalar que Chile nunca aceptaría discutir una delimitación bajo los mecanismos de la Convención del Mar.  Luego, en Setiembre del 2000 presentaron su nueva cartografía, con la frontera a partir del paralelo del Hito N° 1, con mapas “mentirosos” que reemplazaban a los que hasta 1998 señalaban el Punto Concordia en la orilla del mar.

Once años es el tiempo que les llevó delinear sus estudios para no tener que afrontar la delimitación marítima bajo las reglas del Derecho Internacional.  En ese lapso decidieron que además de asegurar el resultado final por las armas, debían tratar de hacerlo con la Convención del Mar…y decidieron adherir pero inexplicablemente, al mismo tiempo registraron una reserva en la que dijeron que nunca resolverían la delimitación con la reglas de la Convención…

Con la habilidad que tienen para el logro de sus fines, encontraron que para que sus planes funcionen, era imprescindible que el Perú también adhiera… ¡Para eso están los amigos en el Perú! Los artículos 15, 74.4 y 83.4 de la Convención del Mar, que son los que les permitirían salir airosos ante cualquier tribunal, solamente se pueden aplicar para Estados Parte, es decir, entre miembros de la Convención.

Para cumplir tal cometido es que a partir del año 2001 entran en acción los amigos de Chile. Desde entonces tenemos las frecuentes intervenciones especialmente de algunos miembros de la Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores, presionando para que el Perú adhiera…

¿Y porqué a partir del 2001? Porque en el año 2000 –como acabamos  de ver-  habían completado la entrega de “sus pruebas”  y  por otro lado, el 9 de Enero del 2001, el Perú había informado oficialmente a las NN.UU. que entre el Perú y Chile no existía un Tratado de Límites Marítimo, razón por la que el Perú no reconocía el paralelo como línea de frontera. Entonces vieron que los peruanos comenzábamos a hablar en serio.

Aún así, nunca pensaron que acudiríamos La Haya. Cuando les informamos que estábamos acudiendo a la Corte Internacional de Justicia de  La Haya, perdieron los papeles­… Dijeron que era una actitud inamistosa del Perú, al mismo tiempo que enviaban a sus representantes -“inamistosamente”- a visitar muchos países a informar que el Perú no respetaba tratados y quería quitarles  su mar;  además de esas nada elegantes respuestas de “no tenemos nada que conversar”,  “ese es un tema cerrado” etc., cada vez que se les invitaba a conversar para resolver el problema…

Según pasan los días, se agrava la preocupación de los políticos chilenos,  porque  sus amigos no han conseguido aún que el Perú adhiera y no saben cómo van a afrontar la reacción de su pueblo por las mentiras que les han estado trasmitiendo sobre que el Perú no tenía razón y solamente queríamos quitarles su mar, y por lo tanto ellos tenían que seguir armándose “para hacer respetar sus fronteras”. En el fondo de sus consciencias saben que no les darán la razón  en  La Haya…Por eso,  tanto nerviosismo… por eso  están que pierden los papeles!  ¡Por eso se siguen armando…!.

¡Mientras en el Perú, los políticos “nos desarman” con esa tradicional irresponsabilidad…! ¡A nuestros políticos no les importa preparar al país para   hacer respetar el fallo de La Haya! ¡No les interesa la Patria! ¡¡Total…  ellos se irán!!

II.- NO TODO ES “INOCENCIA”

Los  “amigos de Chile” nunca descansan… El 12 de Enero de 1955, el gobierno peruano decretó que la zona marítima está… “limitada en el mar por una línea paralela a la costa peruana a una distancia constante de esta, de 200 millas náuticas”  y que “según el inciso IV de la Declaración de Santiago,  dicha línea  no podrá sobrepasar a la del paralelo correspondiente al punto en que llega al mar la frontera del Perú.”

Es  verdad que se  refiere al “ancho” de las 200 millas,  y  no se trata de una “delimitación marítima”… Pero ese prurito de ser respetuosos de los compromisos… ¡Son armas para el enemigo!

Tenemos uno de traición: conocido como el caso de “las notas reversales”,  por  2 documentos firmados por el embajador Pérez de Cuellar. El primero firmado el 28 de Marzo de 1968 en el que le dice al encargado de negocios de Chile, que el gobierno chileno había aceptado la invitación para instalar dos luces de enfilación que materializaría la línea de frontera en el Punto Concordia, en las cercanías del Hito Nro. 1.

Pero en la segunda nota fechada el 7 de Agosto de 1968, olvidando el Tratado de 1929, acepta a nombre del Perú, “en su totalidad” los términos” del documento firmado en la frontera peruano-chilena el 26 de Abril de 1968 por el que los delegados peruanos y chilenos materializan como frontera el paralelo del Hito Nro. 1… ¡El propio Hito Nro. 1!

 ¡Este es el argumento de mayor peso –aunque no tiene  valor real- que exhiben los chilenos…Gracias al embajador…!

Lo gracioso es que cuando en el 2006 el Presidente García lo acusó de haber firmado esos  documentos favorables a Chile, este “amigo de Chile” le dijo a los periodistas: “oiga Ud.… Estoy muy viejo para acordarme de esas cosas”, ¡Y ahora está en La Haya!

Tenemos una muestra de entreguismo y traición política: el año 2001, el Congreso emitió la Ley Nº 24715, Ley de demarcación territorial de la provincia de Tacna, que señalaba que la frontera terrestre con Chile se iniciaba en el Hito número Uno,  y no en el punto Concordia en la orilla del mar.

Este despropósito se dio en base al informe de una comisión y la presión  personal del Canciller  Pérez de Cuellar, el mismo que cuando era Secretario General de la Cancillería en 1968 había aceptado la traición del Punto Concordia y el Hito Nro. 1. El gobernante era Toledo quien tenía 3 “asesores” chilenos en Palacio.

Recién, el 16 de Enero de 2008, se dio la Ley Nº 29189 para corregir esta torpeza…, que tendrá que ser investigada.

¡¿Llegará el día en que los peruanos traidores sean sancionados?!

Lo inexplicable es que varios de estos “amigos de  Chile” están integrando la comisión en La Haya. ¿Muy raro…no?

III.- REALIDADES FRENTE  A  VERSIONES

Hay comentaristas internacionales y aún algunos nacionales, que hablan de una versión peruana y de una versión chilena.  Creo que están equivocados. Lo que siempre ha sostenido el Perú y finalmente expone ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, no es una versión, es la presentación  de hechos reales.

Es cierto, también, que acudimos con mucha demora. Somos tan descuidados, que hasta 1986 los peruanos encargados de esos asuntos nunca habían hecho oficialmente nada para reparar los efectos de la  “inocencia” de unos y traición de otros, de nuestros representantes. Dejamos pasar 11 años más, de un –ese sí, inamistoso- silencio chileno, mientras ellos “construían su caso” con toda tranquilidad, para hacer su “aparición en público”, con la adhesión a la Convención del Mar, en 1997, sin ninguna explicación al Perú ni a Ecuador, con los que habían firmado la Declaración de soberanía hasta las 200 millas en 1952.

Si hablamos de versiones, por supuesto que existe la chilena, que es  una muy sesgada tergiversación de los hechos relacionados con la delimitación marítima. Ellos saben muy bien que no tienen argumentos; por esa razón, nunca han querido sentarse a conversar con el Perú. Tontos no son: saben muy bien que los documentos de los años 1952 y 1954 no son tratados de límites, pero acostumbrados a manipular a sus amigos entre los peruanos, “construyeron su caso” con la forzada versión de los “tratados” de límites marítimos…

El solo hecho de sostener que los acuerdos de 1952 y 1954 son “tratados  de límites”, es una inaceptable ofensa a los peruanos  y presentar esa versión en La Haya, es una  falta de respeto a los señores jueces de la Corte Internacional de Justicia… Además, les sirvieron para sus nada diplomáticas respuestas de “no tenemos nada de qué hablar” o “ese es un caso cerrado”, cada vez que se les invitaba a tratar del asunto.

Cuando les informamos que íbamos a La Haya, además de las amenazas y los insultos, han tenido la nada decente ocurrencia de enviar delegaciones ante los gobiernos de América y otras regiones del mundo, a informar que “el Perú es un país conflictivo que no sabe respetar los tratados internacionales”, cuando son ellos quienes pretenden imponer como “tratados de límites”, lo que fueron 2 acuerdos sobre cuestiones de pesca, y además, han inducido a unos peruanos a  violar el Tratado de Límites de 1929 en el cual se especifica que la frontera terrestre empieza en el Punto Concordia en la orilla del mar y no en el Hito N° 1, que está 260 metros tierra adentro.

Como nunca se sienten seguros, no tuvieron el menor empacho de acudir a Bolivia y mintieron para hacerle decir al gobernante Evo Morales, que “la demanda del Perú ante La Haya afectaba los intereses bolivianos porque se quedarían sin mar… “

Y así, nos reclaman por “gestos inamistosos”… ¡A los peruanos…!

Una realidad que no puede ser disimulada, es que hay puertos al sur de Marcona  -en la costa sur peruana-  que no tienen mar y que pescadores peruanos son detenidos a 2 millas o menos de puerto, por  la ilegal –aunque por muchos años permitida por el Perú- ocupación y explotación del área marítima comprendida entre el paralelo que pasa por el Punto Concordia en la orilla del mar –comienzo de la frontera terrestre- y la bisectriz del área en que se superponen las líneas de base del Perú y Chile, por la configuración en ángulo, que tiene el Continente.

Esas líneas forman un trapecio de 67,139.4 km cuadrados, de los cuales 38,667.6  que corresponden al Perú, están ocupados por Chile, debido a documentos firmados por representantes peruanos,  que incluyen el paralelo…

¡No comparto la idea de algunos peruanos que dicen que los chilenos ocupan nuestro mar por prepotencia! ¡No es así…!

El Perú también tiene derecho sobre el triángulo marítimo de 28,471.8  km cuadrados, hacia el lado de mar del  trapecio, y que nos corresponde, por estar en la proyección de las líneas de base como parte del Dominio Marítimo del Perú. Ellos alegan que ese espacio es “alta mar” y les corresponde. ¡Lo están explotando!

IV.-  HISTORIA

Es bueno recordar cuales eran los límites en el sur del Perú, antes de la Guerra del Guano y el Salitre. El Perú no tenía frontera con Chile. Perdimos la guerra ante el poder inglés que quería explotar nuestras salitreras y armó y empujó a  Chile, mientras el Perú no tenía con qué defenderse por la desidia de los  políticos irresponsables, que habían disuelto el ejército y la marina y se negaban a organizar la defensa de la Patria. El presidente decía que su compadre Pinto (presidente de Chile) no le haría la guerra. A Grau y los marinos que pedían buques, los “amigos de Chile” que nunca faltan, les decían “alarmistas”.

¡Los peruanos  no  conocemos la historia de nuestra Patria…! ¡Nuestros políticos de hoy,  están repitiendo aquellos errores!

Según la Historia, el Tratado de Ancón de fecha 20 de Octubre de 1883, no tiene referencia  alguna a límites marítimos.

El Tratado de Lima firmado el 3 de Junio de 1929, tampoco dice nada de una frontera marítima, pero en el Art. 2º señala: “La frontera entre los territorios del Perú y Chile, partirá de un punto en la costa que se denominará  ‘Concordia’, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta…”

El Art. 3º dice: “La línea fronteriza  será fijada y señalada en el terreno con hitos, por una comisión mixta…”.

Esa Comisión Mixta se reunió en Santiago entre el Embajador peruano César Elguera  y  el Canciller chileno Manuel Barrós Castañón, quienes emitieron una orden el 28 de Abril de 1930, dando instrucciones para fijar la línea fronteriza, con un arco de diez kilómetros que llegue a la orilla del mar, cuyo centro estaría en el primer puente del ferrocarril de Arica a La Paz.

En un párrafo especial, se dice: “Este punto de intersección del arco trazado, con la orilla del mar, será el inicial de la línea divisoria entre Chile y el Perú.  Se colocará un hito en cualquier punto del arco, lo más próximo posible al mar, donde quede a cubierto de ser destruido por las aguas…”

El Acta Final de la Comisión de Límites entre el Perú y Chile, de fecha 5 de Agosto de 1930, señala específicamente que  “la  frontera se inicia  en un  punto en la orilla del mar llamado Concordia…”

¡A pesar de todas las evidencias, los chilenos y -¡vergüenza!- algunos peruanos, dicen que la frontera nace en el Hito Nº 1!

V.-  LA TESIS DE LAS  200 MILLAS

1.-   DECLARACIONES  AISLADAS

La declaración de 200 millas apareció por primera vez, cuando por razones militares iniciada la II Gran Guerra, el presidente Roosevelt decretó el 5 de Setiembre de 1939, patrullar hasta esa distancia. Luego, el 28 de septiembre de 1945, el presidente Truman emitió su Proclama  extendiendo su jurisdicción a las aguas sumergidas contiguas al continente hasta la profundidad de 200 metros, a fin de conservar la propiedad  de las riquezas.

Igualmente, el 29 de Octubre de 1945 y el 11 de Octubre de 1946, respectivamente, los gobiernos de Méjico y Argentina, han proclamado la  soberanía sobre el zócalo continental adyacente a sus costas… para conservar la propiedad de las riquezas…

El  23 de Junio de 1947,  el presidente  de  Chile  proclamó  la soberanía  sobre  los mares adyacentes entre  la costa y “una paralela matemática proyectada en  el mar a  200 millas marinas de distancia de las costas continentales chilenas”.

El 1 de Agosto de 1947, el Presidente del Perú emitió el Decreto Supremo Nº 781, fijando el Dominio Marítimo del Perú y declarando que “…ejercerá dicho control en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria  paralela a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas millas marinas, medida siguiendo la línea de los paralelos…”

Esta frase final no era necesaria. En el mar las distancias a tierra se miden en la perpendicular a un punto  del litoral. Un Oficial de Marina asesor, no lo hubiera permitido.

2.-  DECLARACIONES CONJUNTAS.

a.-  DECLARACIÓN DE ZONA MARÍTIMA

Ante declaraciones como las citadas y otras similares que se dieron en nuestro Continente, el Comité Jurídico Interamericano presentó el “Proyecto de Convención sobre el Mar Territorial y Cuestiones Afines”, el 30 de Julio de 1952. Por este motivo, el Perú, Chile y Ecuador que ya habían iniciado  conversaciones para hacer respetar la “tesis de las 200 millas”, decidieran salir al frente con una declaración ante el mundo, y el 18 de Agosto de 1952,  suscribieron y emitieron en Santiago de Chile la “Declaración de Zona Marítima”,  con la que establecieron soberanía hasta  las 200  millas marinas…

b.-  ZONA  ESPECIAL  FRONTERIZA  MARÍTIMA

Sucedía que en las zonas de pesca establecidas con los paralelos –en  el norte con Ecuador y en  el sur con Chile- según el texto: “Se producen con frecuencia de modo inocente y accidental, violaciones de la frontera marítima entre los Estados vecinos”.

Los tres países estudiaron los  problemas y tratando de darles una  solución, durante la “Conferencia sobre Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas del Pacífico Sur”, firmaron en la ciudad de Lima el “Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima” del 4 de Diciembre de 1954, cuyo artículo 1º  dice: “Establécese  una zona especial, a partir de las 12  millas marinas de la costa, de 10 millas de ancho a cada lado del  paralelo  que constituye el límite marítimo entre los dos países.” ¡Inexplicable…! ¡Tanta “inocencia”!

¡Esta innecesaria frase final: ” … que  constituye el límite marítimo entre los dos países”,  que fue el “trabajito cumbre” en  aquella reunión,  solo era aplicable al caso con Ecuador por la existencia de islas.  Para el caso de Chile, no se podía aplicar por no existir islas en las cercanías y por la conformación del  continente en ángulo, lo cual exigía otro trato, pero los peruanos no se preocuparon ni de hacer constar ese hecho.

¡El Derecho Internacional dispone que sea la línea equidistante o la línea bisectriz, más no el paralelo!

c.- LÍNEAS DE ENFILACIÓN Y NOTAS REVERSALES DE 1969

Debido a que las capturas de embarcaciones pesqueras artesanales con  peruanos,  se hacían cada vez más frecuentes en las cercanías del paralelo  del Punto Concordia, el Embajador del Perú en Santiago, presentó a la Cancillería chilena con fecha 26 de Mayo de 1965, una propuesta para prevenir tales hechos. Según la propuesta, cada país debería colocar un faro en su territorio para materializar una enfilación luminosa visible desde el mar, que  sirviera para orientar a los pescadores.

El 3 de Diciembre de 1965, se repitió una Nota similar… Finalmente, el  6 de Febrero de 1968, el Ministerio de RREE del Perú, remitió al Encargado de Negocios de Chile en Lima, la Nota insistiendo para construir “postes de señales en el punto en que la frontera común llega al mar, cerca del Hito Nº 1”.

Por fin  -después de 3 años- Chile respondió el 8 de Marzo de 1968, aceptando la propuesta de construir señales… “en el punto en el que la frontera común llega al mar, cerca del Hito número Uno.”  ¡Cerca del Hito…!

 ¡En Marzo de 1968, peruanos y chilenos hablaban de: “la orilla del mar y cerca  del Hito Nro. 1”; pero el 26 de Abril, los representantes del Perú,  firmaron  lo que les pusieron… ¡Pobres…no sabían nada del Tratado de 1929!

Sucedió que luego de conversaciones informales para construir las señales luminosas, el 26 de Abril de 1968 las dos delegaciones se reunieron para firmar el acta y… ¡Olvidando sus respectivas instrucciones!… “acordaron  elaborar  el presente documento que se relaciona con la misión que les ha sido encomendada por sus respectivos gobiernos en orden a estudiar en el terreno mismo la instalación de marcas de enfilación… que  materialicen  el  paralelo  de  la  frontera  marítima  que  se origina  en  el  Hito  Nro. 1.  ¡Traición…!.

Existen unas  “notas reversales” firmadas por el embajador Pérez  de Cuellar, que utilizaría Chile en La Haya “para demostrar que el Perú admitió como límite el paralelo del Hito Nro. 1”. La primera, enviada el 28 de Marzo de 1968 por  Pérez de Cuellar como Secretario General de Relaciones Exteriores a José Oyarzun, Encargado de Negocios de Chile, y le dice que “el gobierno chileno aceptó la proposición peruana de estudiar la instalación de marcas de enfilación visibles a gran distancia en el punto en que la frontera común llega al mar cerca al Hito N° 1.”. Nótese que dice: “… llega al mar cerca al Hito N° 1”.

La segunda nota fechada el 7 de Agosto de 1968, dirigida al mismo Oyarzun, en términos muy “serviciales” -más que diplomáticos- y olvidando el Tratado de 1929, le dice: “Me complace llevar a conocimiento de Vuestra Señoría, que el Gobierno del Perú acepta en su totalidad los términos del Documento firmado en la frontera peruano-chilena el 26 de abril de 1968 … En cuanto Vuestra Señoría me comunique su conformidad… será muy grato para esta Cancillería efectuar las  consultas necesarias para acordar la fecha en que podría reunirse la Comisión Mixta que verifique la posición del Hito número Uno y señale la posición definitiva de las torres o marcas de enfilación así como los plazos…”. ¡Ya se olvidó del punto  en que la frontera común llega al mar cerca…¡cerca! al Hito N° 1°”. ¡Siempre se olvida…!

El embajador Pérez de Cuellar, como Secretario General de la cancillería debió denunciar a los firmantes, anular  el acta e iniciar las gestiones para firmar un  Tratado de Límites, pero en lugar de eso, a nombre del Perú confirmó y aceptó “en su totalidad” los términos del acta de la traición y archivó los documentos. Los peruanos nos enteramos cuando en el año 2006, el presidente García denunció el hecho, pero Pérez de Cuellar dijo a los periodistas: “Oiga Ud.,  ya estoy muy viejo para acordarme de  esas cosas…”. ¡Ahora está en el equipo  que nos defenderá en La Haya!

VI.-  LA CONVENCIÓN DEL MAR

El articulado de la Convención del Mar es explícito. No se presta a doble interpretación. Esa es  la razón por la que nuestros “convencionistas” amigos de Chile, nunca quisieron que se divulgue el texto. Así, en la ignorancia de quienes les escuchaban o leían, podían expresarse afirmando verdades a  medias o falsedades  totales.

En el año 2004, la Marina de Guerra del Perú, ordenó la entrega de unos libritos con el texto de “La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”, para todos los oficiales.

Cuando conocimos ese texto,  verificamos con dolor que la CONVEMAR había sido concebida contra los intereses del Perú, y  decidimos “aclarar”  a quienes sabiendo esta verdad -en su gran mayoría miembros de la Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores- hacían demasiados esfuerzos fomentando la adhesión del Perú,  sin importarles que estaban ayudando a Chile.

Claro que de paso… ¡Solamente de paso… están  cuidando sus  puestos  diplomáticos para “técnicos  en  Convemar”!

El presidente García disolvió la Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores,  pero los amigos de Chile no se cansan: cuando el gobierno acudió a La Haya, estos amigos, volvieron a la carga con  argumentos como: “Para reforzar la posición del Perú, debemos adherir…” “El Perú está en desventaja por no ser miembro de la Convención.  Chile tiene mucha ventaja por ser miembro”. “El Perú está mal visto por la opinión mundial por no ser miembro de la Convención”, etc. Hasta que ante tanta falacia,  el presidente García y luego el canciller, manifestaron: “No  es   necesario ser miembro de la Convención, para acudir  a La Haya”.

¡Ya estamos en La Haya para pelear por la línea equidistante!

Si el Perú hubiera sido Estado Parte de la Convención del Mar, nunca hubiéramos llegado a La Haya, ni tampoco podríamos sostener nuestra demanda, pues existen tres artículos  -los número 15, 74.4 y  83.4- además de la reserva que presentó Chile,  que no nos permitirían ninguna argumentación.

El hecho es que si el Perú adhiere a la CONVEMAR aún con el proceso ya avanzado, se acabarían los esfuerzos por llevar adelante la triunfante posición que tenemos.

El Art. 15  -Delimitación del Mar Territorial-  señala que entre Estados, sean adyacentes o se encuentren situados frente a frente, la delimitación del mar territorial  se hará con la línea media o la equidistante. Pero también dice:

 “No obstante, esta disposición no será aplicable cuando, por la existencia de derechos históricos o por otras circunstancias especiales, sea necesario delimitar el mar territorial en otra forma”.

El Art. 74  -Delimitación de la Zona Económica Exclusiva-  en su inciso  (1),  dice que la delimitación se hará de acuerdo con el Derecho Internacional, con la línea media. Pero en el inciso (4)  -el artículo 74.4-  dice a  la  letra:

“Cuando exista un acuerdo en vigor entre los Estados interesados,   las cuestiones relativas a la delimitación  se resolverán de conformidad  con las disposiciones de ese acuerdo.”

Debo dejar constancia de que este artículo no se refiere a “un tratado”. Es específico: habla de “un acuerdo”, y el Perú  tiene  un “acuerdo” del año 1954 para la pesca en el que figura el término “delimitación” con el paralelo, que está vigente…

El  Art. 83 –Delimitación de la Plataforma Continental- en el inciso 4, dice  exactamente  lo  mismo que en el Artículo 74.4. A  esto  hay  que agregar  el  hecho  de la reserva de Chile que fue  registrada en la ONU cuando acudieron a ratificar que adherían a la Convención del Mar, el 23 de Junio de1997. En  ella registraron su negativa a resolver cualquier problema de  delimitación,  bajo los términos de la Convención del Mar.

VII.-  LA CONTROVERSIA

Los orígenes  de la controversia misma, se remontan a 1977, año  en que el Vicealmirante Guillermo Faura Gaig  -de la Marina de Guerra del Perú-  publicó su libro titulado “El Mar Peruano y sus límites”, en el que denuncia la  inexistencia  de un Tratado de Límites Marítimos entre el Perú y Chile.

¡Nadie en el Perú, había dicho nada antes! ¿Y la cancillería?

En 1985, por fin el gobierno peruano decidió reparar el descuido. El entonces canciller Allan Wagner abordó de manera oficial  al Canciller de Chile Jaime del Valle y en 1986, nuestro Embajador en Chile, Juan Miguel Bákula Patiño, conversó sobre el tema con el Canciller del Valle en Santiago. Finalmente,  el 23 de Mayo de 1986, la embajada del Perú en Santiago entregó a la cancillería chilena, una Nota Diplomática invitando a efectuar conversaciones a fin de suscribir un tratado de Límites Marítimo, conforme a las reglas del Derecho Internacional.

Chile en un acto -este sí- inamistoso, nunca respondió esa Nota y por el contrario, 11 años después, el 23 de Junio de 1997 fueron a  la ONU y firmaron su adhesión a la Convención del Mar con una reserva, sin informar nada al Perú y a Ecuador con los que había firmado la declaración  de 200 millas de soberanía en 1952.  Luego, en Setiembre del año 2000 presentaron sus mapas   -la cartografía oficial sobre las líneas de base-  trasladando por la “aceptación” de Pérez de Cuellar en 1968, el paralelo  18º 21′ 03″ del punto Concordia en la orilla del mar, al paralelo 18º 21’00” del Hito Nº 1, tierra adentro, y  sin ninguna explicación ocuparon 37,610 metros cuadrados del litoral de Tacna en los que construyeron una caseta de observación que luego retiraron.

El  20  de Octubre del año  2000, el gobierno del Perú reiteró al de Chile la necesidad de proceder a la delimitación definitiva por tratarse de un asunto pendiente”.

Finalmente, el 09 de Enero de 2001, el Perú entregó en la Secretaría General de la ONU, la Nota Nº 7-1 SG/005, con una Declaración reiterando que: “Hasta la fecha, el Perú y Chile no han celebrado de conformidad con las reglas pertinentes del Derecho Internacional, un Tratado de Delimitación Marítima. En consecuencia, el Perú no reconoce la indicación de la línea del paralelo como límite marítimo…”

VIII.- RUMBO A LA HAYA

La Nota Diplomática que tiene resonancia entre las pruebas de la renuencia de Chile a tratar amigable y bilateralmente el tema de la delimitación marítima,  y que podría decirse que inicia el proceso de La Haya, es la que el Canciller Manuel Rodríguez Cuadros remite el 19 de Julio de 2004 a la Canciller de Chile Soledad Alvear y le solicita de manera formal, el inicio de  negociaciones porque… “hasta la fecha, el Perú y Chile no han celebrado, de conformidad con las reglas del Derecho Internacional, un Tratado de Delimitación  Marítima…”(y le pone un plazo). “Estas consideraciones me llevan a proponer a Vuestra Excelencia el inicio a la brevedad posible de negociaciones bilaterales… Propongo, asimismo, que  comiencen dentro de los próximos sesenta días.”.

Ante  las notas del gobierno peruano del 20 de Octubre de 2000 y del 19 de Julio de 2004, Chile “despertó”  a sus amigos en el Perú para la campaña de la adhesión – que no termina- y respondió recién el 10 de Setiembre de 2004, manifestando que los acuerdos de 1952 y 1954, constituyen tratados de límites marítimos.

El 4 de Noviembre de 2004, durante la Cumbre XVIII de Río de Janeiro, el mismo Canciller Rodríguez Cuadros consiguió que el Canciller chileno Ignacio Walker acepte emitir un comunicado conjunto en el que expresaron: “Los cancilleres reafirman que el tema de la delimitación marítima… es una cuestión de naturaleza jurídica y que constituye estrictamente un asunto bilateral…”

En vista de las continuas negativas de Chile para tratar el asunto,  el Gobierno del Perú manifestó que haría uso de los  medios de solución pacífica que proporciona el Derecho Internacional, reiterando la invitación a utilizar mecanismos bilaterales. Chile volvió a insistir en que no tenía nada que discutir.

El Perú decidió acudir a los términos del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas, conocido como el “Pacto de Bogotá  de 1948”, firmado por el Perú y Chile, y  que establece que en caso de no llegar a un acuerdo, cualquiera de los Estados Parte, tiene el derecho de recurrir ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que tiene competencia en controversias de orden jurídico.

Ante la presión de la opinión pública, el 28 de Octubre de 2005 el Ejecutivo presentó ante el Congreso un Proyecto de Ley para el establecimiento de Líneas de Base, de acuerdo al Artículo 54 de la Constitución Política del Perú. El proyecto fue aprobado como Ley Nº  28621, el 3 de Noviembre de 2005.

La Ley toma como base el punto Concordia en la orilla del mar, y como las líneas perpendiculares que por el ángulo en la línea de costa, se superponen con las líneas de base de Chile, utiliza la bisectriz  -o línea media-  que es lo equitativamente dispuesto  por el Derecho Internacional y por la  Convención del Mar, y  aplicado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

¡Este  hecho puso en evidencia que el Perú había decidido resolver el diferendo  conforme al Derecho Internacional…!

Chile salió a decir que nuestra Ley afectaba la soberanía chilena. El presidente chileno Lagos rechazó “cualquier pretensión” peruana sobre las aguas al sur del Hito número Uno y enviaron embajadores a “explicar” y buscar el apoyo internacional…

Bolivia y Ecuador que habían manifestado no estar involucrados, fueron convencidos y cambiaron de opinión. El presidente Palacios de Ecuador, llegó a firmar un acuerdo con el presidente Lagos, ratificando los acuerdos de 1952 y 1954.

El 27 de Mayo de 2007, el gobierno chileno envió a la ONU, una objeción a la Ley de Bases del Dominio Marítimo del Perú, en la que indica que “El punto en la costa límite internacional terrestre Chile-Perú, o Punto ‘Términus Sur’, no coincidía con las mediciones establecidas por ambos países implicando desconocimiento de la línea fronteriza convenida,  y  que era el Hito número Uno”.

¡Es increíble, pero se permiten reclamar por una frontera  “convenida” con unos traidores que olvidaron el Tratado de 1929!

El 10 de Agosto de 2007, el gobierno del Perú respondió ante la ONU las objeciones chilenas, señalando que el “términus  terrestre” era efectivamente el Punto Concordia en la orilla del mar,  como siempre figuraba en las cartas náuticas de la rada de Arica, que publicaba la armada chilena hasta antes del 30 de Agosto de 1998 cuando sacaron la nueva edición cartográfica, modificando la línea de frontera fijada en el Tratado de 1929 y la demarcación de 1930. También reiteraba que la delimitación marítima es un tema pendiente  debido a que no existe  un Tratado sobre el caso. ¡Aplastante…!

Finalmente, el 16 de Enero de 2009, el gobierno del Perú presentó ante la Corte Internacional de Justicia  de La Haya, el  llamado “Caso concerniente a la Delimitación Marítima entre la República del Perú y la República de Chile”.

Posteriormente, la Memoria del Perú fue presentada el  19 de   Marzo de 2009, con los siguientes argumentos:

1. La frontera terrestre se inicia en el Punto Concordia y no en el Hito Nº 1.

2. La frontera marítima es una bisectriz, no un paralelo geográfico.

3. El triángulo exterior es parte del mar peruano y no “alta mar”.

El 16 de Junio de 2009, el gobierno chileno que antes había anunciado que cuestionaría la competencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, pero que habían cambiado de opinión cuando se enteraron y celebraron que el jefe de la delegación peruana sería el embajador Wagner, presentaron  sus “excepciones preliminares”.

El 9 de Marzo de 2010, Chile presentó su Contramemoria. [El Perú presentó su réplica el 9 de Noviembre de 2010, y Chile presentó su dúplica el 11 de julio de 2011 dando fin a la fase escrita de la demanda peruana]

IX.-  ARGUMENTOS  DE  LA POSICIÓN CHILENA

Nota: Cada numeral comienza con un argumento chileno de los conocidos por medio de la prensa, y luego, entre paréntesis y en negrita, presento mis propios comentarios.

1.-  “El Presidente peruano José Luis Bustamante y Rivero, declaró mediante DS Nº 781 del 1 de Agosto de 1947, la soberanía sobre el mar y una línea imaginaria paralela a ellas a una distancia de 200 millas, medidas siguiendo la línea de los paralelos geográficos.”. (En primer lugar, ¡Qué tiene que ver una “figura” de medición sobre el paralelo, con una frontera marítima que nadie declaró…! Por otro lado, todo el mundo sabe que el Derecho Internacional establece que nadie puede fijar fronteras como un acto unilateral. Además, el DS de Bustamante y Rivero, fue emitido para proteger los recursos del mar, propiedad del pueblo peruano, y no  para establecer frontera marítima alguna.

2.  “Los acuerdos de 1952 y 1954 están vigentes y de acuerdo a la Convención de Viena, tienen la naturaleza de un tratado internacional. Si bien dicha convención no tiene efectos retroactivos (sólo entró en vigencia el 27 de Enero de 1980)”…(Ellos son los que hablan de dos acuerdos  internacionales… pero saben que el de 1952 declara la soberanía de los 3 países en las 200 millas, mientras que el de 1954  se firmó  por 3 países para regular asuntos de pesca. Un “Tratado de Límites” se firma entre dos con agenda específica; además, ellos citan la no retroactividad. Y aún así… en su desesperación no razonan… e  insisten. Sabían que no eran tratados y no les importaba hasta 1967 año en que tardíamente  ratificaron el acuerdo de 1954, y recién lo registraron como tratado en las NN.UU.,  en el año 2004, cuando estaban armando su “historia”…).

3. “Si bien los acuerdos de 1952 y 1954 se suscribieron en el marco de conferencias sobre ‘Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas’, en Derecho existe un principio general que señala que ‘las cosas son lo que son, de acuerdo a su naturaleza, y no lo que quiera una de las partes…”. (De eso se trata ¡justamente…! ¡Así es! Ellos lo dicen… tales acuerdos fueron firmados cuando se conversaba  la defensa de los recursos marinos de los tres países… Es increíble que sean ellos los que sostienen que “las cosas son lo que son, no lo que una de las partes quiera” enrostrándonos a los peruanos… ¡Justamente, de eso se trata…¡Las cosas no pueden ser como una de las partes quisiera! Da pena decirlo, esa es la idiosincrasia de la mayoría de chilenos… ¡No  importa cómo razonen, pero deben concluir a favor de Chile! Acostumbrados a que “sus amigos peruanos”  les acepten todos sus caprichos… Pero los jueces… ¡No!).

4. “La RS Nº 23 del año 1955, del gobierno de Odría expresa que la línea paralela a la costa a una distancia de 200 millas…no podrá sobrepasar a la del paralelo correspondiente al punto en que llega al mar la frontera del Perú.”. (En ninguna parte se habla de frontera marítima. En aquellos años de entusiasmo regional por la tesis de las 200 millas, el gobierno peruano administrando el mar más rico del mundo y de la región -siempre generoso,  no nos opusimos a que pudieran pescar  en nuestro mar a lo largo del paralelo. Con otros vecinos, esta generosidad jamás se hubiera convertido en problema).

5. “El Acta Final de la Comisión Mixta de Límites del 21 de Julio de 1930, indica que el Hito Nº 1 se denomina “Orilla del Mar”. (¡Falso! Es una invención de ellos con el apoyo de unos peruanos. En el Tratado de 1929 se dice que se construirá un hito en las cercanías del punto Concordia, pero lo suficientemente resguardado de las olas del mar).

6. “El Acta de 1968 de la comisión mixta para la instalación del Hito Nº 1” menciona… (¡Falso! El Hito Nº 1 ya estaba instalado hacía 40 años… La comisión mixta fue para instalar las luces de la enfilación en el paralelo del Punto Concordia, en la orilla del mar y terminó –como lo denunciamos ya-  señalando el paralelo del Hito Nº 1).

7. “La Ley peruana de 2001-Demarcación Territorial de la Provincia de Tacna- señala que el límite se inicia en el Hito Nº 1 y no en el punto Concordia.”. (Ya lo dijimos, esa Ley fue dada por la mayoría parlamentaria de un gobernante irresponsable, que tenía tres “asesores” chilenos en Palacio de Gobierno, y por las presiones del Canciller peruano, el mismo que cuando era Secretario  General de RREE había aceptado en “su totalidad”  los términos  el acta de la traición que aceptó trasladar el paralelo del Punto Concordia al Hito Nro. 1.  Esa Ley  fue corregida y reemplazada. Todo lo que se argumente sobre el Hito Nº 1, como inicio de la frontera terrestre, está anulado por el Tratado de 1929).

8. “El dictamen Nº 138 de 1960 de la Asesoría Jurídica de RREE de Chile, ante una consulta expresó que en la declaración de 1952, aunque no constituye un pacto expreso para determinar el deslinde de los respectivos mares territoriales, parte del entendido de que ese deslinde coincide con el paralelo… (Continúa) y sobre el Convenio de 1954  expresa que se limita a reafirmar un hecho preexistente, en el que Chile, Perú y Ecuador están de acuerdo: entre sus mares territoriales, el deslinde es un paralelo geográfico”. (El hecho  es que los asesores chilenos dicen que la declaración de 1952 no constituye un deslinde de mares territoriales mientras que la de 1954, -dicen- constituye un deslinde de los mares territoriales por el paralelo. Como “asesores”, dicen lo que les ordenan, aunque  deberían saber que el espíritu de los 2 convenios es idéntico, están amarrados; el de 1954 dice que  forma parte del de 1952 y tampoco importa un pacto por el cual las partes hayan fijado sus deslindes marítimos… Saben que  el Derecho Internacional obliga a reuniones  citadas con agenda específica para Tratado de Límites y que no “deslinda”  por paralelos, sino por la línea equidistante o la bisectriz,  sobre todo cuando  el  litoral forma ángulo, por lo cual el alegato del paralelo no tiene ningún valor…¡Pareciera que nunca han visto un mapa de Sud América con el  litoral en ángulo).

(Tenemos las opiniones de un chileno que vive sin ataduras, Sergio Teitelboim Volosky, en 1966, publicó “Chile y la Soberanía del Mar”, donde dice: “Concuerdan con esta opinión personas a quienes les cupo participación en la redacción de la “Declaración de Santiago” y que sostienen  que conforme a su texto y a otros antecedentes, no les cabe duda, que su espíritu fue el de crear una zona para la caza y  la pesca y riquezas naturales existentes en la referida zona marítima”.

Teitelboim, sostiene además, que su interpretación se basa en:

a). La aplicación misma del Convenio que se ha limitado estrictamente al derecho de pesca  y caza, sin invocar en ningún momento la soberanía sobre el mar territorial.

b). Dichas disposiciones se dictaron en función de la preservación de las riquezas marítimas.

c).  La declaración de soberanía de las 200 millas, se hizo solo con el objeto de asegurar la defensa y el control de la pesca, y que ese ha sido el criterio  con que los convenios de 1952 han sido entendidos y aplicados durante más de 10 años y que esta fue la interpretación más afectada).

 (También tenemos la opinión de un embajador chileno, catedrático de Derecho Internacional, Fernando Gamboa Serazzi, que dice que “no tiene duda de que Perú y Chile, no firmaron tratado de límites, sino acuerdos de política internacional marítima de 200 millas, o zona pesquera especial”).

Nota: Estos son los argumentos más repetidos y ventilados por los chilenos, pero como se ve,  todos son fácilmente refutables y no tienen ningún valor para convencer a los jueces en La Haya.

X.-  ARGUMENTOS DE LA POSICIÓN PERUANA

1.-El Perú y Chile nunca han firmado un Tratado de Límites Marítimos, y mucho menos  bajo los términos del Derecho Internacional.  Los documentos firmados en 1952 y 1954, corresponden a acuerdos de una “Conferencia sobre Explotación  y Conservación de Riquezas Marítimas del Pacífico Sur”, con el fin de preservar las 200 millas para alimentar a nuestros pueblos, y luego, para facilitar las labores de los pescadores artesanales del Perú, Ecuador y Chile.

2. El Acta Final de la Comisión Mixta de Límites  del 21 de Julio de 1930, indica que la línea de frontera parte de un punto en la orilla del mar, denominado Concordia y no así en el Hito Nº 1. El Presidente de los EEUU de Norte América, es el garante según el  Art. 12 del Tratado de 1929.

3. Los trabajos técnicos de 1968 y 1969, se programaron  para facilitar las actividades de los pescadores artesanales, colocando señales visibles en el Punto Concordia cerca del Hito N° 1 y  no para establecer o modificar límites. Así  figura en las  instrucciones de los dos gobiernos  que decía: “Instalar   dos marcas de enfilación con señalización diurna y nocturna…”.

4. La declaración del Presidente  Bustamante y Rivero con DS N º 781 del  1°  de Agosto de 1947, además de lo que señala sobre la soberanía en las 200 millas y la libertad de navegación, menciona el paralelo, para determinar la distancian desde la costa y no para establecer un límite marítimo, y especifica que puede ser modificado. ¡Así está escrito! Este argumento ya fue fundamentado al comentar el argumento Nro. 1 de Chile.

5. La Declaración de Zona Marítima de 1952, establece la soberanía sobre las 200 millas del mar adyacente para los tres países: Perú, Ecuador y Chile, y dice que cuando hay islas, la zona marítima queda limitada por el paralelo, pero no dice nada del caso cuando las 200 millas se superponen sin islas, como sucede entre el Perú y Chile, por el ángulo que forma el continente. En ningún caso se refiere a delimitación marítima.

6. El Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, se firmó  para facilitar las labores de pesca artesanal y no para discutir la delimitación marítima entre el Perú y Chile, razón por la que la  delegación peruana no puso reparos para firmar documentos sobre separación de zonas de pesca, con 2 países vecinos con los que hacía años transitaban defendiendo sus intereses pesqueros,  sin vislumbrar  que los chilenos ya estaban “construyendo su caso” y tenían que acopiar documentos firmados por algunos ingenuos peruanos y otros no tan ingenuos… ¡Ese mismo documento en otras vecindades no habría ocasionado ningún problema!.

7. El acuerdo de 1954 expresamente dice que es parte integrante de los acuerdos de 1952 que declaran al mundo la soberanía sobre las 200 millas,  y no deroga las resoluciones adoptadas entonces; pero los chilenos utilizan solamente la parte que les conviene del acuerdo de 1954, para intentar recortar las 200 millas de mar a todo el sur del Perú. Debemos reconocer que por muchos años los gobernantes peruanos fueron muy complacientes permitiendo que Chile actúe  en nuestras aguas. ¡Ahora dicen que el tiempo prolongado de ocupación, les da derechos!

8.  La Convención del Mar, de la que Chile es Estado signatario, y mejor aún,  El Derecho Internacional –anterior y superior a la Convención del Mar-  establece la línea media o  equidistante  para el caso de la delimitación marítima entre Estados ubicados frente a frente o contiguos, como el caso del Perú y Chile, que por tener el  Continente que forma ángulo, se debe aplicar la bisectriz.

9.  Hasta 1998, la cartografía oficial de Chile, emitía sus mapas del litoral de Arica, considerando el inicio de la frontera terrestre en  la orilla del mar en  el  Punto Concordia, y no en el Hito Nº 1.  Con una total falta de ética, cambiaron  sus mapas y quieren negar lo que ellos respetaban antes de construir su caso tan falto de autenticidad. No tienen ningún respeto por los jueces y les presentan  mapas adulterados para el caso…

10. En la Primera Conferencia de la ONU sobre Derechos del Mar en 1958, el delegado chileno expresó: “los derechos reivindicados en la Declaración de Santiago en 1952, son derechos de soberanía ejercidos con fines específicos.”. El delegado de Ecuador expresó: “la Declaración otorga derechos especiales de conservación en la zona de 200 millas y se requieren otras disposiciones para definir la cuestión del mar territorial. El delegado del Perú indicó: “La Declaración es de carácter defensivo y su único objeto es la conservación de los recursos en beneficio de la población.”.

11. El  Dictamen Nº 138 de 1960 de la Asesoría Jurídica de RREE de Chile –al que también se  refiere el alegato chileno- ante la misma consulta, expresa textualmente: “La Declaración de Santiago de 1952, no constituye un pacto expreso para determinar el deslinde lateral de los mares territoriales…” Y sobre el Convenio de 1954, dice: “…tampoco importa un pacto por el cual las partes hayan fijado sus deslindes marítimos de acuerdo al Derecho Internacional…”

12. Insistir en que el Perú no pretende nada del mar chileno, lo que demandamos es que se retiren de nuestro mar que explotan por la  complaciente negligencia de los sucesivos gobiernos peruanos y se permiten perseguir a pescadores artesanales.

Los peruanos acudimos a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para  pedir que resuelva el problema de acuerdo con el Derecho Internacional, y que aplicando el principio de equidad disponga la Delimitación Marítima entre las Repúblicas del Perú y Chile, con la línea equidistante o la bisectriz  a partir del Punto Concordia.

Nota.- Existen algunos otros argumentos, pero he presentado los más  difundidos y adecuados al caso.

CONCLUSIONES

Después de esta presentación con mi propia interpretación de los fundamentos de la posición peruana, así como de los infundados argumentos de los vecinos, queda claro:

1.-  El Perú tiene el derecho a disponer de los recursos naturales tanto vivos como no vivientes, contenidos en el Mar de Grau a lo ancho de 200 millas marinas en toda la extensión de su litoral para beneficio alimentario y económico de nuestro pueblo que no goza de los beneficios de la agricultura por la falta de lluvias.

2.- Perú y Chile, nunca han firmado un Tratado de Delimitación Marítima bajo los cánones del Derecho Internacional, por  la persistente negativa de Chile a resolver el asunto bilateralmente.

3.- Según el Derecho Internacional,  la  delimitación  marítima entre Estados adyacentes se hace por la línea equidistante y el hecho de que nuestro Continente presente el ángulo que conocemos en el litoral con el vértice cercano al Punto Concordia, obliga  a que la delimitación se haga por la línea bisectriz…

Todo el mundo conoce que las decisiones de los jueces de la Corte  Internacional de Justicia de La Haya, siempre se basan en la equidad, por eso estamos seguros que el Perú ha hecho bien en plantear la solución a ese alto tribunal y que al final de este largo proceso, ganaremos por ¡la fuerza de la razón!

INVOCACIÓN

Los peruanos deseamos sinceramente, que de una vez por todas, peruanos y chilenos hagamos los esfuerzos para vivir en paz como corresponde a dos pueblos civilizados y vecinos que tenemos tantas coincidencias frente a esta forzada  discrepancia…

Esperemos la decisión de los jueces de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, respetémosla como corresponde, y vayamos juntos y en paz, hacia el porvenir glorioso que nos está reservado.

¡Así sea!

* Contralmirante MGP. Artículo publicado en «ForoGeomaritimo»el 12/01/2012. Consulta 02/12/2012.

http://forogeomaritimo.blogspot.com/

Límites marítimos: derechos e intereses nacionales

26 noviembre 2012

LA  DELIMITACIÓN MARÍTIMA

Hugo Ramírez Canaval*

El asunto de la Delimitación Marítima que los políticos y diplomáticos debieron resolver hace más de 50 años, ahora es conocido como el “diferendo de La Haya” el mismo que es motivo de comentarios en todo el mundo por el alboroto que han armado los vecinos del  sur.  

El diferendo es el resultado de insalvables diferencias entre dos naciones vecinas: unos,  ingenuos,  limpios de alma y muy confiados  así como también  muy descuidados con nuestros intereses; y los otros, ambiciosos y “muy prácticos”…  que además, tienen una fascinación por todo lo que tenemos los peruanos, razón por la que cada cierto tiempo anuncian que algo de nuestro ancestral patrimonio es de ellos.

Una vez ubicados los actores, quiero recordarle, estimado lector, el origen y el posterior desarrollo “arreglado” de los hechos. Así, tenemos:

Una frase innecesaria incluida en el DS Nro. 781 del 01 de Agosto de 1947 del  Presidente Bustamante y Rivero al declarar la soberanía y jurisdicción sobre  las 200 millas en el mar adyacente, señala que “se ejercerá dicho control y protección… en una zona comprendida entre las costas y una  línea  imaginaria  paralela a ellas,  a una distancia de doscientas millas marinas…(y  en  afán  de  ser específicos, agrega) medida siguiendo la línea de los paralelos  geográficos.”

Esa frase inspiró en los chilenos la posibilidad de “jugar” dándole  -con increíble  audacia-  la forzada interpretación de “declaración de  límites”, que luego  -con la ayuda de algunos peruanos- han utilizado por tantos años para negarse a llevar a cabo la demarcación marítima.

El plan se fue armando lentamente pero con pasos seguros, cada vez con mayor participación de nuestros confiados representantes. Así por ejemplo,  el 18 de Agosto de 1952 los representantes peruanos firmaron con los ecuatorianos y chilenos la Declaración de Santiago anunciando al  mundo la soberanía y jurisdicción en las 200 millas del mar contiguo.  Esta ocasión la aprovecharon para señalar que cuando hay  islas cercanas a la frontera, la delimitación se hará con el paralelo del punto en que la frontera común llega al  mar… (caso  Ecuador).

Luego, en 1954 durante el acuerdo convocado para regular la pesca de la ballena en el Pacífico Sur,  propusieron que también se discuta unas reglas  que permitan regular las actividades de pesca artesanal.

En efecto, el 4 de Diciembre de 1954, en la ciudad de Lima, durante una “Conferencia sobre explotación y conservación de especies marinas” -que nada tenía que ver con asuntos de tratados de límites- y debido a que  “se producen con frecuencia, de modo inocente y accidental, violaciones de la frontera marítima entre los Estados vecinos”, se crea una “zona especial” de “10 millas de ancho a cada lado del paralelo…(Ahí  debió terminar pero le agregaron) que constituye el  límite marítimo entre los dos países.”

Esa frase final,  nada  tenía  que  hacer  ni  servía  para  nada  relacionado con el problema de la seguridad de los pescadores, pero la Cancillería del Perú no dijo nada para corregir. ¡Pudieron sancionar  y  denunciar a los firmantes y  exigir un Tratado de Delimitación Marítima!

Es forzoso, estimado lector, que cite otro caso grave: “olvidando”  el Tratado de 1929, unos delgados peruanos aceptaron el traslado del paralelo del Punto Concordia en la orilla del mar hasta el Hito N°1, ubicado 260 metros tierra  adentro, acta que fue aprobada “en todos  sus  términos” y aceptada a nombre del Perú por el embajador Pérez de Cuellar, quien era el Secretario General de Relaciones Exteriores en 1968. No informó al país y archivó los documentos.  Este  ciudadano está  ahora en el equipo peruano en La Haya y escribe artículos en Lima, presionando que el Perú firme la Convención.  

Más tarde, cuando sucedía que se producían continuas capturas de pescadores artesanales peruanos, en las inmediaciones de la creada línea de separación de zonas de pesca,  el gobierno peruano invitó a resolver ese problema construyendo cada país un faro visible a gran distancia, para formar una enfilación de  orientación “en el punto en que la frontera común llega al mar, cerca del Hito N°1”.

Chile respondió el 8 de Marzo de 1968 –después de 3 años de insistencia- aceptando la propuesta de construir tales señales “en el punto en que la frontera común llega al mar, cerca del Hito Nº 1,” lo que se conoce como “la enfilación” de luces en torres visibles a gran  distancia. 

En el mes de Marzo,  los negociadores de ambos gobiernos hablaban de “señales en el  Punto Concordia en la orilla del mar, cerca del Hito Nº 1”, pero el 26 de Abril de 1968,  ambas  delegaciones –después de varias reuniones- firmaron  un documento sobre “la misión que les ha sido encomendada por sus respectivos gobiernos” para la instalación de marcas de enfilación visibles desde el mar, que materialicen el paralelo de la frontera marítima que se inicia en el Hito Nº 1 .”  ¡Traición…!

Los peruanos “olvidaron” el Tratado de 1929 y aceptaron (¿?)  el traslado del inicio de la frontera desde la orilla del mar  hasta  el Hito N° 1,  tierra adentro. Esa “gracia” está firmada por un embajador peruano y aceptada “en todos sus términos” a nombre del Perú  -el  07 de Agosto de 1968- por el embajador Pérez de Cuellar, cuando era Secretario General de Relaciones Exteriores.

Ese hecho constituye el mejor argumento de los chilenos en La Haya, y el embajador que lo proporcionó está en el equipo peruano allá…

Sucede que nuestros vecinos sabían de siempre que no tenían ni un solo argumento y construyeron la farsa de “los tratados de límites”, sabiendo que por la negligencia tradicional de nuestras autoridades, tendrían –como realmente sucedió- muchos años para explotar y sacar provecho de nuestro rico mar. ¡Ahora alegan “ocupación histórica”!

Tan cierto es que sabían que no tienen argumentos válidos ante ningún tribunal  internacional, que cuando en 1985 el Canciller Allan Wagner abordó al entonces Canciller chileno Jaime del Valle, dijo que estudiarían el caso; y cuando el embajador en Santiago conversó oficialmente con el mismo Canciller del Valle, sobre la conveniencia de suscribir un Tratado de Límites Marítimo, vieron que la cosa iba en serio, callaron y comenzaron a maquinar. Entraron en trance cuando el 23 de Mayo de 1986 recibieron  la Nota 50-4-M/17,  con la postura oficial del Perú.

Los chilenos entraron en un “muy poco diplomático sueño” sin que nuestra  cancillería intentase despertarlos, y 11 años después, luego de serios y detenidos estudios decidieron adherir… y el 23 de Junio de 1997, se presentaron en la ONU, por supuesto que sin ninguna nota de cortesía para informar a los otros dos firmantes de los acuerdos de 1952 y 1954, y procedieron a oficializar su adhesión a  la Convención del  Mar, y  registrar su reserva en la que manifiestan que nunca aceptarán tratar problemas de delimitación marítima,  bajo los términos de la Convención del  Mar.

Es indudable que ellos ratificaron la Convención como la única manera de asegurarse la “no delimitación” jurídica con el Perú. Pero para que sus conclusiones funcionen,  el Perú también debería adherir, momento en el que ellos pedirían que se nos aplique los artículos 15,  74.4  y  83.4.

Sin embargo, ante la fuerte posibilidad de que el Perú no adhiera, también decidieron armarse para imponer su capricho. Esa es la explicación del porqué su carrera armamentista comenzó en1986.

Para asegurarse que el Perú adhiera, en el año 2001 deciden “despertar”  a  sus amigos de la Comisión Consultiva de RR.EE., quienes sin empacho trabajan abiertamente hasta estos días a favor de Chile impulsando la adhesión con empeño digno de mejor causa… Verdad que en lo personal les conviene   también, porque trabajan por uno de esos bien rentados puestos internacionales para  “técnicos en Convemar”.

Los chilenos decidieron mover a sus amigos peruanos cuando son informados de que el 9 de Enero de 2001 la cancillería peruana había comunicado a las NN.UU. que no existía un Tratado de Límites Marítimo entre el Perú y Chile,  razón por la que el Perú no reconocía el paralelo como línea de frontera…

Siguiendo con el sano empeño de arreglar la delimitación, el Canciller del Perú Manuel Rodríguez Cuadros, inició el actual proceso, el 19 de Julio de 2004, con una nota diplomática a la Canciller chilena Soledad Alvear, dándole un plazo de 60 días para iniciar las conversaciones. 

Ante las continuas negativas de Chile para tratar el tema en forma seria y definitiva, alegando que los acuerdos de 1952 y 1954 son tratados de límites, el 16 de Enero de 2008 el gobierno del Perú presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el   “Caso concerniente a la delimitación marítima entre la República del Perú y la República de Chile”, y el 19 de Marzo de 2009, se  presentó la Memoria con 3 notas:

1. La frontera terrestre se inicia en el punto Concordia y no en el Hito Nº 1.

2. La frontera marítima es una bisectriz, y no un paralelo geográfico.

3. El triángulo exterior es parte del mar peruano y no alta mar.

El argumento de la línea bisectriz, es no solamente equitativo, sino que así está considerado en el Derecho Internacional y así lo está aplicando el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Sin embargo, en estos días somos testigos de la forma  poco patriótica en que los “amigos de Chile”  -incluidos el agente y los abogados del Perú en La Haya-  están trabajando en Lima para que el Perú adhiera antes de la fase oral, sabiendo que esa es la solución para Chile.

*    Contralmirante MGP. 

Acaparamiento de tierras y seguridad alimentaria

30 mayo 2012

LA FAO Y EL ACAPARAMIENTO DE TIERRAS

… siguen legitimando el acaparamiento de tierras y pueden entenderse de manera desigual dependiendo de los actores.

Vicent Boix*

Si hay un negocio que tiene el futuro garantizado, no es otro que el de la alimentación. Se puede prescindir de todos los objetos que nos rodean y que supuestamente nos hacen la vida mejor, sin embargo, llenar el estómago siempre será una obligación. Así lo han entendido esas pocas multinacionales que controlan el comercio de alimentos y los inversionistas que han volcado su dinero en los mercados agrícolas.

Pero en la búsqueda frenética de oportunidades dentro del agro negocio, se ha extendido el “acaparamiento de tierras”, en el que inversores, empresarios, estados, etc. están adquiriendo millones de hectáreas en diferentes países, sobre todo en los africanos, desde los subsaharianos hasta los mediterráneos. Algunos buscan especular con las tierras, otros sembrar agro combustibles para los países ricos, y otros aprovechar el agua y la tierra ajena para cultivar alimentos y luego exportarlos a sus naciones.

Sea como sea, algunos cálculos ya establecen que en África se han tramitado proyectos por una extensión total de 67 millones de hectáreas (la superficie conjunta de Italia y Alemania). (1) Los atropellos se han sucedido sin parar y aquellos maravillosos beneficios que gozarían los pueblos que se amoldarían a la nueva inversión agrícola, se han quedado en papel mojado. De esta forma, las personas desalojadas de sus tierras se cuentan por decenas de miles. Además se han reportado expulsiones violentas, encarcelamientos, procesos judiciales contra campesinos, precariedad laboral en los nuevos proyectos agrícolas, acaparamiento de otros recursos naturales como el agua, deforestación de bosques, alteración de cauces en ríos, etc.

Los muchos discursos de la FAO

La FAO, (2) como buena hija de Naciones Unidas, acoge todo tipo de ideas por muy contradictorias que puedan ser entre ellas. Por ejemplo, ante la reciente crisis alimentaria en Sudán del Sur, el responsable de este organismo en el país africano manifestaba que “Hay que lograr que las familias tengan en primer lugar acceso rápido a alimentos inocuos y nutritivos, así como a otras necesidades básicas (…) Podemos hacerlo ayudando a la gente a retomar las actividades agrícolas, ganaderas y de otro tipo en las que basan sus medios de subsistencia”. (3)

La realidad es que si se quiere ayudar a la gente a retomar sus actividades agrícolas, habrá que garantizar las tierras, las aguas y los recursos económicos. Por eso este escenario propuesto por el responsable de la FAO en Sudán del Sur, choca de frente con el masivo acaparamiento de tierras en el continente, que está ayudando a la gente a abandonar las actividades agrícolas, ganaderas y de otro tipo en las que basan sus medios de subsistencia.

Sin embargo y a pesar de la gravedad de los hechos, la FAO también apoya sin titubeos el acaparamiento de tierras. Junto al Banco Mundial o el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, trabaja en los “Principios para una inversión agrícola responsable”. Como se desprende del propio título, para estos organismos el acaparamiento de tierras es una inversión que para las naciones empobrecidas deparará, supuestamente, ciertos beneficios como puestos de trabajo, transferencia tecnológica, infraestructuras rurales, seguridad alimentaria, etc. En general, el brazo filantrópico y propagandístico de la nueva inversión agrícola, no ofrece nada que no se haya escuchado mil veces para justificar la inversión extranjera en general, y nada que no se escuchará por ejemplo hace un siglo, cuando ciertas transnacionales fruteras transformaron estados independientes centroamericanos en “repúblicas bananeras”. A día de hoy y como se decía antes, los atropellos y las expulsiones se imponen a las benevolencias.

Y hablando de benevolencias, dejen que les cuente un caso. En 2009, la empresa suiza Addax Bioenergy arrendó 20.000 hectáreas en Sierra Leona para cultivar caña de azúcar y generar bioetanol. (4) Se ha denunciado que las comunidades no fueron consultadas para ver si accedían a arrendar sus tierras y el acuerdo fue secreto entre la compañía y el consejo de la aldea. Las cosechas de algunos campesinos fueron destruidas y la indemnización recibida fue tres veces inferior al precio real. Los agricultores han revelado que ahora tienen que recorrer varios kilómetros hasta llegar a las nuevas tierras que les asignaron y se ha constatado que la empresa no está cumpliendo sus compromisos sociales (empleo, mejora agricultura local, etc.). Estos datos fueron recabados por miembros del Consejo de Iglesias de Sierra Leona y por un activista de derechos humanos, que además estuvieron acompañados en el terreno por una ONG local. El Observatorio del Derecho a la Alimentación y la Nutrición tomó estas reseñas y las incluyó en un informe sobre acaparamiento de tierras que publicó en 2010. (5)

Se explica esto porque en marzo, la FAO hizo públicas una serie de noticias sobre el “Proyecto sobre la bioenergía y criterios e indicadores para la seguridad alimentaria” (BEFSCI, por sus siglas en inglés). Este proyecto es financiado por el Ministerio Federal Alemán de Alimentación, Agricultura y Protección del Consumidor, y según la información contenida en la web de la FAO, pretende desarrollar “… una serie de criterios, indicadores, buenas prácticas y opciones políticas sobre el desarrollo de la bioenergía moderna que promueve el desarrollo rural y la seguridad alimentaria…”. (6)

Huelga decir que este proyecto es un espaldarazo claro al desarrollo de los agro combustibles y al acaparamiento de tierras. Demagógicamente relaciona el cultivo energético con la seguridad alimentaria, obviando la tragedia de un continente, África, que debe importar decenas de millones de toneladas de alimentos básicos. Sin ir más lejos Sierra Leona, el país donde desarrolla sus actividades Addax Bioenergy, ha llegado a destinar el 24% de su PIB para importar comida. (7)

La cuestión es que en uno de los materiales de BEFSCI, titulado “Buenas prácticas socio-económicas en la producción moderna de bioenergía”, se menciona el caso de Addax Bioenergy como un ejemplo de nitidez, participación ciudadana, solidaridad, etc. Las benevolencias de la compañía suiza que se mencionan en este manual fueron aportadas por productores locales, aunque sin ser contrastadas por la FAO. No hay duda de que algunos lugareños se han podido beneficiar de los proyectos de Addax Bioenergy, pero no se entiende que una organización de Naciones Unidas se olvide de la otra cara de la moneda, de los otros testimonios y de las injusticias. No se entiende que un proyecto de la FAO utilice este controvertido ejemplo como un modelo a seguir, sin comprobar los hechos. Incluso llegó a utilizar en sus informes una fotografía que aparece en la web de Addax Bioenergy, en la que se ve a acaparados y acaparadores dándose la mano amigablemente. (8) Este hecho no tendría la menor importancia si se hubiera indicado el origen de la instantánea. Pero no hacerlo y además reconocer que no se contrastó la información, permite pensar que los datos fueron recopilados de una sola fuente, sin valorar las graves irregularidades que algunas organizaciones han desvelado.

Las directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tierra

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO (CSA) fue reformado en 2009 para proporcionarle más versatilidad, peso específico y capacidad de decisión para la creación de políticas relacionadas con la seguridad alimentaria. El logro más importante de esta reforma fue el espacio de participación que se proporcionó a las partes interesadas, especialmente a las que se ven más afectadas por la inseguridad alimentaria.

Desde hace tres años, se vienen discutiendo y consensuando en el seno del nuevo CSA, las directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tierra. Estas directrices pretenden salvaguardar el acceso a la tierra y a otros recursos naturales para los sectores de la sociedad más vulnerables, y ayudarán a que los estados que se ven afectados por el acaparamiento de tierras puedan legislar para garantizar estos derechos.

El pasado 11 de mayo y tras muchas reuniones, las directrices fueron aprobadas por los estados, el sector privado y los colectivos sociales que habían participado en su elaboración dentro del CSA. Las primeras reacciones de las organizaciones sociales involucradas -que representaban en algunos casos a millones de campesinos y agricultores- han sido positivas porque por una parte se han aprobado unas pautas que pueden ayudar a frenar la impunidad reinante hasta el momento, y por otra, consolida el CSA reformado como un espacio de participación y toma de decisiones.

No obstante, algunos colectivos sociales también han manifestado que las directrices se quedan cortas en muchos aspectos, siguen legitimando el acaparamiento de tierras y pueden entenderse de manera desigual dependiendo de los actores. Todo, porque la acción de ciertos estados y sobre todo del sector privado, obligó a consensuar ciertas posiciones ambiguas y muy generales, y por eso al final, tuvieron el mismo peso los intereses de aquellos que se juegan el poder comer y trabajar, que los intereses de aquellos que si no invierten en agro combustibles en África lo harán en factorías chinas de alpargatas y bolígrafos. Muy democrático sí, pero muy asimétrico también.

1-INTERMON OXFAM: “Intermón Oxfam advierte de que la actual compra masiva de tierra está sumiendo a miles de personas en la pobreza”, 22 de septiembre de 2011.

2-Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

3-FAO: “Elevada inseguridad alimentaria en Sudán del Sur”, Juba/Roma, 8 de febrero de 2012.

4-http://www.addax-oryx.com/uk/index.html

5-“Hambre y acaparamiento de tierra en Sierra Leona”, en el informe “El acaparamiento de tierras y la nutrición, desafíos para la gobernanza mundial”, Observatorio del Derecho a la Alimentación y la Nutrición, 2010.

6-http://www.fao.org/bioenergy/foodsecurity/befsci/es/

7-MARTÍN, M.A.: La agricultura africana, Los libros de la Catarata y Casa África, Madrid, España, 2012, pag. 83.

8-BEALL, E. y ROSSI, A.: “Buenas prácticas socioeconómicas en la producción moderna de bioenergía”, FAO, Roma, Italia, año 2011, pag. 3. http://www.fao.org/docrep/015/i2507s/i2507s00.pdf

* Investigador asociado de la Cátedra “Tierra Ciudadana – Fondation Charles Léopold Mayer”, de la Universitat Politècnica de València. Autor del libro El parque de las hamacas. Artículo publicado en «other news» el 25/05/2012. Consulta el 29/05/2012. http://www.other-news.info/noticias/2012/05/la-fao-y-el-acaparamiento-de-tierras/

Diferendo marítimo: previsiones razonables

16 enero 2012

LA CONTROVERSIA DE LA HAYA VISTA POR ESTRATEGAS CHILENOS

Oswaldo de Rivero*

Para destacados estrategas Chilenos, la demanda peruana ante La Haya no es sino un “eufemismo jurídico,” que oculta la pretensión del Perú, de cambiar el statu quo creado por la guerra del Pacífico.

Para ellos, la diplomacia Chilena cometió un grave error al rechazar el pedido peruano de negociaciones directas, ya que Chile ahora no estaría litigando en La Haya, sino ejerciendo su poder de disuasión dentro de esas negociaciones.

Además, consideran que la demanda del Perú para cambiar el statu quo le ha dado coraje a Bolivia para hacer lo mismo. El Perú ha sido así “temerario”, al no medir que su actitud puede hacer colapsar la paz y la amistad, establecida por el Tratado de 1929.

Para los estrategas Chilenos el fallo de La Haya no arreglará nada porque implicará, en menor o mayor grado, una cesión inaceptable de la soberanía marítima que ejercía Chile desde la guerra del Pacífico.

Para ellos, el Perú se equivoca, creyendo que la controversia es jurídica cuando en verdad es geopolítica. Y por esta razón Chile debe buscar un “sinceramiento” con el Perú para sacarlo de su “eufemismo jurídico” y hacerle comprender la peligrosa situación geopolítica que ha creado con su pretensión de cambiar el statu quo.

En este sentido, los estrategas Chilenos no son partidarios de un proceso jurídico en La Haya a “finish,” sino llegar antes a un “sinceramiento” con el Perú, a través de un “diálogo franco”, es decir, una negociación directa.

¿Y cómo buscará Chile parar un proceso jurídico a “finish” y llevarnos a una negociación directa?

Es muy posible, que debido a su poder militar, el “sinceramiento” Chileno sería disuadirnos, diciéndonos: negociemos para lograr una integración y beneficios mutuos, sin cesión marítima, o vamos a un conflicto.

Y si esto no funciona, solo le bastaría, antes del fallo, provocar un incidente armado (sin llegar a una guerra) para convertir la controversia jurídica en un “uso de la fuerza,” echándole la culpa de ella al Perú. Todo lo cual arruinaría el proceso.

Y como gran parte de los peruanos no quieren darse cuenta de lo que puede avecinarse, les recomiendo consultar las opiniones de José Rodríguez Elizondo, de Fernando Thauby, del exembajador Chileno en el Perú Juan Pablo Lira, y sobre todo, las del ministro de Defensa, Andrés Allamand, las de los jefes militares Chileno y el libro de la Defensa 2010 de Chile que dice que la demanda del Perú no tiene ni méritos ni fundamentos.

En Chile hoy la disuasión es más atractiva que la litigación y es por esto que el canciller Moreno de Chile, un “Chicago boy”, que promueve las inversiones y los negocios Chilenos en el Perú, ya no puede con el popular y mercurial ministro Defensa Chileno Allamand, jugador de rugby y admirador de Churchill que sigue diciendo que Chile se arma para darle firmeza a su diplomacia y que el año 2012 será complejo para la relación de Chilena-peruana.

¿Tenemos un plan B frente a todo esto? o todavía seguimos creyendo candorosamente que los intereses económicos de algunos hombres de negocios Chilenos van a prevalecer sobre los intereses nacionales históricos de Chile, y que consecuentemente, no debemos modernizar nuestras Fuerzas Armadas sino más bien disuadir a Chile con “alianzas,” ¿con que países me pueden decir?

* Embajador SDP. Artículo publicado en «LaPrimera» el 12/01/2012. Consulta el 15/01/2012 en:

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas-y-colaboradores/la-controversia-de-la-haya-vista-por-estrategas-chilenos_102957.html

Geopolítica USA: rol de Sudamérica

27 diciembre 2011

VIRAJE ESTRATÉGICO DE ESTADOS UNIDOS

LA SEGUNDA GUERRA FRÍA Y AMÉRICA DEL SUR

Raúl Zibechi*

La “guerra contra el terror” inaugurada por George W Bush tras los atentados del 11 S, está siendo desplazada por la “contención” de China, la nueva estrategia delineada por el Pentágono para cercar y, eventualmente, ahogar a la potencia asiática, con el objetivo de mantener la supremacía global. El último viraje del imperio involucra de lleno a Sudamérica. Noviembre fue el mes en que se plasmó el cambio de rumbo. “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, dijo Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano. En la edición de noviembre de Foreing Policy, la secretaria de Estado Hillary Clinton hizo algunas precisiones. “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En los próximos diez años, debemos ser inteligentes acerca de dónde invertimos nuestro tiempo y energía, de forma que logremos la mejor posición posible para mantener nuestros liderazgo”.
En la próxima década, según Clinton, Estados Unidos realizará la mayor inversión “diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”. Como en toda estrategia estadounidense, lo militar y lo económico forman una sola política. En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), hasta alcanzar los 2.500 militares. Hasta ahora el Pentágono cuenta con bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam, pero al establecerse en Australia forma una tenaza sobre la salida de China al océano Pacífico. Esta política forma parte del objetivo no declarado de formar una “OTAN del Pacífico” para presionar y cercar a China.
El segundo paso no es militar sino económico. Consiste en un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-pacífico, TPP(1). Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China es dejada fuera y se consigue romper la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, donde ese país tiene un papel hegemónico.
Según Michael T. Klare, el nuevo centro de gravedad de la política estadounidense supone el abandono de Oriente Medio, que durante medio siglo fue su prioridad, para focalizarse en la que considera su principal adversaria. La lectura del Pentágono sostiene que el talón de Aquiles de la economía china son las importaciones de petróleo que llega al país necesariamente por el Mar del Sur de China, donde Obama prevé su mayor despliegue militar(2).
La respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas. A diferencia de las potencias occidentales, que ascendieron a caballo de las guerras de conquista (desde España y Portugal hasta Inglaterra y Estados Unidos), el ascenso chino se basa en el comercio y la diplomacia. Esa diferencia es a la vez su potencial mayor, en la medida que no es una potencia agresiva, pero a la vez su debilidad, ya que puede ser desplazada por la fuerza como sucedió en Libia.
Debilidad estructural
La crisis de los Estados Unidos es más grave que la que atraviesa la Unión Europea. “Ahora insolvente se tornará ingobernable, arrastrando a los estadounidenses y a quienes depende de él a conmociones económicas, financieras y monetarias, geopolíticas y sociales violentas y destructivas”, asegura el Boletín Europeo de Anticipación Política (Geab No. 60, 16 de diciembre).
En los próximos cuatro años el país que diseñó el mapa global desde 1945, vivirá siempre según este pronóstico, “parálisis institucional y la desarticulación del bipartidismo tradicional”, una espiral de recesión-depresión-inflación y “la descomposición del tejido socio-político”. Es cierto que semejante pronóstico suena apocalíptico, pero ¿quién hubiera pensado que la agencia S&P llegaría a degradar la calificación del país?
A escala internacional Estados Unidos cada vez tiene menos aliados. Immanuel Wallerstein recuerda que sólo en noviembre y la primera mitad de diciembre la Casa Blanca “ha tenido confrontaciones con China, Pakistán, Arabia Saudita, Israel, Alemania y América Latina” (La Jornada, 18 de diciembre). Los fracasos se extienden: Obama envió al secretario del tesoro, Timothy Gethner a Europa para sugerir alternativas a la crisis y fue olímpicamente ignorado; fue humillado por Pakistán y luego por Irán, ya que al parecer el drone que “aterrizó” en ese país no sufrió un accidente sino que fue bajado por un ciberataque.
Pero la situación más grave es la interna. Un estadounidense de cada seis recibe bonos de alimentación así como uno de cada cuatro niños; el 57 por ciento de los niños vive en hogares pobres; el 48,5 por ciento vive en grupos familiares asistidos por el Estado, frente a un 30 por ciento en 1983 (The Economic Collpase, 16 de diciembre). Llama la atención el agravamiento de la situación social en pocos años: desde 2007 el ingreso familiar cayó un siete por ciento; en zonas de California el precio de la vivienda cayó un 63 por ciento, el precio promedio de una casa en Detroit es de 6.000 dólares y el 18 por ciento de las viviendas de Florida están vacías. Un niño de cada cinco experimenta episodios de vida en la calle.
Todos los días aparecen datos nuevos que revelan el deterioro social y moral del país. La revista Pediatrics, de la Academia de Pediatras, reveló que a los 23 años uno de cada tres estadounidenses ha sido arrestado en algún momento. En 1965 sólo lo habían sido el 22 por ciento a esa edad (USA Today, 19 de diciembre). Según los autores del estudio, esos datos no significan que haya una mayor criminalidad juvenil, sino que “obedece a leyes más estrictas” ante situaciones de escándalo público o consumo de sustancias prohibidas. Concluyen que los arrestos de jóvenes tienen consecuencias nefastas para su desarrollo y alientan “comportamiento violento y conductas antisociales”. Si el estudio discriminara los arrestos que sufren negros e hispanos, los resultados hubieran sido escandalosos.
Un cerco a la integración
En una situación interna e internacional tan grave, el viraje estratégico puede, como señala Klare, llevar al mundo a una situación “extremadamente peligrosa”. En su opinión, compartida por otros analistas, estamos ingresando en una nueva guerra fría que no excluye “el dominio y la provocación militar” con fuerte énfasis en el control de los hidrocarburos del planeta. Si el objetivo de Estados Unidos frente a China consiste en “poner de rodillas a su economía, mediante el bloqueo de sus vías de suministro de energía”, esa política -que no es nueva- es de hecho un anuncio para el resto del mundo. Recordemos dos hechos: Sudamérica aporta el 25 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y los mayores descubrimientos de crudo en la última década están en aguas territoriales brasileñas.
Las exportaciones de Venezuela al país asiático están en el punto de mira. Las inversiones chinas en ese país acumulan 40 mil millones de dólares desde 2007. PDVSA exporta 430 mil barriles diarios de petróleo a China pero las estatales chinas CNPC y Sinopec planean multiplicar por diez su bombeo de crudo en el país hasta llegar a 1,1 millones de barriles diarios en 2014, para lo cual han recibido cinco áreas en la Faja Petrolífera del Orinoco, que requieren unos 20.000 millones de dólares en inversiones cada una (Reuters, 20 de diciembre).
El viraje de Obama cuando insiste en que “Estados Unidos es un país del Pacífico”, cuando siempre había sido un país Atlántico, no sólo implica tejer alianzas en Asia sino también en América Latina. El TPP incluye a Chile y Perú y espera involucrar a México. En paralelo, el 5 de diciembre en Mérida los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Perú y Colombia) acordaron lanzar el bloque comercial en junio de 2012, crear un mercado integrado con sus bolsas de valores y eliminar las tarifas aduaneras luego de 2020.
Para Andrés Oppenheimer, “veremos una división de facto de América Latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico” (La Nación, 13 de diciembre). El análisis conservador desestima la recién estrenada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En efecto, el columnista de La Nación (que además escribe en The Miami Herald y es analista político de CNN en Español) sostiene que en la cumbre presidencial de Caracas hubo apenas “discursos poéticos sobre la unidad regional”, sin ninguna consecuencia económica.
Una de las tendencias más importantes que se ha disparado luego de la crisis de 2008, es hacia la conformación de bloques regionales y comerciales, que redunda en un retorno del proteccionismo. La reciente decisión del Mercosur de elevar el arancel externo del 14 al 35 por ciento, forma parte de esa tendencia que busca proteger a la región ante la exportación de los países centrales de los productos que no pueden consumir internamente.
Con la crisis se redujo la demanda de Europa y Estados Unidos, lo que está provocando que países emergentes como China e India acumulen stocks de mercancías que pretenden colocar a precios muy bajos, lo que está afectando las industrias de la región, en particular a Brasil y Argentina. Ciertamente, los países que no tienen un importante sector industrial, como Paraguay y Uruguay, no se benefician con ese tipo de medidas pero, sin embargo, pueden obtener mayores cuotas de exportación hacia los grandes de la región.
Brasil toma nota
En Brasil ha ganado espacio la convicción de que debe enfrentar nuevas amenazas y que ellas provienen de los países centrales, en particular de los Estados Unidos. Lo interesante es que esa convicción atraviesa a toda la sociedad, arriba y abajo.
Cinco días después del discurso de Obama ante el parlamento australiano, militares brasileños filtraron a la prensa un informe interno del Ministerio de Defensa sobre la situación del equipamiento de las diversas armas. La prensa conservadora tituló que buena parte del material bélico se había convertido en “chatarra” y aseguraba que de las cien embarcaciones de combate de la Marina apenas 53 están navegando y que sólo dos de sus 24 aviones A-4 están operativos (O Estado de Sao Paulo, 22 de noviembre).
La difusión del “informe secreto” se produjo en un momento en que diversos sectores, incluyendo al ministro de Defensa, Celso Amorim, presionan para acelerar el proceso de modernización y equipamiento de las fuerzas armadas, y muy en particular de la Marina encargada de defender la Amazonia verde y la azul, en referencia a las dos principales riquezas del país: biodiversidad y petróleo. Otro de los puntos neurálgicos es la compra de 36 cazas a Francia que lleva más de dos años paralizada. Sin embargo, la prensa no destaca los importantes avances que se están realizando en la fabricación de submarinos con importante transferencia de tecnología.
El general de brigada (retirado) Luiz Eduardo Rocha Paiva, miembro del Centro de Estudios Estratégicos del Ejército con amplia trayectoria militar y formación estratégica, analizó el reciente viraje estadounidense advirtiendo que la “pérdida de espacios” de la superpotencia y sus aliados repercute directamente sobre la región sudamericana y Brasil. Vale la pena reproducirlo extensamente porque refleja la mirada de buena parte de los gobernantes, militares o no, del país. “Los conflictos llegaron a nuestro entorno. El fracaso o éxito limitado de Estados Unidos y sus aliados en áreas distantes resultarán en presiones para imponer condiciones que aseguren el acceso privilegiado a las riquezas de América del Sur y del Atlántico Sur” (O Estado de Sao Paulo, 20 de diciembre).
Rocha Paiva destaca la creciente influencia de China en la región, la presencia de Rusia e Irán en países como Venezuela y concluye: “Los Estados Unidos reaccionarán a la penetración de rivales en su área de influencia y eso afectará el liderazgo de Brasil en el proceso de integración regional y en la defensa de su patrimonio y su soberanía”. Por eso apuesta a reforzar el poder militar defensivo ante la nueva realidad.
Tan interesante como su mirada global es la que hace de la región. “No son los vecinos la razón para reforzar el poder militar del país, sino su ascenso como potencia económica global, la participación destacada en el comercio mundial y la codicia por nuestros recursos y posición geoestratégica. Todo eso sacó a Brasil de su posición periférica y lo colocó en las rutas de cooperación y conflicto”. Concluye advirtiendo que a Brasil le puede suceder en el siglo XXI, lo mismo que a China en el XIX: “Las potencias rivales se pueden unir para presionar y amenazar al país” (3).
Esa percepción sobre las amenazas que enfrenta es compartida por una porción mayoritaria de los brasileños. Un reciente estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA por sus siglas en portugués), entre casi cuatro mil personas, muestra que el 67 por ciento piensa que existe una amenaza militar extranjera por los recursos naturales de la Amazonia. Un 63 por ciento cree que los yacimientos hidrocarburíferos en el mar pueden sufrir ataques militares externos(4).
Más interesantes aún son las respuestas cuando la pregunta gira en torno a qué país puede constituir una amenaza militar en los próximos veinte años para Brasil. El 37 por ciento piensa en Estados Unidos. Muy lejos, Argentina con el 15 por ciento. Debe destacarse que esa era la hipótesis de guerra más probable desde la independencia hasta la creación del Mercosur, incluyendo a la dictadura militar (1964-1985) cuyo despliegue principal era en dirección sur. Esta percepción revela que los cambios en la estrategia militar de Brasil, que se plasmaron en la última década y sobre todo en la “Estrategia Nacional de Defensa”, publicada en 2008, cuenta con un amplio respaldo social.
El posicionamiento estratégico de un país madura en tiempos largos y la aplicación de la nueva estrategia se hace realidad en décadas. El Brasil de arriba y el de abajo coinciden en que el país es vulnerable ante probables amenazas externas. Tal vez esa percepción haya comenzado a cambiar el 8 de diciembre, cuando dos soldadores del equipo franco-brasileño que trabajan en los astilleros de la DCNS (Direction des Constructions Navales) en Cherburgo, de un total de 115 aprendices que están trabajando para transferir tecnología, comenzaron a soldar la última unión de las secciones del primero de los cuatro submarinos Scorpene destinados a Brasil (DefesaNet, 8 de diciembre). En adelante, se fabricarán en el astillero de la Marina en Rio de Janeiro.
Notas
1) El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económico fue firmado en 2005 por cuatro países: Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. Los demás, incluyendo Estados Unidos, se fueron incorporando progresivamente.
2) “Jugando con fuego. Obama amenaza a China”, Sin Permiso, 11 de diciembre.
3) Se refiere a las dos guerras del opio cuando Inglaterra y Francia se unieron contra China.
4) “O sistema de indicadores de percepçao social. Defensa Nacional”, IPEA, 15 de diciembre de 2011.

* Periodista uruguayo. Docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales. Artículo publicado en «AmericaLatinaenmovimiento» el 23/12/2011. Consultado el 27/12/11 en:
http://alainet.org/active/51751

Política internacional: razón y fuerza

15 octubre 2011

¿EJECUTARÁ CHILE UN FALLO QUE LE SEA ADVERSO?

Oswaldo de Rivero*

Hoy existen razones para dudar que Chile ejecute un fallo que le sea desfavorable. Si Piñera lo hace su galopante impopularidad se convertirá en ilegitimidad, ya que según una reciente encuesta, el 73% de los chilenos no están dispuestos a ceder ningún espacio marítimo al Perú en el caso de que el fallo de La Haya les fuera adverso.

La cada vez más fuerte oposición no permitirá fácilmente que el gasto de miles de millones de dólares que Chile ha hecho, para mantener su supremacía en el Pacífico, no sirva al final para nada. Sobre todo, será muy difícil que las Fuerzas Armadas Chilenas cedan un espacio marítimo que hoy dominan con el más moderno equipo militar que existe en Latinoamérica.

Ya ha habido espionaje, un helicóptero “extraviado” y ahora la adquisición de modernos, casi invisibles, aviones no tripulados (UAV). Basta tan solo provocar un incidente armado, antes del fallo de La Haya, para crear una nueva situación y justificar así que no se puede ejecutar.

La fuerza armada chilena tiene la capacidad para producir este incidente con sus submarinos Scorpene (silenciosos y con capacidad de 30 días de inmersión), con sus 46 modernos F16 (abastecidos en el aire) a lo que se añade ahora sus peligrosos UAV. Estos sistemas de armas pueden sumergirse y sobrevolar disuasivamente las aguas disputadas y también provocar un incidente llegando a cualquier punto de nuestras 200 millas, muy cerca de las 12 millas de nuestras costas, que es hasta donde llega, para Chile y la Convención del Mar, el mar territorial del Perú.

Ojalá que esto nunca suceda pero los incidentes armados no estallan porque unos países son malos y otros son buenos sino porque unos son débiles y otros son fuertes. Es decir, cuando no existe disuasión mutua entre ellos como pasa hoy en la relación estratégica peruana- chilena.

Y es por esto que el Perú no debería caer en ninguna provocación armada. Sin embargo, esta prudencia no basta porque hay provocaciones inducidas ante las cuales es muy difícil no responder. Entonces, lo correcto es optar por una efectiva disuasión y no seguir, como hasta ahora, disuadidos por Chile.

Precisamente, es esta asimetría de poder la que crea la posibilidad de un incidente armado, ante el cual, es posible que toda América en nombre de la paz pida un arreglo directo entre el Perú y Chile, arreglo donde prevalecerían, sin duda, los intereses del que disuade.

Por estas razones el Perú no puede permitir, en medio de la controversia que existe en La Haya, que esta asimetría continué porque nuestra fragilidad militar es una invitación al incidente armado.

La paz no se garantiza ni con discursos y ni creyendo en promesas sino con disuasión, que no significa necesariamente paridad militar, sino un ingenioso sistema defensivo que haga pensar dos veces a un potencial adversario hacer uso de su actual fuerza militar.

Nuestro país tiene hoy como Jefe de Estado a un ex oficial de nuestras Fuerzas Armadas; y es por esto, que no dudamos que cumplirá con su deber histórico de dotar al Perú, lo más rápidamente posible, de un efectivo poder disuasivo.

* Embajador SDP. Artículo publicado en «LaPr1mera» el 11/10/2011. Consulta el 15/10/2011 en: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas-y-colaboradores/ejecutara-chile-un-fallo-que-le-sea-adverso_96711.html

Geopolítica en América: alianzas geoestratégicas

20 julio 2011

EL NUEVO ORDEN GEOPOLÍTICO SUDAMERICANO

Oswaldo de Rivero*

Hoy, ya no está más vigente el viejo orden geopolítico sudamericano, donde la Argentina pretendía rivalizar con Brasil que se comportaba como un gran coloso neutral; donde Chile era aliado del Ecuador y se autodefinía además como aliado del Brasil (sin serlo), solo para preocupar a Argentina. En el cual, el Perú y Ecuador eran “enemigos” y nuestro país creía candorosamente que Argentina era su “aliado” para contener cualquier nueva pretensión Chilena en el Pacífico Sur.

Este balance del poder ha desaparecido debido a que la actual dirigencia brasileña sabe que es la hora del Brasil, que su país ya no tiene rival, salvo los Estados Unidos, para ser hoy el hegemón de Sudamérica. Dentro de esta nueva situación estos dirigentes están además conscientes que para que el Brasil se convierta en una genuina potencia regional es necesario tener una presencia en el Pacífico, y que para ello, la alianza estratégica con el Perú es indispensable.

Esta coincidencia de intereses brasileños y peruanos está cambiando el viejo orden geopolítico en el Pacífico sudamericano. Ecuador es cada vez más menos aliado de Chile, que no solo ha perdido su pretensión de ser aliado del Brasil, sino que continúa enredado en su eterno problema con Bolivia, un país que es hoy muy importante para el Brasil. Además, Chile tiene ahora una disputa marítima con el Perú que es un país estratégico para la presencia del Brasil en el Pacífico. Chile está así convertido en un bastión geopolítico solitario, y armado hasta los dientes, parece una suerte de Israel sin enemigos reales.

Desde que terminó la guerra con Chile nunca ha existido un reacomodo geopolítico sudamericano tan favorable a los intereses peruanos, y es por esto que nuestra alianza estratégica con el Brasil debe seguir expandiéndose a nuevas áreas hasta lograr que el Perú y Brasil sean una nueva entidad geopolítica que atraviese Sudamérica desde Atlántico hasta el Pacífico.

Para lograr esto hay que ser realistas, no solo aceptar la imparable hegemonía del Brasil, sino compartirla. Entonces, el objetivo primordial de nuestra diplomacia debe ser la expansión de la alianza estratégica con Brasil. Esta no debe limitarse a carreteras y desarrollo energético sino ir más allá. Un nuevo paso podría ser la creación en las costas peruanas de facilidades portuarias para joint ventures peruanas-brasileñas que exporten al Asia y también a California.

Además, es indispensable extender la alianza estratégica hacia una estrecha cooperación militar. No existe en el mundo ninguna verdadera alianza estratégica sin el componente militar. Las marinas del Perú y del Brasil deberían ser socias estratégicas, hacer maniobras conjuntas en el Pacífico y contar con un apostadero común en nuestras costas para proyectar ambas poder en el Pacifico. También nuestro ejército y aviación deberían establecer una estrecha asociación estratégica con sus pares brasileros en la región amazónica.

Si el Perú se convierte en un socio de la imparable hegemonía sudamericana del Brasil y compartimos económica y militarmente el Pacífico habremos obtenido, por primera vez en nuestra historia, una decisiva “renta estratégica” que fortalecerá como nunca nuestra seguridad nacional.


* Embajador SDP. Artículo publicado en el diario «LaPrimera» el 12/07/2011. Consulta el 20/07/2011 en:

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/el-nuevo-orden-geopolitico-sudamericano_90108.html

Geoestrategia portuaria: integral y sistémica

15 enero 2011

Política de Estado para el sistema portuario nacional

Por Manuel Dammert Ego Aguirre*

Estamos en un momento crucial de esta batalla estratégica nacional portuaria. Se empieza a derrumbar el cuestionado e ilegal faenón antinacional de la privatización de Enapu Callao, previsto para finales del presente mes. Por ello planteo la urgencia de responder con mayor consenso, demandando la nulidad de lo actuado. Es necesario un nuevo proceso de inversión (en el Muelle Norte), con una política de Estado, soberanía, competencia y valor agregado para el desarrollo de los puertos públicos y de Enapu en consorcio con inversionistas privados minoritarios.

1. Puertos públicos la gran batalla geopolítica

Desde mediados del Siglo XX, hace 30 años, el Perú tiene en sus puertos una de las batallas estratégicas como Nación, la misma que está en su fase culminante a inicios del Siglo XXI. Se trata del posicionamiento geopolítico del Perú como país puerto (puerto Hub) en el Pacifico Sur. Tenemos la potencialidad -al ser biodiverso, bioceánico, andino amazónico, pluricultural, de recursos naturales y base civilizatoria-, para proyectar nuestra localización estratégica marítima.

Así podemos forjar la plataforma logística de valor agregado de SurAmérica en su relación con el Asia Pacífico. Además, tenemos como aliado estratégico a Brasil que requiere salida al Pacífico. Y en relación equilibrada de vecindad con Chile, superando las brechas impulsadas por los que pretenden reducirnos a “provincia económica subordinada”.

Esta renta estratégica de nuestra ubicación en el Pacífico sur, solo puede ser conquistada con puertos públicos modernos que afirmen la soberanía.

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), los puertos públicos no pueden ser reducidos a muelles y comercio como difunde el neoliberalismo. Resalta que los puertos estatales “son áreas multifuncionales, comerciales e industriales, donde las mercancías no solo están en tránsito, sino que también son manipuladas, manufacturadas y distribuidas”. Los puertos, por ello, son nexos de desarrollo de valor agregado para las naciones, elemento indispensable de su competitividad en el mundo global.

La modernización portuaria para el desarrollo nacional requiere ganar la gran batalla geopolítica con Enapu como administrador y titular de los mismos.

2. Neptunia y Von Appen, la nueva táctica del monopolio Chileno

El Grupo naviero portuario Chileno, en complicidad con lobbystas y autoridades del Estado, habían reformulado desde el 2006 su táctica para capturar los puertos públicos del Perú. Lanzó una ofensiva estratégica, acrecentada desde el 2007, la que tiene ahora el 2011 una batalla decisiva en el Callao.

Esta ofensiva antinacional busca sus objetivos máximos: liquidar Enapu, capturar los puertos públicos, con el Callao como objetivo organizador, e imponer un monopolio parasitario, extendiéndose a otras infraestructuras estratégicas.

Su buque insignia es ahora la empresa Neptunia, del grupo Von Appen, uno de los ramales del monopolio naviero portuario Chileno.

Del 2007 a la fecha, Neptunia, sin alta especialización, con escasos recursos, sin aportar dinero fresco, sin proyectos innovadores, solo gracias al favor político del gobierno de Alan García está haciendo uno de los más grandes faenones corruptos del lobbysmo.

Así se ha posicionado como la principal empresa privada en infraestructuras estratégicas en el país, a través de varios ropajes (Cosmos, Andino Holding, etc).

3. El ilegal modelo del monopolio parasitario subordinado: de Paita al Callao

Desde Proinversión en estos años se diseña e impone un nuevo modelo de concesión portuaria, con la accesoría de la empresa Chilena IKKONs, vinculada a Von Apenn y Urenda.

El objetivo de este modelo que va en contra de los intereses nacionales fue empezar por privatizar el puerto de Paita (que ya lo hicieron) para luego seguir con todos los puertos de Enapu, teniendo Callao como objetivo principal. Así pretenden aplicar el mismo modelo para la subasta en curso del Muelle Norte del Callao.

Los aspectos básicos de este modelo monopólico parasitario de subordinación son los siguientes:

• Hipotecan la soberanía portuaria, entregando al acreedor financiero permitido, la decisión final de la potestad sobre el puerto público, sin que el Estado pueda objetarlo.

• Anulan la competencia y establecen la integración vertical portuaria y naviera, imponiendo un monopolio parasitario que desde el control naviero impone la discriminación no tarifaria, los sobrecostos logísticos y la arbitrariedad en las tarifas.

• El Estado y los usuarios subsidian al monopolio al pagar las altas tarifas que el monopolio impuso. Para ello, hacen uso de la infraestructura de Enapu (sus puertos) que les sirve para hacer caja chica e hipotecarla

• Liquidan ilegalmente por Decreto Supremo la empresa nacional de puertos, Enapu, para que el monopolio privado parasitario subordinado actúe en su reemplazo, siendo Neptunia, de Von Appen, el buque insignia empresarial de esta sustitución.

Este monopolio parasitario subordinado y su promoción lobbysta desde el Estado, es la traba principal al desarrollo de los puertos públicos del Perú, y la amenaza contra los objetivos geopolíticos nacionales de país-puerto. Ya anularon la perspectiva interoceánica de los puertos de norte (Paita) y del Sur (Matarani e Ilo).

4. La batalla decisiva del mega puerto del Callao

En el puerto del Callao el gobierno oscila entre el monopolio y el duopolio (sin precios regulados por el Estado, por concertación de las dos empresas). Ambos parten de liquidar Enapu y la condición geopolítica de los puertos públicos, anulando la soberanía del Perú sobre sus puertos públicos. Esto es lo que está en cuestión. Para ello el gobierno emite un DS mediante el cual transforma a Enapu Callao en el “asociado”, en una ilegal asociación en participación con una empresa mundial

El gobierno en la versión final del borrador del contrato de concesión del Muelle Norte, sigue la pauta del modelo del monopolio parasitario subordinado, pero agrega explícitamente como factor de competencia, el peso de los terminales extraportuarios. Es decir, la integración naviera y con los terminales extraportuarios. De esta forma, perfila y promueve la alianza de DP World (empresa que administra el Muelle Sur del Callao) con Neptunia, a través de Ports of America.

La pretensión de la integración monopólica naviera-portuaria precipita la crisis pues varios postores al Muelle Norte, entre ellos Hutchison, amenazan con retirarse.

El propio gobierno anuncia una nueva versión final-final del Contrato, en la que se cambiaria el factor de competencia por el de una Inversión Adicional Obligatoria. Sin embargo, pasan los días y no se hacen los cambios.

Mi denuncia está ratificada por la crisis que ha estallado. Los empresarios de ADEX se han pronunciado contra el monopolio de integración vertical naviero-portuario. También los empresarios de APAM. La comunidad portuaria se moviliza. Fentenapu y sus sindicatos convocan al país a defender los puertos públicos.
Fortalecer Enapu y el desarrollo los puertos estatales

La ofensiva privatizadora del gobierno y del monopolio naviero portuario Chileno ha provocado una crisis con su consiguiente escándalo, consecuencia del irregular proceso de concesión del Muelle Norte, es decir la liquidación de Enapu y la imposición de un monopolio parasitario, ha hecho crisis irreversible.

Por ello debe anularse y adoptarse una política de Estado con 10 ejes fundamentales y la inversión inmediata del Estado en Enapu Callao.

La Conferencia Nacional Portuaria del 10 enero 2011, ha adoptado la siguiente propuesta:

1. Afirmación de la Soberanía Portuaria y Establecimiento del Área de Desarrollo Portuario del Terminal Portuario de Callao, en base al avance de Plan 2011-2038, con ajustes planteados (Diseño del Plan formulado por Fundación Valencia Ports, dejado de lado por APN y Proinversión en proceso doloso, irregular, digitado como negocios particulares a favor del monopolio o duo-polio extranjero).

2. Enapu Callao en consorcio, con socios privados minoritarios y para actividades específicas, inversión pública y privada total de US$ 3,500 millones del 2011 al 2038, aportando el Estado de Inmediato US$ 250 MM para inversiones.

3. Enapu Callao administrador del puerto y operador principal

4. Socio de primer nivel mundial para Zona de Actividades Logísticas (no a su entrega a la empresa Chilena Neptunia como pretende Proinversion)

5. Socios para ampliaciones de muelles de contenedores y de cruceros, que pueden participar en operación.

6. Socios para accesos: tren y vías especializadas

7. Megapuerto Multipropósito y de contenedores; Tres Terminales de Contenedores: Sur, Norte y Centro de 600,000 TEUs /año 2010 a 2.1 millones TEUS /año 2030. De 14 a 16 mts. Profundidad. Reubicado el Muelle de minerales (de 2 a 4 Millones de TM). Mejora otras cargas.

8. Implementación del Despacho Aduanero anticipado, para superar los US$ 400 millones de sobrecostos de los terminales extraportuarios.

9. Implementación del más alto estándar de seguridad para impedir el embarque de cocaína, contrabando y otros ilícitos por el puerto público.

10. Reubicación de instalaciones de la Marina contiguas al puerto, para facilitar movimiento portuario, trasladándose la Base Naval progresivamente a la Isla San Lorenzo, Zona de Defensa Nacional

11. Promoción del Cluster metalmecánico y de la industria naviera, en especial el Sima así como de la inversión privada.

12. Inversión inmediata del Estado a Enapu Callao por US$ 250 (a través de mecanismos diversos, como fondos de la reserva presupuestal discrecional, permitiendo reinversion utilidades Enapu, autorizando socio financiero, con aval a crédito pagadero de su flujo futuro de ingresos, con aporte adicional de socio convocado para la Zona de Actividades Logísticas, con aportes de Gobiernos Regionales y Municipales, con venta de no más de 10 % acciones sin capacidad de decisión empresarial en la bolsa de valores, entre otros). Ejecutar íntegramente en el Callao los US$ 144 millones de Aporte Adicional de DPW por muelle sur.

13. Aprobación de ley de fortalecimiento y modernización empresarial de Enapu, autorizando la reinversion de utilidades y la formación de consorcios.

* Analista político. Artículo publicado en «LaPrimera» el 14/01/2011. Consulta el 15/01/2011 en:

http://diariolaprimeraperu.com/online/economia/nulidad-en-proceso-de-privatizacion_77990.html

Economía global: desigualdad insostenible

14 diciembre 2010

¿Nos ponemos a discutir la pobreza?

Immanuel Wallerstein*

Durante los 15 o 20 años en que el Consenso de Washington dominó el discurso del sistema-mundo (circa 1975-1995), la pobreza fue una palabra tabú, aun cuando se incrementaba a saltos y zancadas. Se nos dijo que lo único que importaba era el crecimiento económico, y que el único camino al crecimiento económico era dejar que el mercado prevaleciera sin interferencia estatista alguna –excepto, por supuesto, aquella del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro estadunidense.

La señora Thatcher de Gran Bretaña nos legó su famosa consigna TINA There Is No Alternative [no hay alternativa], con la que quería decirnos que no había alternativa para ningún Estado que no fuera Estados Unidos y, supongo, el Reino Unido. Los países del sur, sumidos en tinieblas, únicamente tenían que abandonar sus ingenuas pretensiones de controlar su propio destino. Si lo hacían, entonces podrían algún día (pero quién podría decir cuándo) ser recompensados con crecimiento. Si no lo hacían, estarían condenados a – ¿me atrevo a decirlo?– la pobreza.

Hace mucho que terminaron los días de gloria del Consenso de Washington. Las cosas no mejoraron para la mayoría de la gente del Sur global –muy por el contrario– y la rebelión estaba en el aire. Los neo zapatistas se levantaron en Chiapas en 1994. Los movimientos sociales le pusieron un alto a la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en 1999 (de la cual nunca se ha recuperado). Y el Foro Social Mundial comenzó su vida expansiva en Porto Alegre en 2001.

Cuando la así llamada crisis financiera asiática estalló en 1997, ocasionando vastos daños económicos en el este y el sudeste asiático, que se expandieron a Rusia, Brasil y Argentina, el FMI se sacó del bolsillo una serie de trilladas demandas para estos países, si querían alguna ayuda. Malasia tuvo el valor de decir no gracias, y Malasia fue la más pronta en recuperarse. Argentina fue aún más audaz y ofreció pagar sus deudas a más o menos 30 centavos por dólar (o nada).

Indonesia, sin embargo, se volvió a enganchar y pronto lo que parecía una muy estable y duradera dictadura de Suharto llegó a su fin debido a un levantamiento popular. En el momento, nadie excepto Henry Kissinger, ni más ni menos, le rugió al FMI, diciendo, en efecto ¿qué tan estúpido se puede ser? Era más importante para el capitalismo mundial y Estados Unidos mantener a un dictador amistoso en el poder en Indonesia que hacer que un país siguiera las reglas del Consenso de Washington. En un famoso editorial abierto, Kissinger dijo que el FMI actuaba como un doctor especialista en sarampión que intenta curar todas las enfermedades con un solo remedio.

Primero el Banco Mundial y luego el FMI aprendieron su lección. Forzar a los gobiernos a aceptar como política sus fórmulas neoliberales (y como precio por la asistencia financiera cuando sus presupuestos estatales están en desbalance) puede tener nefastas consecuencias políticas. Resulta que después de todo hay alternativas: el pueblo puede rebelarse.

Cuando la siguiente burbuja reventó y el mundo entró en lo que hoy se refiere como la crisis financiera de 2007 o 2008, el FMI se sintonizó más con las desagradables masas que no conocen su sitio. Y alabado sea, el FMI descubrió la pobreza. No sólo descubrieron la pobreza, sino que decidieron proporcionar programas para reducir el monto de pobreza en el Sur global. Vale la pena entender su lógica.

El FMI publica una elegante revista trimestral llamada Finance & Development. No está escrita para economistas profesionales sino para el público más amplio de diseñadores de políticas, periodistas y empresarios. El número de septiembre de 2010 incluye un artículo de Rodney Ramcharan cuyo título lo dice todo: La desigualdad es insostenible.

Rodney Ramcharan es un economista de alto rango en el departamento africano del FMI. Nos dice –la nueva línea del FMI– que las políticas económicas que simplemente se enfocan en las tasas de crecimiento promedio pueden ser peligrosamente ingenuas. En el Sur global una alta desigualdad puede limitar las inversiones en capital humano y físico que impulsen crecimiento, incrementando los llamados en favor de una retribución posiblemente ineficiente. Pero lo peor es que una gran desigualdad le da a los ricos mayor voz que a la mayoría, menos homogénea. Esto a su vez puede sesgar aún más la distribución del ingreso y osificar el sistema político, lo que conduce en el largo plazo a consecuencias políticas y económicas todavía más graves.

Parece que el FMI finalmente escuchó a Kissinger. Tienen que preocuparse tanto por las masas sin lavar en los países de gran desigualdad, como por sus elites, que también retrasan el progreso porque quieren mantener su control sobre la mano de obra no calificada.

¿Se ha vuelto el FMI repentinamente la voz de la izquierda mundial? No seamos tontos. Lo que quiere el FMI, al igual que los capitalistas más sofisticados del mundo, es un sistema más estable donde sus intereses de mercado prevalezcan.

Esto requiere torcerle el brazo a las elites del Sur global (y aun del Norte global) para que renuncien a unas pocas de sus mal habidas ganancias en aras de programas de pobreza que apaciguarán lo suficiente a los pobres, siempre en expansión, y calmarán sus pensamientos de rebelión.

Puede ser demasiado tarde para que esta nueva estrategia funcione. Las caóticas fluctuaciones son muy grandes. Y la insostenible desigualdad crece diario. Pero el FMI y aquéllos cuyos intereses representa no van a dejar de intentarlo.

Traducción: Ramón Vera Herrera

* Sociologo USA. Artículo publicado en La Jornada, 12 de diciembre del 2010. Consulta el 13/12/20101 en:

http://www.jornada.unam.mx/2010/12/11/index.php?section=opinion&article=031a1mun