Poder público responsable del bien común

PUNTO DE VISTA
Liderazgo Nacional
Por JJ. Doig*
«El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.»  Epicteto de Frigia, 135 d. C.

El deber constitucional para todos los peruanos de proteger los intereses nacionales, pasa inexorablemente por la obligación de contribuir con la conducción del país y el máximo aporte individual de todo ciudadano es prepararse para el liderazgo nacional o colectivo, privilegiando su formación de trabajo en equipo.

Liderazgo es conducción democrática de una comunidad de intereses, que exige del conductor reconocer y aceptar las consecuencias de sus hechos políticos para rendir cuentas, -esto es, de su responsabilidad política y social-. No cabe blindaje jurídico de ningún género o especie que inmunice al conductor responsable del bien común.

El sistema democrático es sostenible sólo por el proceso continuo de retroalimentación que lo mantiene eficiente y eficaz, el mismo que se da por evaluación permanente de sus resultados y los ajustes correspondientes, así la responsabilidad del conductor cobra determinante vigencia en la vida del sistema de gobierno en la medida que sus medios y fines sean justificables.

La vacuna jurídica de la inmunidad política del conductor o la prescripción de delitos en la administración del bien común, sólo conducen a la corrupción y luego a la impunidad. Esta situación que aleja al ciudadano decente  de la política diligente, perjudica a la democracia como sistema de gobierno pues la hace más ineficiente e ineficaz.

Liderazgo es articulación de visión de futuro y motivación de personas a participar de dicha visión, pero sobre todo es característica esencial del conductor la capacidad de prever el futuro para lo cual debe auto educarse en sólidas bases de conocimiento e identidad con su realidad nacional o colectiva, -siempre decidido a trabajar en equipo-.

El ingenio político del líder democrático se sustenta en el consenso,  en la voluntad irreversible de coincidir en intereses nacionales o colectivos con prudencia en su conducción y gradualidad en su desarrollo.

En suma, la formación del liderazgo nacional implica la educación de ciudadanos diligentes y la cultura de comunidad de intereses, y que ambos ciudadano y sociedad tomen conciencia de su responsabilidad política desde  el hogar, la escuela y el mercado al tomar decisiones colectivas.  El proverbio grecolatino refuerza la exigencia de todos por construir el sistema de gobierno deseado.

* Coautor del blog.

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